Servicio de espionaje alemán investiga su pasado nazi
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En los archivos del BND se encuentran unos 15,000 expedientes de una media de 200 páginas. Hasta ahora han sido examinados por historiadores solamente unos 5,000, explica el historiador Bodo Hechelhammer
Berlín, Alemania.- Probablemente sea el capítulo más oscuro de la historia del servicio de espionaje alemán, aún cuando su primer director, Reinhard Gehlen, aparece en muchas fotos con una sonrisa resplandeciente.
El ex general del Ejército germano, fallecido en 1979, recabó durante años información sobre el Ejército soviético desde su departamento "Ejércitos extranjeros Este" durante el nazismo.
Tras la guerra, estos conocimientos lo convirtieron en un aliado valioso para Estados Unidos. Por este motivo, los responsables de armar un servicio de inteligencia alemán bajo auspicio norteamericano hicieron la vista gorda sobre la gente de la que se rodeó Gehlen.
Muchos viejos conocidos de la época nazi trabajaron en la organización predecesora del actual "Bundesnachrichtendienst", conocido por sus siglas como BND. La organización fundada en abril de 1956 bajo el canciller Konrad Adenauer se sometió en los años 60 a un primer examen.
Al desclasificar hace un año el BND algunas actas confidenciales salieron a la luz estos antiguos lazos: unos 200 de los 2.450 subalternos de Gehlen tenían un pasado nazi. De 146 espías investigados, 71 tuvieron que dejar el puesto por "probada participación en delitos violentos nazis".
A 55 años de su fundación, el presidente del BND, Ernst Uhrlau, emprende otro intento de revisar de forma crítica la entidad. El político socialdemócrata firmó hoy un contrato con cuatro historiadores, encargados de dilucidar el pasado de la organización.
En los archivos del BND se encuentran unos 15,000 expedientes de una media de 200 páginas. Hasta ahora han sido examinados por historiadores solamente unos 5,000, explica el historiador Bodo Hechelhammer, uno de los miembros de un grupo interno del BND que asistirá a la comisión independiente.
Informes recientes de prensa han dejado al descubierto las desagradables sorpresas que encierran las actas. El semanario "Der Spiegel" reveló en base a estos expedientes que el nazi Klaus Barbie, conocido como "el carnicero de Lyon" y que vivió durante años en Bolivia, fue contratado durante un tiempo como "fuente política" y suministró por lo menos 35 informes.
O el caso de Adolf Eichmann, cuyo paradero en Argentina era conocido por el servicio alemán ocho años antes de que fuese capturado por el Mossad israelí, según información del diario "Bild" basada en los expediente del BND.
Los historiadores resaltaron que recibieron todas las garantías de acceso a los expedientes de aquellas épocas. Sin embargo, esto no significa que la información sea publicada. El BND se ha reservado el derecho de examinar si la difusión puede afectar intereses de seguridad o derechos personales.
Los especialistas saben qué tipo de información van a manejar, según demostró un comentario de uno de ellos, Rolf-Dieter Müller. El historiador cree que la autorización de interrogar a ex espías es una gran oportunidad, pero también tiene claro que "hay que tener mucho cuidado con los testigos y entendidos. Ya sabemos que la desinformación es parte del trabajo de un servicio secreto".