"El KGB era más moderado. Ahora, todo vale para reprimir": Excoronel

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Internacional
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    'Mi caso se inscribe en una política para reprimir a la oposición, en la que valen todos los métodos. Lo que me sucede a mí, les sucede a centenares de personas', afirma.

    Moscú.- Guennadi Gudkov, uno de los líderes de la oposición al Kremlin y diputado de Rusia Justa (partido socialdemócrata), cree ser víctima de una 'venganza' de las autoridades rusas por su 'actividad cívica y política' y 'por participar en los mítines y apoyar el movimiento de protesta'. Coronel del KGB en época soviética, Gudkov acaba de vender por una suma simbólica el grupo empresarial de seguridad (Oskord) que fundó en 1992. Tras los mítines que acompañaron la vuelta de Vladímir Putin a la presidencia, las licencias de Oskord han sido anuladas; sus armas, requisadas, y sus empleados están en la calle.

    La vida privada de Gudkov es espiada y filtrada a la prensa; en la televisión controlada por el Estado un delincuente búlgaro le acusa de lavar dinero y la Duma Estatal (Parlamento), dominada por Rusia Unida, intenta arrebatarle su escaño. 'Son episodios de una campaña de presión e intimidación cuyo único origen es la administración del Kremlin', dice Gudkov en una entrevista con EL PAIS.

    'Mi caso se inscribe en una política para reprimir a la oposición, en la que valen todos los métodos. Lo que me sucede a mí, les sucede a centenares de personas', afirma. 'Oskord era la mejor compañía de seguridad. Tenía 4.000 empleados y un volumen anual de negocio de 40 millones de dólares', explica. Una decena de agentes de Oskord velaban por la seguridad en la tribuna de los mítines.

    Los métodos que denuncia Gudkov evocan los que el KGB empleó contra los disidentes en la URSS. Sostiene el diputado que aquella institución, a la que tuvo 'el honor de pertenecer', era más 'precisa, moderada y profunda' que los servicios de seguridad rusos. 'El KGB era una gran organización de élite, coordinada internamente', pero se 'degradó profesionalmente' y se 'fragmentó en múltiples servicios'. El kompromat(publicación comprometedora) y el sliv (filtración malintencionada) eran métodos sometidos a un 'régimen de no proliferación' y estaban 'permitidos solo contra enemigos declarados y activos del Estado Soviético'. 'Las escuchas o filmaciones clandestinas debían ser autorizadas por un departamento centralizado con un severo sistema de control. Al desintegrarse el KGB, sus métodos, antes controlados, se convirtieron en un arma eficaz y rutinaria para las luchas económicas y funcionariales, y no para velar por la seguridad del Estado ni para luchar contra el enemigo'.

    Y reitera: 'El KGB era más moderado. Ahora todo vale para reprimir a la oposición', pero pese a las advertencias, Gudkov sigue luchando por la democratización del sistema, porque 'por el camino actual vamos hacia una gran crisis política que puede llevar a enfrentamientos'. En el mitin del 6 de mayo en Moscú, en el que hubo heridos, 'vimos los primeros síntomas'. En el mitin del 12 de junio, Gudkov no firmó el manifiesto que exige el cese de Putin. 'Tanto si se quiere a Putin como si no, él es hoy el poder real. Si la prioridad es la reforma política, no se le puede decir a Putin que se vaya y simultáneamente, que lleguemos a un acuerdo mientras se va'.

    Gudkov defiende una 'oposición constructiva'. 'Las posibilidades de diálogo no se han agotado, aunque esto no puede continuar eternamente', afirma.

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