Hoy los estadounidenses juzgan el segundo mandato de Trump en las elecciones intermedias en EU
Más de 57 millones de personas ya habían emitido su voto hasta el lunes, con una participación que superó el voto anticipado de hace cuatro años
WASHINGTON- Los votantes de Estados Unidos, que lidian con precios altos y están indignados por una guerra impopular con Irán, decidirán el martes en las elecciones intermedias si se produce un cambio drástico de poder en Washington, en unos comicios que servirán como referéndum sobre el segundo gobierno del presidente Donald Trump.
Los demócratas se mostraban cautelosamente optimistas sobre sus perspectivas mientras veían a los republicanos pasar el tramo final de la campaña inyectando decenas de millones de dólares en estados y distritos que Trump ganó con holgura hace apenas dos años. Apuntan a que el descontento por el fracaso de Trump a la hora de cumplir su promesa de abordar el aumento de los costos, y la percepción de que se ha centrado más en adornar la capital del país que en las dificultades de la gente para pagar gasolina depriman la participación republicana y lleven a sus propios votantes a las urnas.
Los republicanos mantenían la esperanza de que su abrumadora ventaja de dinero ayudara a contener la marea, pero se preparaban para perder el control de la Cámara de Representantes y luchaban por conservar el Senado, un desenlace que parecía improbable a comienzos de este año, dado un mapa que muchos consideraban favorable al partido.
Aun así, los márgenes son estrechos en ambas cámaras y uno o dos escaños podrían inclinar la balanza. Los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro bancas en el Senado de 100 miembros para obtener la mayoría, un desafío porque muchas de las contiendas más competitivas están en estados de tradición republicana. En la Cámara de 435 miembros, solo necesitan tres.
Más de 57 millones de personas ya habían emitido su voto hasta el lunes, con una participación que superó el voto anticipado de hace cuatro años en muchos estados seguidos de cerca.
Trump, cuyo partido ha tenido dificultades cuando él no se postula para movilizar a los votantes poco frecuentes que han impulsado sus victorias, ha pedido a los electores que actúen como si él estuviera en la boleta, incluso cuando muchos candidatos republicanos han intentado mantener distancia.
“De verdad quiero que finjan que estoy en la boleta”, dijo el mandatario a la multitud en Salina, Kansas, el domingo por la noche, en el último de varias decenas de mítines en las semanas finales de la campaña.
La agenda agresiva de Trump incluyó paradas en los estados más republicanos, entre ellos Mississippi, Carolina del Sur y Texas, lo que subrayó los desafíos de su partido.
El presidente también ha seguido haciendo afirmaciones falsas sobre fraude electoral, como insistir en que no ciudadanos están votando en masa. Su gobierno ya presentó demandas en Alaska y California, y los demócratas temen interferencias e intimidación a votantes mientras su Departamento de Justicia amenaza con procesar a funcionarios electorales locales.
ES UNA ELECCIÓN QUE PODRÍA REMODELAR EL PANORAMA POLÍTICO
Los resultados moldearán los dos últimos años del segundo mandato de Trump después de que el Congreso controlado por los republicanos aprobó de forma automática gran parte de su agenda. Aunque Trump ha demostrado habilidad para arrollar los esfuerzos por frenarlo, si los demócratas toman el control de siquiera una cámara del Congreso se abrirían las compuertas a investigaciones, así como a posibles juicios políticos. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el magnate tecnológico Elon Musk, quien fue un importante de Trump, figuran entre los posibles objetivos.
Un desempeño especialmente fuerte de los demócratas también daría un impulso al grupo de posibles candidatos presidenciales que esperan entre bastidores, desde el gobernador de California, Gavin Newsom, hasta el gobernador de Illinois, JB Pritzker, y el exsecretario de Transporte Pete Buttigieg. También podría complicar los caminos del vicepresidente JD Vance y de otros republicanos que quizá busquen convertir su lealtad al presidente en impulso político.
Los republicanos habían intentado desafiar el precedente histórico, casi siempre el partido del presidente pierde escaños en las elecciones de mitad de mandato, con un agresivo esfuerzo de redistribución de distritos destinado a crear un mapa electoral más favorable. Pero el plan podría quedarse corto, ya que nuevos distritos trazados en Florida y otros estados que solían ser “seguros” para los republicanos podrían no votar de esa manera.
Otras decisiones de Trump podrían resultar costosas. En Texas, Trump trabajó para sacar al senador John Cornyn, un veterano en el cargo, en favor del fiscal general Ken Paxton, afectado por escándalos, preparando el terreno para una contienda extraordinariamente cara contra el candidato demócrata James Talarico, con quien los demócratas esperan les ayude a cumplir su sueño de darle la vuelta al estado.
Y en Carolina del Norte, el senador Thom Tillis optó por retirarse tras chocar con Trump. El reemplazo elegido por el mandatario, el expresidente del Comité Nacional Republicano Michael Whatley, ha tenido dificultades para ganar tracción frente al candidato demócrata, el exgobernador Roy Cooper.
