Fotogalería: Así lucen los edificios, estructuras y viviendas colapsadas en Colombia
El sismo de magnitud 7.4 causó el colapso de edificios en Cali, Pereira y Manizales, dejando más de mil 600 edificios afectados y 11 mil viviendas destruidas en el occidente colombiano
El terremoto de magnitud 7.4 ocurrido el lunes 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, se ha consolidado como el evento sísmico más potente registrado en Colombia en lo que va del siglo XXI.
El impacto físico se extiende por todo el occidente del país, donde las autoridades reportan afectaciones en más de mil 600 edificios, de los cuales entre 61 y 153 estructuras de gran tamaño han colapsado totalmente en centros urbanos críticos como Cali, Pereira y Manizales.
La magnitud del desastre llevó al presidente Abelardo de la Espriella a declarar una “situación de desastre” nacional por un año para gestionar la reconstrucción de las 11 mil 347 viviendas destruidas y las más de 53 mil que presentan averías.
En Cali , la tercera ciudad más poblada del país, el paisaje urbano se transformó fragmentado con el derrumbe de al menos 26 a 45 edificios. Entre los incidentes más destacados se encuentra el colapso del motel Molino Rojo, que quedó reducido a una nube de polvo, y daños severos en infraestructuras de salud, como la sección de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario del Valle.
Arquitectura histórica, emblemática y rural
En Pereira, situada a solo 56 kilómetros del epicentro, la devastación alcanzó hoteles emblemáticos y edificios comerciales en el centro de la ciudad, mientras que una gran parte del área urbana quedó con derrumbes.
La arquitectura histórica y rural también sufrió daños considerables. En Manizales, el sismo provocó el colapso de una de las agujas de la Catedral Metropolitana, dejando escombros esparcidos por las zonas comerciales aledañas.
En municipios pequeños como El Cairo, el impacto fue masivo, afectando el 80% de las construcciones. La vulnerabilidad de estas zonas radica en el uso de materiales tradicionales como el bahareque (mezcla de madera y barro), cuyas estructuras resultaron frágiles ante la intensidad del movimiento telúrico.
El censo de daños estructurales continúa en evolución debido a las dificultades de acceso y la interrupción de las comunicaciones, especialmente en el departamento del Chocó, donde ocho municipios permanecieron incomunicados en las horas posteriores al evento.
Además, cinco aeropuertos de la región, incluidos los de Pereira, Quibdó y Armenia, sufrieron daños en su infraestructura, lo que obligó a la suspensión temporal de operaciones aéreas para realizar evaluaciones técnicas de seguridad.