Estados Unidos presiona a México en busca de un logro que ostentar antes de las elecciones intermedias
El gobierno de Trump quiere obtener pronto una victoria que pueda exhibir públicamente, así como abrir la posibilidad de desplegar fuerzas militares estadounidenses en México
CIUDAD DE MÉXICO- Con la esperanza de obtener un logro antes de las elecciones intermedias, el gobierno de Donald Trump está presionando cada vez más a México para que amplíe su cooperación en el combate a los cárteles, con miras a realizar operaciones conjuntas con Estados Unidos, según funcionarios mexicanos y estadounidenses.
En semanas recientes, funcionarios estadounidenses entregaron un memorando en el que se propone una vía para que personal de seguridad estadounidense pueda acompañar operaciones contra los cárteles dentro de México, según funcionarios informados sobre el documento. El memorando también mencionaba otras áreas en las que Washington desea involucrarse más en la seguridad de México, incluido un intercambio más amplio de inteligencia, según funcionarios estadounidenses y mexicanos.
El gobierno de Trump ha estado presionando a los funcionarios mexicanos para que ayuden a obtener un logro concreto en materia de seguridad que pueda destacar a tiempo para las elecciones intermedias, según los funcionarios estadounidenses y mexicanos. Los altos precios de la gasolina y la persistente inflación han sido una pesadilla para los republicanos, y los funcionarios de Trump parecen estar recurriendo a México para obtener una victoria pública.
El memorando es una de las medidas más contundentes hasta la fecha para lograr que México acepte la presencia militar de Estados Unidos en el país, lo que genera nuevas tensiones en la relación transfronteriza. El presidente Trump ha declarado en repetidas ocasiones que quiere emprender una acción militar contra los cárteles de la droga en México con las fuerzas de Estados Unidos, algo a lo que la presidenta Claudia Sheinbaum se ha opuesto firmemente. La presión de Estados Unidos disminuyó temporalmente luego de que funcionarios mexicanos mataran a un importante narcotraficante en febrero, actuando en parte con información de inteligencia estadounidense, según dijeron varias personas familiarizadas con los hechos.
“Como ha dicho el presidente Trump, y como el gobierno de Estados Unidos ha comunicado repetida y claramente, es inaceptable que organizaciones terroristas extranjeras controlen territorios extensos en todo México, incluida toda la región que limita directamente con Estados Unidos”, dijo Lauren Bis, portavoz de la Casa Blanca, en una declaración a The New York Times. “Estos cárteles libran una campaña implacable de violencia contra Estados Unidos y su pueblo”.
El gobierno mexicano se negó a hacer comentarios.
El gobierno de Trump ha negociado con éxito operaciones conjuntas con otros países como parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos en Latinoamérica. El mes pasado, soldados estadounidenses participaron en una operación terrestre en Ecuador. Estados Unidos también ha creado una coalición militar de 19 socios regionales que se ha comprometido a ayudar a desmantelar los cárteles.
Sin embargo, México ha rechazado repetidamente las solicitudes de Estados Unidos para llevar a cabo operaciones conjuntas o permitir que se realicen ataques con drones estadounidenses en territorio mexicano, argumentando que eso constituiría una violación de su soberanía. Respecto a la más reciente propuesta de Estados Unidos, los funcionarios se negaron a revelar si el gobierno mexicano había respondido, o cómo, pero señalaron que México se mantiene firme en su postura contra la presencia de fuerzas estadounidenses dentro de sus fronteras.
La presión continua para que las fuerzas estadounidenses entren a México, a pesar de las reiteradas negativas de Sheinbaum, pone de relieve el aumento de las tensiones entre los dos países, a pesar de su estrecha colaboración en materia de seguridad y comercio. Las personas familiarizadas con esta iniciativa, entre ellas varios funcionarios estadounidenses y mexicanos, hablaron bajo condición de anonimato para discutir negociaciones privadas.
Trump insinuó la semana pasada en un evento en la Casa Blanca que Estados Unidos estaba impulsando una presencia de seguridad dentro de México. “Todavía no desatamos toda nuestra fuerza en tierra”, dijo. “Pero está comenzando”, agregó. “Comenzó hace unos meses. Los estamos golpeando muy fuerte”.
El lunes, Sheinbaum respondió. En su conferencia de prensa diaria, dijo que su relación con Trump sigue siendo constructiva, pero que le reitera constantemente que México no está controlado por los cárteles, como él ha dicho.
“Son opiniones que tienen ellos que, de una manera amable, nunca confrontativa, pues les aclaramos que no es así”, dijo. “Recuerden que ellos están en campaña y muchas veces quieren usar a México como parte de su campaña”.
