25 años sin el Muro de Berlín
COMPARTIR
Nadie podía prever lo que sucedería esa noche del 9 de noviembre de 1989. El desconcierto y la tensión de las primeras horas dio paso al júbilo desenfrenado.
Berlín, Alemania.- Un gran malentendido, cinco horas de vértigo y miles de personas sedientas de libertad se aliaron el 9 de noviembre de 1989 para lograr una hazaña que parecía imposible: tirar abajo el Muro de Berlín. El domingo se cumplen 25 años de una noche frenética que cambió la historia del mundo.
"Que se dieran al mismo tiempo todos los factores que llevaron a la caída del Muro fue un golpe de suerte increíble", resumió el director de la Fundación del Muro de Berlín, Axel Klausmeier, al comentar las circunstancias que llevaron al final del gran símbolo del mundo bipolar de la Guerra Fría.
Las ya célebres imágenes de berlineses trepados al Muro que los había dividido durante 28 años habrían parecido ciencia ficción a principios de 1989, cuando Erich Honecker, líder de la Alemania comunista (RDA), aún prometía: "El Muro seguirá ahí dentro de 50 ó 100 años".
Pero a lo largo de ese año las políticas de reformas y transparencia impulsadas por Mijail Gorbachov en la Unión Soviética avanzaron al ritmo de una creciente demanda de libertad y democracia en la RDA, mientras miles de alemanes del este huían a occidente a través de Hungría, Polonia y Checoslovaquia.
En septiembre y octubre, decenas de miles se manifestaron primero en Leipzig y luego en otros puntos de la RDA clamando "Wir sind das Volk!" (¡Nosotros somos el pueblo!). Medio millón protestaron en la céntrica Alexander Platz de Berlín oriental el 4 de noviembre contra un sistema opresor y sin perspectivas.
La presión sobre la RDA se hizo insostenible. Honecker renunció el 18 de octubre y, en un intento de calmar los ánimos, el gobierno diseñó una nueva ley para dar permisos de viaje al exterior. Pero la supuesta solución terminó precipitando los hechos en cuestión de horas debido a una confusión ya histórica.
Günter Schabowski, miembro del politburó de la RDA, comentó la nueva ley de viajes en una rueda de prensa la tarde del 9 de noviembre. Ante la pregunta de cuándo entrarían en vigor los permisos, Schabowski buscó contrariado en sus papeles y, sin ver la fecha correcta (10 de noviembre), improvisó: "Según entiendo, de inmediato".
"Creíamos que permitiendo los viajes al extranjero salvaríamos a la RDA", explicó a la agencia dpa el propio Schabowski 20 años después de esa histórica tarde. Su anuncio adelantado por error logró justo lo contrario.
El titular "la RDA abre sus fronteras" copó de inmediato cables de noticias e informativos de la televisión tras la rueda de prensa a las 19:00 horas. Un mar de personas salió a la calle y se dirigió a un paso fronterizo esperando cruzar al Berlín occidental.
Sin órdenes claras y ante una masa de 20,000 personas que gritaba "¡Abran el portal!", los guardias del cruce de la calle Bornholmer dejaron pasar a un primer grupo sin disparar un tiro. A las 23:40 horas, la RDA daba la orden de abrir todos los pasos fronterizos de Berlín.
El Muro tendido la madrugada del 13 de agosto de 1961 para frenar el masivo éxodo a occidente caía también de noche y de forma casi casual: no por un plan calculado o negociado entre líderes políticos, sino por una población que reaccionó eufórica al anuncio de una apertura de fronteras que, en realidad, nunca tuvo lugar.
Unas 20,000 personas se lanzaron a ver el oeste por primera vez, entre ellas una joven Angela Merkel de 35 años. Otros treparon al Muro en imágenes que dieron la vuelta al mundo. El símbolo de la opresión que había torcido millones de destinos y había costado la vida de al menos 138 personas por intentar cruzarlo se convertía súbitamente en motivo de fiesta.
La caída del "Muro de la vergüenza" tuvo consecuencias globales e inmediatas. Además de simbolizar el derrumbe del bloque soviético y el fin de la Guerra Fría, posibilitó la reunificación alemana un año más tarde de la mano del canciller cristianodemócrata Helmut Kohl y dejó vía libre a la Europa unida de hoy.
También planteó a Alemania enormes retos económicos y sociales aún candentes: los "paisajes floridos" prometidos por Kohl en la antigua RDA no llegaron y muchos de sus ciudadanos se sintieron pronto defraudados. El este sigue siendo hoy más pobre y tiene mayor desempleo que el oeste 25 años después de la caída del Muro.
