"Mis cenizas te abrazan": Liu Xiaobo
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"Una mentalidad de 'enemigos' envenena el espíritu de una nación", dijo Liu
Pekín, China.- "No tengo enemigos ni odio", dijo Liu Xiaobo a sus jueces cuando en diciembre de 2009 lo condenaron a 11 de años de cárcel. A pesar de esta condena inusualmente dura por "incitar a socavar el poder del Estado", el activista se mostró conciliador.
"Una mentalidad de 'enemigos' envenena el espíritu de una nación, desata una lucha moral brutal, destruye la tolerancia de una sociedad y el humanismo e impide el avance de una nación hacia la paz y la democracia", dijo Liu, de 54 años, en su alegato final ante el tribunal.
El escritor y poeta dedicó su palabras más hermosas a su esposa Liu Xia, sabiendo que lo deberá esperar por mucho tiempo: "Tu amor es la luz del sol que atraviesa los muros y los barrotes de la ventana de mi celda, acaricia cada centímetro de mi piel, calienta cada célula de mi cuerpo y me permite conservar la paz, sinceridad y claridad en mi corazón y llenar de significado cada minuto de mi tiempo en prisión". Al final agregó: "Incluso aunque sea reducido a polvo, usaré mis cenizas para abrazarte".
Dijo que no se arrepentía de nada y empezó a cumplir su condena. No es la primera vez. El presidente honorario del Pen Club chino de escritores independientes ya estuvo tres veces en prisión.
Cuando en 1989 los estudiantes protestaron contra el gobierno comunista, el profesor de literatura regresó rápidamente de una visita a Estados Unidos para unirse a ellos. Medió con el gobierno y ayudó a los estudiantes a formular sus exigencias de una renuncia del primer ministro Li Peng, la formación de sindicatos independientes y un sistema democrático.
Luego, el gobierno lo acusó de ser el "autor intelectual" de las manifestaciones. Cuando las tropas llegaron el 4 de junio y surgió la amenaza de un baño de sangre en la Plaza de Tiananmen, Liu y sus colaboradores mediaron para lograr que se retiraran del lugar los activistas en huelga de hambre, a lo que se oponían muchos radicales. A pesar de ello, hasta hoy le atormenta la muerte de muchos manifestantes aquella noche. En aquel momento se negó a pedir asilo político en una embajada y finalmente fue arrestado.
Tras un año en prisión se rindió. Presionado por su familia, escribió una confesión y en enero de 1991 salió en libertad. Se retiró de la vida pública, aquejado de los sentimientos de culpa por las víctimas, el sentimiento de vergüenza por su confesión y la desconfianza de otros luchadores por las circunstancias de su liberación.
En 1992 escribió un libro autobiográfico y en 1993 viajó al extranjero para dar conferencias. Liu también criticó duramente a los líderes del movimiento por la democracia, quienes, en su opinión, no sabían nada de democracia.
En aquella época escribió a un amigo: "Mi temperamento hace que por todas partes choque con las paredes. A pesar de que muchas veces al final sangro en la cabeza, lo acepto con gusto". Su matrimonio se quebró. Su hijo lo acusó de ser un mal padre.
En 1995, el disidentesolitario se convirtió nuevamente en un activista político que escribía cartas al Congreso del Pueblo. Estuvo detenido desde mayo de 1995 por ocho meses, y en octubre de 1996 fue condenado a tres años de reclusión en un campo de "reeducación".
Durante tres años tuvo que seleccionar alubias, supuestamente para arruinar sus ojos de escritor, según dice una biografía. En prisión se casó en abril de 1998 con su novia Liu Xia y escribió muchos poemas de amor en aquella época, ya entonces con una analogía de cenizas y muerte: "Antes de que tu ceniza se hunda en la tumba, escríbeme una carta y no olvides tu dirección del otro mundo". Calificó su condena de expiación. Quedó en libertad en octubre de 1999 y repentinamente se halló en una nueva China a la cual solo le importaba el dinero.
Ayudó a las "Madres de Tiananmen", la red de familiares de las víctimas de 1989. En 2001 participó en la fundación del Pen Club y asumió la presidencia. "Desde entonces ya no estuvo solo", dijo a dpa uno de sus amigos, el escritor Beil Ling, que vive en el exilio en Estados Unidos. "Era un líder". Su personalidad fue aceptada paulatinamente por todas las fuerzas opositoras en China. "A partir de entonces representó para el gobierno chino una creciente amenaza".
Con miras al aniversario 60 de la Declaración de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, en 2008 Liu Xiaobo y otros redactaron la "Charta 08", un llamamiento a la democracia y el respeto a los derechos humanos en China. Dos días antes de la publicación fue detenido por la policía. "Estrangular la libertad de opinión significa pisar los derechos humanos, aplastar a la humanidad y reprimir la verdad", dijo Liu Xiaobo al final de su juicio a sus jueces. Agregó que esperaba ser la última víctima de esta "inquisición" interminable.