En particular, las exigencias del gobierno de Trump de tomar más medidas contra los cárteles han molestado a Sheinbaum, quien ha trabajado para ampliar la cooperación en materia de seguridad, señalando la intervención directa de Estados Unidos como su única línea roja clara. En respuesta, ha endurecido su retórica contra el gobierno de Trump, lo que ha puesto a prueba la relación.
Después de que Trump dijera ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el mes pasado que México era “el epicentro de la violencia de los cárteles”, Sheinbaum respondió con dureza.
“Yo podría decir: ‘Es muy difícil vivir junto a un país que tiene un nivel tan alto de consumo de drogas ilícitas’; o podría decir: ‘Es muy difícil vivir junto a un país que tiene tanta producción de armas’”, declaró a la prensa al día siguiente. “Pero no lo voy a decir”.
El gobierno de Trump también ha puesto a Sheinbaum en una situación política complicada al perseguir a políticos mexicanos acusados de tener vínculos con grupos criminales.
En abril, Estados Unidos acusó al gobernador del estado de Sinaloa y a varios otros funcionarios mexicanos de haber protegido a un cártel a cambio de apoyo político. Estados Unidos también ha cancelado las visas de otros políticos, entre ellos el hijo de Andrés Manuel López Obrador, expresidente de México.
Muchos de los funcionarios que están en la mira de Estados Unidos pertenecen al partido político de Sheinbaum, y ella ha rechazado la solicitud de los funcionarios estadounidenses de arrestar a políticos mexicanos, alegando que no han presentado pruebas suficientes.
Desde el año pasado, el gobierno de Trump ha estado presionando a Sheinbaum. Entre algunas de las exigencias, le hicieron llegar una lista de los principales objetivos de seguridad en México que las autoridades estadounidenses desean detener, según indicaron funcionarios de ambos países. Stephen Miller, el alto funcionario de la Casa Blanca que lleva años impulsando una política de línea dura hacia México, desempeñó un papel clave a la hora de presionar para que se tomaran medidas más agresivas contra los líderes de los cárteles, dijeron los funcionarios.Cuartoscuro/
El gobierno mexicano, en un intento por evitar una incursión estadounidense, había avanzado en la lista para la primavera y había capturado o abatido a muchos de los objetivos, según varias fuentes. Entre ellos destacaba el líder del poderoso Cártel Jalisco Nueva Generación, Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, según indicaron varias personas. Por mucho tiempo Oseguera fue difícil de localizar y contaba con una fuerte protección que incluía unos 300 hombres armados, entre los que se encontraban exmiembros de las fuerzas especiales de Colombia, Guatemala y México, según personas familiarizadas con sus movimientos.
La presión aminoró durante el verano, pero Miller y otros han seguido impulsando desde entonces para que Estados Unidos se involucre más en México, según una persona familiarizada con la iniciativa.
En el otro lado de esa presión se encuentra un grupo numeroso de oficiales militares y de seguridad de Estados Unidos que sostienen que las fuerzas de seguridad mexicanas están cooperando a niveles más altos que nunca, dijeron las autoridades.
Trump ha expresado públicamente su interés en atacar a los cárteles dentro de México. Funcionarios militares estadounidenses han advertido que, si Washington emprende una acción unilateral, podría empeorar mucho las cosas. México podría romper su cooperación con Estados Unidos, dijeron los funcionarios, y los cárteles podrían iniciar una guerra como respuesta. Los funcionarios advirtieron que tal caos también podría desencadenar una crisis migratoria en un momento en que los cruces fronterizos han caído a mínimos históricos.
El gobierno de Trump está retomando la guerra contra las drogas en Latinoamérica como parte de su esfuerzo más amplio por ejercer una mayor influencia sobre la región en materia de seguridad, inmigración y economía. Esto ha incluido su operación militar para capturar a Nicolás Maduro, el líder autoritario de Venezuela; un aumento de personal en las bases y centros de entrenamiento de Estados Unidos en la región; y su campaña para bombardear embarcaciones que, según afirma, traficaban con drogas, lo que ha causado la muerte de al menos 239 personas en las aguas de la región.
El gobierno de Trump no ha presentado pruebas que demuestren que las embarcaciones transportaran drogas, y una gran cantidad de abogados ha calificado los ataques de ilegales.
Muchos gobiernos latinoamericanos han visto con buenos ojos el renovado interés del gobierno de Trump en la región, en gran parte porque están dirigidos por líderes pro-Trump. En los últimos 18 meses, los candidatos de derecha han arrasado en siete elecciones presidenciales en América Latina. Brasil, la nación más grande de la región, podría sumar una octava victoria consecutiva en sus elecciones del domingo. Se espera que Flávio Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro, el expresidente de derecha del país, gane esa votación, y él ha prometido acercar a Brasil a Washington.
Eso dejaría a México, y a Sheinbaum, aislados como la última gran democracia de Latinoamérica que aún es gobernada por alguien de izquierda.