Alemania recordará el aniversario el domingo con una gran fiesta junto a la Puerta de Brandeburgo, emblema de la reunificación, y un amplio programa de conciertos y conferencias que reunirán a cientos de miles de personas durante todo el fin de semana.
El infranqueable Muro de cemento quedó además reemplazado por una línea de 8,000 globos iluminados que forman una extraña "frontera luminosa". El domingo serán soltados y se elevarán hasta perderse en el cielo. Un símbolo de que la división de Berlín ya sólo es un mal recuerdo.
En Internet: Imágenes simuladas de la "frontera luminosa": http://dpaq.de/nt2kW Video con simulación: http://dpaq.de/vsA88
De la tensión al júbilo: los primeros berlineses en cruzar el Muro
Nadie podía prever lo que sucedería esa noche del 9 de noviembre de 1989. El desconcierto y la tensión de las primeras horas dio paso al júbilo desenfrenado. Las imágenes de los berlineses en lo alto del Muro de Berlín, que durante 28 años dividió un mismo pueblo, recorrerían el mundo. Nadie olvidaría esa noche.
El fotógrafo Aram Radomski y el defensor de los derechos humanos de la entonces República Democrática Alemana (RDA) Siegbert Schefke fueron los primeros berlineses del este en cruzar al otro lado sin necesidad de permiso alguno hace ya 25 años.
Cuando el miembro del Politburó Günter Schabowski salió en la televisión de la RDA diciendo que los ciudadanos orientales podían cruzar "de inmediato", Radomski y Schefke no lo dudaron y salieron disparados a uno de los puestos fronterizos.
"Yo ví las imágenes de la rueda de prensa mientras cenaba y tuve claro que debíamos ir en ese momento a la frontera", recuerda el fotógrafo berlinés en conversación con la agencia dpa. Cuando su amigo Schefke llegó a su casa se dirigieron a la Bornholmer Strasse, que pasaría a la historia por ser el primer control en abrir sus puertas.
Una vez allí, Radomski gritó a los guardias fronterizos: "Díganme, ¿es verdad que a partir de ahora se puede cruzar la frontera de la RDA con un documento de identidad válido?".
En un primer momento los soldados no reaccionaron, pero Radomski decidió entonces dirigirse al oficial en servicio, el teniente coronel Harald Jäger. "Schabowski dijó 'de inmediato'", le recordó. El oficial despareció y cuando regresó después de 15 minutos dijo: "Quien lo desee puede hacerlo ahora".
La reja se abrió y Radomski y Schefke mostraron sus documentos de identidad y fueron sellados. Los dos fueron los primeros ciudadanos del este en cruzar esa noche al otro lado sin visado. "De repente caminamos por ese inhóspito puente y llegamos a Wedding. Era igual de desolador que el este. Allí pensé: 'bien, esto es el oeste'".
"A pesar de que pudimos atravesar el puente, tenía la sensación de que en cualquier momento la calle iba a doblar y que íbamos a estar de nuevo en el este y que detrás de nosotros iba a haber un coche de la policía para llevarnos a prisión", rememora el hoy periodista de televisión.
En los primeros momentos, los guardias fronterizos pusieron el sello de expatriación en los pasaportes de los que querían ir al otro lado. "Nuestros pasaportes quedaron invalidados, pero reinaba el Estado de excepción. Todas las leyes habían perdido su vigencia", indica Radomski que regresó a Prezlauer Berg, en el este, de madrugada.
Esa noche los berlineses del este no estaban solos. Cientos de berlineses del oeste acudieron a darles la bienvenida y a apoyarlos para conseguir lo que todos los alemanes llevaban años soñando: derribar el Muro.
Florian Schmidt fue uno de los berlineses del oeste que decidió acudir a la antigua frontera. "Yo estaba sentado en mi pequeño y frío piso cuando mi vecino vino poco después de las siete de ese día para decirnos que el muro había caído", comenta en conversación con dpa. "Él había visto la retransmisión en directo de la rueda de prensa, pero nosotros no nos lo creímos al principio porque era un tipo extraño", recuerda sobre la incredulidad de los primeros momentos .
Sin embargo, el entonces estudiante de 21 años acabó cruzando al otro lado con un grupo de amigos, "siempre esperando ser parados por la policía fronteriza del este, pero eso nunca pasó".
"Acabamos llegando a la Puerta de Brandenburgo a través de Unter den Linden. Éramos como 150 o 200 personas allí", indica. "Tenían armas, cañones de agua... como alguien que controla la situación, pero podíamos ver a través de la Puerta de Brandeburgo que ya había cientos de personas sobre el Muro. Sin embargo, la situación era tensa".
