Medio siglo sin Mao Zedong, China blinda a su fundador como pilar del sistema

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Medio siglo después de su muerte continúa ocupando un lugar central en el relato político del Partido Comunista de China

SHAOSHAN, CHINA- Medio siglo después de su muerte, Mao Zedong continúa ocupando un lugar central en el relato político del Partido Comunista de China (PCCh, gobernante), que reconoce los desastres causados por algunas de sus políticas sin renunciar al fundador sobre el que descansa parte de su legitimidad según expertos.

La efeméride estuvo marcada este miércoles por la falta de eventos a gran escala en la capital, donde se encuentra el mausoleo que guarda, en la plaza de Tiananmen, el cuerpo embalsamado del fundador de la República Popular China.

La ausencia de una gran ceremonia nacional por el aniversario de su muerte no supone, sin embargo, un distanciamiento respecto al antiguo líder.

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Un protocolo aprobado en 1996 por las autoridades establece que no se organizan actos conmemorativos por los aniversarios de fallecimiento de antiguos dirigentes y reserva las grandes efemérides para sus nacimientos.

Así ocurrió en diciembre de 2023, cuando Xi encabezó en Pekín la conmemoración del 130.º aniversario del nacimiento de Mao y afirmó que su pensamiento constituye “un bien de valor espiritual incalculable que guiará a largo plazo” al partido.

Méritos y “errores”

De la misma forma, la fórmula que permite al PCCh preservar a Mao pese a los episodios más traumáticos de su mandato quedó fijada en 1981, cinco años después de su muerte.

Una resolución histórica estableció entonces que sus “méritos” fueron lo principal y sus “errores”, lo secundario, al tiempo que calificó la Revolución Cultural (1966-1976) de “grave calamidad” y reconoció problemas vinculados a la campaña del Gran Salto Adelante.

$!Personas sostienen banderas frente a la estatua de Mao Zedong durante las conmemoraciones del 50.º aniversario de su muerte en Shaoshan, China.

La hambruna asociada a ese último episodio causó decenas de millones de muertos, según estimaciones académicas que sitúan habitualmente el balance entre 16 y 30 millones.

De Mao a Xi

Para el analista Xulio Ríos, autor del recientemente publicado ‘China: la modernización permanente’, dicha fórmula permite reconocer “los graves errores de determinadas etapas” sin transformar esa revisión en “una impugnación de la trayectoria del Partido”. Mao, resume Ríos a EFE, puede ser objeto de crítica histórica, pero no de “deslegitimación política”.

Ríos aprecia además bajo Xi una recuperación de Mao “más visible” y «más reverencial» que durante la etapa de Deng Xiaoping, cuyas reformas alejaron a China del modelo económico maoísta.

El analista explica que el ‘denguismo’ necesitaba «establecer una distancia» con determinados aspectos del maoísmo para justificar el giro reformista, mientras que bajo Xi se subraya más la «continuidad histórica» entre Mao, Deng y el actual dirigente.

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Ríos distingue así una legitimidad revolucionaria asociada a Mao, otra desarrollista vinculada a Deng y una tercera basada en la capacidad del sistema para gobernar y producir resultados. Mao, señala, constituye “el origen de esa cadena”.

Yang Jiayi, director del Monumento Conmemorativo a la Revolución en Xiangshan en Pekín, dedicado parcialmente al exlíder, resumió esa lectura a una pregunta de EFE sobre qué pensaría Mao de la China actual si levantase la cabeza: “La prosperidad que vivimos hoy es exactamente lo que él deseaba”.

También existen ecos entre Mao y Xi en los llamamientos a la autosuficiencia y a evitar que potencias extranjeras condicionen el desarrollo chino.

Neil Thomas y Lobsang Tsering, del Center for China Analysis de Asia Society, advierten no obstante de que las comparaciones directas resultan problemáticas: Mao abrazaba la disrupción, mientras Xi privilegia el orden.

Los investigadores recuerdan que Mao afirmó en 1955 que China debía “alcanzar y superar a Estados Unidos” y calculó que podría necesitar hasta quince planes quinquenales.

Setenta años después, Pekín desarrolla precisamente su actual plan quinquenal con la autosuficiencia tecnológica entre sus prioridades.

Límites de la memoria

La protección de la figura de Mao también tiene consecuencias para quienes cuestionan su representación pública.

Este verano, un tribunal de la provincia septentrional de Hebei condenó a tres años de prisión al artista Gao Zhen por esculturas satíricas sobre Mao realizadas más de una década antes de la entrada en vigor de la disposición penal por la que fue procesado.

$!Personas asisten a las conmemoraciones del 50.º aniversario de la muerte de Mao Zedong en la plaza Mao Zedong de Shaoshan, China.

Entre sus obras figuraban ‘La culpa de Mao’, que representaba al antiguo dirigente arrodillado, y ‘La ejecución de Cristo’, en la que Mao aparecía al frente de un pelotón de fusilamiento.

Gao, residente permanente en Estados Unidos, había sido detenido en 2024 durante una visita a China.

Fue juzgado a puerta cerrada por el delito de «difamar a héroes y mártires», que contempla hasta tres años de cárcel. La oenegé Amnistía Internacional denunció una aplicación «retroactiva» de la legislación y reclamó su liberación.

