Fernando Lugo y sus mujeres

Internacional
/ 2 mayo 2009

    Pompeyo Lugo, hermano del mandatario, atribuyó las denuncias a "una campaña sucia" gestada por los sectores que "están perdiendo privilegios", según declaró al diario argentino La Nación. El presidente, por su parte, explicó su conducta como el "fruto de procesos históricos" y "el perfil" de su cultura.

    Madrid, España.- Cuando el presidente de Paraguay y ex obispo católico, Fernando Lugo, de 57 años, admitió como suyo al hijo de dos años que procreó con Viviana Carrillo, 31 años más joven que él, causó una crisis política en su país y, fuera de sus fronteras, levantó más de una ceja. Las acusaciones contra Lugo, que consiguió en 2008 poner fin a 61 años de hegemonía del Partido Colorado (conservador), era el padre de dos niños más aumentaron la tensión.

    Pompeyo Lugo, hermano del mandatario, atribuyó las denuncias a "una campaña sucia" gestada por los sectores que "están perdiendo privilegios", según declaró al diario argentino La Nación. El presidente, por su parte, explicó su conducta como el "fruto de procesos históricos" y "el perfil" de su cultura.

    La historia de Paraguay le da la razón. La cultura sexual del país suramericano es el producto de una historia repleta de abusos, promiscuidad y machismo y marcada por una guerra que diezmó a su población. "Las mujeres mantienen los hogares y se encargan de los hijos; los hombres se dedican a socializar", describe la antropóloga Patricia Kluck, especialista en América Latina de la Universidad de Maryland (EU). Como resultado de la "socialización", Paraguay tiene la segunda mayor tasa de fecundidad de América --sólo Haití le supera-- y uno de los más altos índices de hijos ilegítimos del continente. Las razones se remontan a la época colonial. Los primeros españoles, liderados por Domingo Martínez de Irala, llegaron a Paraguay en 1536. Pronto descubrieron que el oro y la plata no abundaban. Aún así, fundaron en Asunción la primera capital de los asentamientos hispanos en Suramérica. Ahí se crearon los primeros harenes de la región, llenos de mujeres guaraníes, y se gestó una sociedad donde "el mestizaje era abundante", según apunta el historiador Richard Sacks, autor del libro Paraguay: the personalist legacy (Paraguay: el legado personalista).

    Sacks relata que cuando el explorador Alvar Núñez Cabeza de Vaca, enviado como adelantado, denunció la anarquía y la promiscuidad en una nota a Carlos V, El asunto quedó zanjado cuando Irala instó a los lugareños a sublevarse, y Cabeza de Vaca volvió a España, tras ser acusado de cometer atropellos contra indígenas y españoles. La doble identidad permanece hasta hoy. Más de la mitad de su población (unos siete millones de habitantes) habla guaraní, la lengua materna de un 28%. La promiscuidad en Paraguay, sin embargo, no se debe sólo al libertinaje. También se explica por las circunstancias y los problemas. En la primera mitad del siglo XIX, el país vivió bajo una política de aislamiento, sin que sus habitantes cruzaran sus fronteras. Y en 1865, la Guerra de la Triple Alianza, que enfrentó a Paraguay contra Brasil, Argentina y Uruguay, acabó con más de la mitad de sus habitantes. La lucha armada diezmó a su población masculina. Algunos recuentos calculan que en la guerra murió un 90% de los hombres jóvenes paraguayos. 'Una sociedad de mujeres consolidó a la cultura machista', explica el investigador de la Sociedad Genealógica de Utah, Mario Silva.

    Poco ha cambiado hoy en día. El 80% de las mujeres del país han sido víctimas de abuso sexual, según la Comisión de Derechos Humanos de Paraguay. Siete de cada 10 hijos son registrados sólo por la madre, pese a que en la actualidad, los hombres paraguayos no son escasos. Son el 50,4% de su población. Lugo no es un pionero en su país en lo que se refiere a paternidad irresponsable. Hasta los predecesores de Lugo cumplen la tradición. Ocho de los 45 presidentes paraguayos fueron hijos de madres solteras, y al menos 17 tuvieron hijos ilegítimos. No todos han salido indemnes de los líos de faldas. El presidente Eligio Ayala (1924-1928) murió en 1930 en un crimen pasional, que involucró a su amante Hilda Diez y a Tomás Bareiro. Ayala sorprendió a Diez con Bareiro y los hombres se enfrentaron a duelo. Sólo Diez sobrevivió.

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