Schmidt reconoce que en ese momento no estaba muy seguro de qué hacer. "Vi a uno de nuestro grupo que empezó a hablar con uno de los policías. El policía decía 'no puedes hacer esto'. En ese momento supe que sí que se podía porque realmente no tenía respuesta alguna".
"Entonces una persona comenzó a correr y se produjo una estampida por el lateral de la Puerta de Brandeburgo, pero nosotros decidimos correr a través de la Puerta de Brandeburgo", recuerda. "Creo que fui una de las primeras personas en hacerlo en muchos años. Me acuerdo que estaba gritando mientras la atravesaba. Corrí hacia el Muro con mucha adrenalina".
Para este berlinés del oeste la noche se convirtió en un cúmulo de emociones mientras el champán corría y cantaban. Su imagen encima del Muro junto a otros berlineses acaparó las portadas del día siguiente.
"La vida de la ciudad cambió por completo", afirma echando la mirada atrás este berlinés que reconoce que ya no piensa en el este o en el oeste si no en barrios.
"En parte el muro sigue estando ahí, en el corazón de todo el mundo, pero en el día a día ya no es algo en lo que se piense", agrega.
Últimas horas del Muro de Berlín: protocolo de una noche histórica
Miles de berlineses se fundieron en un abrazo la noche del 9 de noviembre de 1989 al ver caer el Muro que había dividido la ciudad y el mundo durante más de 28 años. Un protocolo de las horas que precipitaron hace 25 años un acontecimiento que cambió la historia:
9 DE NOVIEMBRE
18:53 horas: La caída del Muro parece una posibilidad aún lejana cuando Günter Schabowski, miembro del Politbüro de la Alemania comunista (RDA), anuncia en una rueda de prensa que el gobierno permitirá viajes privados al extranjero.
La medida busca descomprimir la demanda social de reformas. Pero un periodista pregunta cuándo entran en vigor los nuevos permisos y Schabowski responde titubeando: "Según entiendo, de inmediato". La norma estaba prevista en realidad a partir del día siguiente.
19:04 horas: La agencia dpa envía un cable urgente anunciando: "Los ciudadanos de la RDA pueden emigrar por todos los pasos fronterizos de forma directa y desde este momento".
20:00 horas: El informativo de la cadena pública ARD comienza con el titular: "La RDA abre sus fronteras". El Parlamento de la Alemania occidental interrumpe su sesión. En la RDA, el comité central del partido único SED termina una reunión sin percatarse de lo ocurrido en la rueda de prensa de Schabowski.
21:20 horas: Miles de personas que fueron saliendo a la calle ya desde la conferencia de Schabowski se reúnen ante el paso fronterizo de la calle Bornholmer. Sin órdenes claras y sorprendida por la situación, la guardia fronteriza permite a algunos pasar al oeste invalidando su pasaporte, una "expatriación" de facto. Los primeros berlineses del este cruzan el Muro y son recibidos en el oeste con lágrimas y abrazos.
21:34 horas: El presidente de Estados Unidos, George Bush, reacciona con prudencia a las noticias que llegan de Berlín. En una rueda de prensa se muestra "encantado", pero responde meditativo y cauto.
23:00 horas: Aumenta la presión en el cruce de la calle Bornholmer, donde miles de personas gritan: "¡Abajo el Muro!". Sin disparar un tiro, los oficiales del cruce abren las barreras y suspenden los controles. En los 45 minutos siguientes cruzan al oeste alrededor de 20.000 ciudadanos de la RDA.
23:50 horas: El canciller alemán, Helmut Kohl, ofrece una rueda de prensa durante su visita a Varsovia y anuncia que interrumpe su viaje a Polonia. Al día siguiente vuela a Berlín.
10 DE NOVIEMBRE:
00:02 horas: El informe de situación de la policía de la RDA señala que los ocho pasos fronterizos de Berlín están abiertos.
Desde la 1:00: Miles de berlineses del este y el oeste se unen ante la emblemática Puerta de Brandeburgo y trepan al Muro. Otros bailan y celebran en las cercanías. La policía de los dos Berlines vuelve a cerrar el acceso hacia las 3:30 horas.
8:00 horas: La RDA comienza a emitir permisos o visados para los viajes al oeste. Hasta el 11 de noviembre a las 13:00 horas se entregan 2,7 millones de visados.
9:30 horas: El alcalde de Berlín, Walter Momper, pronuncia un discurso en Bonn, capital de la Alemania occidental, en el que resume la sensación que recorre todo el país: "Anoche el pueblo alemán fue el pueblo más feliz del mundo".
Por Pablo Sanguinetti, Maren Martell y Almudena de Cabo/DPA