Para Ríos, casos como este muestran una de las fronteras en la gestión contemporánea de Mao: el sistema admite reconocer errores dentro del marco histórico establecido, pero tolera mucho menos que se ataque su condición simbólica de fundador.

“ABAJO EL CAPITALISMO”, SE ESCUCHA EN LA CIUDAD DONDE NACIÓ ZEDONG

“Tierra natal de un gran hombre”, anuncia un cartel nada más llegar a Shaoshan, donde cincuenta años después de la muerte de Mao Zedong miles de viajeros de todas las edades visitan su casa natal, su estatua y tiendas cargadas de recuerdos de una figura aún venerada pese a las sombras de su legado.

La plaza presidida por la estatua de Mao ofrece este miércoles un aspecto más formal que el registrado durante la madrugada, cuando miles de personas, en su mayoría jóvenes, se congregaron para esperar hasta las 00:10 hora local (16.10 GMT del martes), momento en el que se cumplían exactamente 50 años de la muerte del exfundador de la República Popular China.

$!Dos personas con un retrato de Mao Zedong durante las conmemoraciones del 50.º aniversario de su muerte en Shaoshan, provincia de Hunan, en el centro de China.

Durante esas horas ondearon banderas, recitaron poemas de Mao y cantaron canciones revolucionarias como ‘La Internacional’, el himno nacional chino y ‘Oriente es rojo’, además de corear consignas como “viva el presidente Mao” o “abajo con el capitalismo”.

Ya de día, el fervor cede paso a la coreografía institucional: predominan los grupos organizados de empleados de empresas estatales, asociaciones de militares jubilados o escuelas.

Llegan con pancartas en las que figura el nombre de su institución, posan juntos ante la estatua y depositan grandes ofrendas florales, bajo una intensa presencia policial.

Muchos visitantes, al alcanzar el monumento, realizan tres reverencias. De vez en cuando siguen escuchándose vivas improvisados a Mao, pero el ambiente tiene un carácter más ceremonial que el de unas horas antes.

También cambia la edad media: frente al marcado componente juvenil de la madrugada, durante la mañana abundan los grupos de visitantes de mediana edad y jubilados.

Jóvenes, todavía presentes

La presencia juvenil no se limita a la madrugada. Un joven llegado desde la provincia central de Henan, a casi 900 kilómetros de Shaoshan, explica a EFE que pese a su edad ya ha visitado el lugar «varias veces» porque “adora profundamente” a Mao.

Al encontrarse con un grupo de extranjeros, se acerca a regalarles postales con la imagen del antiguo dirigente y se despide con un saludo militar.

Otro joven de 22 años, llegado desde la ciudad de Xi’an (centro) y que se define a EFE como un “trabajador corriente”, ofrece una visión más matizada.

Ha ahorrado para realizar su segunda visita a Shaoshan, pero pide que Mao no sea “divinizado”.

A su juicio, el antiguo dirigente conserva “atractivo” para personas de su generación porque durante su época “los obreros tenían una posición más elevada”.

Cree que Mao reconocería actualmente el desarrollo económico alcanzado por China, aunque señala que algunos de sus actuales admiradores “no buscan únicamente más crecimiento”, sino mejores condiciones para los trabajadores.

Un popular destino turístico

La diversidad de procedencias se escucha antes incluso de verla. En la plaza y en el resto del complejo turístico se suceden acentos del norte y del sur del país, además de lenguas de algunas minorías étnicas.

Entre los visitantes también aparecen formas de veneración que rozan lo providencial. Un hombre de mediana edad llegado desde la provincia oriental de Anhui asegura a EFE que “el cielo envió a Mao para salvar al pueblo chino”.

Shaoshan es desde hace décadas uno de los principales destinos del llamado «turismo rojo» en China, centrado en lugares vinculados a la historia del Partido Comunista Chino y de la revolución.

Ese relato turístico ensalza sobre todo al Mao revolucionario y fundador, mientras deja en segundo plano episodios como el Gran Salto Adelante, cuya hambruna causó entre 16 y 30 millones de muertos según estimaciones académicas, y la Revolución Cultural, calificada por el propio PCCh como una “grave calamidad”.

La localidad recibió 17.53 millones de visitantes en 2025, según medios locales, y alrededor de un tercio tenía 35 años o menos.

Un trajín constante de autobuses transporta a los turistas hacia la zona escénica, donde se concentran la estatua, la antigua escuela, el salón ancestral de la familia Mao y la casa en la que creció.

En esta última pueden verse la cocina, las habitaciones de sus padres y el pequeño cuarto que ocupó el propio Mao, donde un soldado perfectamente uniformado permanece de guardia con gesto solemne.

Industria del recuerdo

A pocos metros, la memoria política convive con una nutrida industria del recuerdo, con tiendas repletas de insignias, retratos, postales y estatuas del antiguo dirigente, estas últimas con precios que oscilan entre 469 (70 dólares) y 10,380 yuanes (1,546 dólares).

La imagen de Mao aparece repetida en escaparates y mostradores del recorrido turístico.

Sin embargo, con 33 grados de temperatura y una humedad superior al 50 %, los helados compiten estos días en popularidad con los recuerdos del antiguo dirigente entre los turistas que recorren bajo el sol su localidad natal.

Por Álvaro Alfaro, Agencia de Noticias EFE.

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