Nicaragua cambia la Constitución para impedir que opositores participen en elecciones
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Sin embargo, las elecciones presidenciales de noviembre de 2028 persisten a pesar de que el co-mandatario nicaragüense quiso eliminarlas, extendiendo su gobierno un año más
El Parlamento nicaragüense volvió a reformar la Constitución para impedir que los opositores se presenten a elecciones, un movimiento que supone una vuelta de tuerca más al control prácticamente absoluto que ejerce el gobierno de Daniel Ortega.
La reforma, sin embargo, no anula los comicios, como había pedido recientemente Ortega en unas declaraciones que alarmaron al mundo.
Según explicó el diario oficialista “El 19 Digital”, la reforma a la carta magna aprobada por la Asamblea a última hora del martes establece que no podrán ser candidatos a cargos de elección popular ni ocupar cargos públicos los “golpistas” y “traidores a la patria”. Además, alarga el mandato presidencial y de otros cargos populares de seis a siete años.
También contempla que las leyes extranjeras no tendrán efecto jurídico en Nicaragua.
Los cambios tienen lugar poco después de que la Organización de los Estados Americanos (OEA) aprobara en agosto la celebración de una reunión extraordinaria de cancilleres ante los llamamientos de Estados Unidos a actuar con firmeza después de las declaraciones de Ortega de querer eliminar las elecciones.
El miércoles, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio dijo en un comunicado que la reforma “socavó la farsa de la democracia en Nicaragua al modificar una vez más la Constitución del país para afianzar su dinastía ilegítima y privar indefinidamente a los nicaragüenses de unas elecciones libres y justas”.
Rubio instó a sus socios internacionales a romper las relaciones económicas con el país centroamericano porque “las dictaduras que niegan los derechos inalienables de sus ciudadanos no deberían disfrutar de los mismos beneficios económicos ni políticos” que el resto de los Estados.
Desde la violenta represión gubernamental de las protestas de 2018 el gobierno nicaragüense ha reescrito la Constitución restringiendo cada vez más las libertades hasta anular la división de poderes y oficializar el paramilitarismo y la represión, según ha denunciado en varias ocasiones la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Las autoridades han encarcelado a políticos contrarios a sus ideas y líderes religiosos y han clausurado organizaciones de la sociedad civil mientras miles de personas han huido del país en busca de asilo, algunos incluso despojados de su nacionalidad.
En julio el octogenario mandatario —que cogobierna junto a su esposa Rosario Murillo— causó un escándalo cuando habló sin tapujos sobre la supresión de los comicios en el país.
“Aquí no volverá a haber elecciones... Jamás, jamás, jamás”, dijo durante el aniversario de la Revolución Sandinista que derrocó a la dictadura de Anastasio Somoza en 1979 y lo llevó por primera vez al poder. Ortega regresó a la presidencia en 2007.
Durante ese evento agregó que “aquí se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis, puestos por los somocistas, volverán a llegar al gobierno”.