Bombas magneto: nueva estrategia terrorista en Irak
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Bagdad/Estambul.- Terroristas y milicianos descubrieron una nueva arma en Irak para asesinar a sus adversarios políticos o a supuestos "infieles": pequeñas bombas que se pueden fijar inadvertidamente bajo el coche de los objetivos mediante un mecanismo de pegado o de imán.
"Encontramos cada día una media de entre cinco y seis de estas bombas lapa bajo automóviles de funcionarios, pero también de ciudadanos corrientes", explicó el general Yihad al Yibiri, que dirige el equipo de artificieros del Ministerio del Interior en Bagdad. "A ellos hay que añadir naturalmente los explosivos de este tipo que explotan".
Las bombas lapa no tienen el mismo efecto mortal que los coches bomba con los que los terroristas matan de una vez a decenas de personas. Son tan pequeñas y discretas que por lo general quienes las colocan no tienen que poner en peligro su propia vida, ni tampoco arriesgarse a ser detenidos.
Además, en Bagdad los controles callejeros cada vez más efectivos dotados de detectores de explosivos dificultó el transporte de bombas de gran tamaño.
Las pequeñas bombas imán son fáciles de fabricar. Según Al Yibiri, los extremistas que las construyen conocen cuatro modelos distintos: bombas con activación remota, bombas con activación por móvil, bombas con temporizador y bombas que estallan cuando el automóvil alcanza una determinada velocidad o vibra al pasar por un tramo desnivelado.
El experto en explosivos del ministerio cree que grupos de milicianos no colocan estas bombas por sí mismos. "En parte pagan a comerciantes callejeros y mendigos para que coloquen los explosivos de forma inadvertida".
El aumento de los atentados con bombas magneto, que tienen aproximadamente la misma fuerza destructiva que las minas antipersonas, ha hecho que ya no se pueda aparcar delante de muchos negocios y restaurantes en la capital iraquí.
Los precavidos habitantes de Bagdad miran debajo de su automóvil antes de subirse a él. Sólo algunos iraquíes siguen considerando contra las normas del buen gusto agacharse en público para mirar bajo su auto y prefieren correr el riesgo.
Al grupo de los precavidos pertenece el hijo de Umm Chaldun, de 47 años, que sigue recordando con espanto la mañana en la que su hijo le gritó desde la calle: "Cuidado, hay una bomba pegada bajo mi auto".
Ella gritó entonces tan alto que toda la vecindad de la calle Filastin, una de las mayores arterias del tráfico bagdadí, salieron de su vivienda presa del pánico, alarmando a una patrulla policial que envió un grupo de artificieros.
El proceso duró dos horas, porque las bombas magnéticas se fabrican y colocan muy rápidamente, pero no se quitan con la misma facilidad una vez se han pegado a la carrocería metálica del automóvil.
El Ejército estadounidense calcula que las bombas lapa, empleadas en Irak desde 2005 pero desde hace meses de forma masiva, no sólo son fabricadas por grupos terroristas como Al Qaida, sino también por milicias de partidos con el objetivo de eliminar o intimidar a adversarios políticos.
Antes de las elecciones a los consejos provinciales previstas para el 31 de enero de 2009, se espera un considerable aumento de atentados con bombas magneto.