“Todo depende de la participación. Si logramos que nuestros votantes salgan, ganamos, y eso es lo que hemos estado planificando”, comentó el presidente del Comité Nacional Republicano, Joe Gruters, al expresar optimismo en la víspera de la elección.
La gran mayoría del gasto republicano en anuncios de televisión en la elección general, el 88.1%, se destinó a estados y distritos que Trump ganó en 2024, según un análisis de The Associated Press de datos de AdImpact, una firma de seguimiento de medios. Eso incluyó más de 850 millones de dólares gastados en reservas de anuncios en estados y distritos que Trump ganó por 10 puntos o más.
EL ELECTORADO SE HA DESENCANTADO CON TRUMP
Las encuestas muestran que solo el 35% de los adultos en Estados Unidos aprueba el desempeño de Trump como presidente, según el sondeo más reciente de The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research. Y la mayoría lo culpa por los precios altos mientras lucha por costear gasolina y alimentos.
Lo que antes era su tema más fuerte ya no lo es. Sólo el 25% de los adultos en Estados Unidos dice ahora que aprueba la gestión de Trump sobre la economía. En general, alrededor de 7 de cada 10 afirman que el país va en la dirección equivocada.
“El pueblo estadounidense está enojado. Quiere cambio. Quiere gente que vaya a plantarse por ellos”, expresó la representante Suzan DelBene, presidenta del Democratic Congressional Campaign Committee, quien sostuvo que la inercia estaba del lado de su partido pese a lo que parecía un suministro infinito de dinero por parte de los republicanos.
Los resultados, señaló, deberían enviar un mensaje muy contundente de que la gente “se ha desencantado de su agenda”.
EL SENADO Y LA CÁMARA RE REPRESENTANTES ESTÁN EN JUEGO
Los demócratas se han mostrado más confiados en sus posibilidades de ganar Carolina del Norte y conservar Georgia, donde el senador Jon Ossoff se enfrenta al representante republicano Mike Collins. Otros campos de batalla clave incluyen Ohio, donde el exsenador demócrata Sherrod Brown desafía al senador republicano Jon Husted, y Alaska, donde el gobierno de Trump presentó una demanda para bloquear la certificación de los resultados del Senado del estado si el republicano Dan Sullivan, actual titular, pierde la contienda, citando la presencia de un segundo candidato llamado Dan Sullivan en la boleta.
Los republicanos, por su parte, esperan poder conservar escaños en estados como Iowa, Kansas y Maine, y ganar Michigan, donde Mike Rogers se enfrenta al progresista Abdul El-Sayed, uno de un grupo de candidatos de izquierda que se impusieron en las primarias demócratas esta temporada electoral. La exrival de El-Sayed en las primarias, Haley Stevens, sacudió la contienda el domingo al respaldar a Rogers, renovando el foco sobre las tensiones en torno a Israel y la dirección del partido que dominó las primarias demócratas.
En la Cámara de Representantes, los republicanos, que esperaban ganar escaños con sus esfuerzos de redistribución de distritos, ahora intentan aferrarse a su estrecha mayoría, mientras los demócratas buscan voltear escaños en estados que Trump ha ganado repetidamente, desde Florida hasta Texas e Iowa.
DECENAS DE ESTADOS ELIGEN GOBERNADORES
Más allá de Washington, 36 estados elegirán gobernadores. Los demócratas esperan hacerse con una mayoría de gobernaciones por primera vez en dos décadas gracias a una ola de descontento de los votantes. Entre las contiendas competitivas figuran las de estados muy poblados como Texas y Florida, además de estados tradicionalmente republicanos como Iowa.
En Ohio, la campaña del republicano Vivek Ramaswamy enfrentó críticas por un anuncio en el que aparecía la demócrata Amy Acton con su madre distanciada, quien perdió la custodia de su hija hace décadas después de que su esposo, el padrastro de Acton, fuera acusado de violar a Acton cuando era niña.
HAY MUCHO EN JUEGO EN WASHINGTON
Los dos últimos años de Trump en el cargo probablemente quedarán definidos en parte por el resultado de la contienda por el control del Congreso.
El líder demócrata en la cámara baja, Hakeem Jeffries, de Nueva York, quien está en posición de hacer historia como el primer presidente negro de la Cámara de Representantes si su partido arrasa y llega al poder, ha delineado una ambiciosa agenda de 100 días centrada en reducir el costo de vida y en una supervisión agresiva del gobierno Trump.
El Senado, donde es poco probable que cambie el liderazgo, podría convertirse en un respaldo clave para las prioridades de Trump si los republicanos retienen el control, o en un nuevo centro de poder para los demócratas, que podrían usarlo para frenar nominaciones presidenciales y desafiar la agenda de la Casa Blanca.
Es probable que las elecciones de 2026 pasen a la historia como las más costosas. Los comités republicanos han recaudado y gastado mucho más que sus contrapartes demócratas gracias, en gran parte, al dinero de grupos afiliados a Trump y a Musk. Pero a nivel de candidatos, los demócratas recaudaron más que sus oponentes republicanos.
Por Jill Colvin, Mary Clare Jalonick y Will Wissert, The Associated Press.