Sheinbaum defiende abstención de México ante la OEA y descarta intervenir en la crisis de Nicaragua

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México
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La presidenta sostuvo que la postura mexicana responde a los principios constitucionales de no intervención y autodeterminación de los pueblos

La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la decisión del gobierno de México de abstenerse en la votación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que abrió la puerta a una reunión urgente de ministros de Relaciones Exteriores para analizar la situación política de Nicaragua.

Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria explicó que la posición adoptada por la representación mexicana ante el organismo hemisférico no obedeció a una valoración personal sobre el gobierno de Daniel Ortega, sino a los principios que, de acuerdo con el Ejecutivo, rigen históricamente la política exterior mexicana.

https://vanguardia.com.mx/noticias/mexico/afirma-sheinbaum-que-detencion-de-fausto-corrales-es-relevante-y-ayudara-a-resolver-el-caso-de-el-mayo-zambada-LM22956481

Sheinbaum subrayó que la Constitución mexicana establece como principios de política exterior la autodeterminación de los pueblos y la no intervención, por lo que México debe mantener esa línea independientemente de las opiniones particulares que puedan tener la Presidenta o los funcionarios encargados de representar al país ante organismos internacionales.

“Es un asunto de autodeterminación de los pueblos y está establecido claramente en la Constitución”, sostuvo Sheinbaum al explicar las razones de la abstención.

UNA VOTACIÓN MARCADA POR LA CRISIS POLÍTICA NICARAGÜENSE

La decisión mexicana ocurrió un día después de que el Consejo Permanente de la OEA aprobara una resolución para convocar, con carácter urgente, a una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores con el objetivo de examinar la situación en Nicaragua y, eventualmente, determinar acciones dentro del marco de la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana y el derecho internacional.

La resolución consiguió 29 votos a favor, uno en contra y una abstención, además de dos ausencias. Brasil fue el único país que votó en contra, mientras que México optó por no respaldar ni rechazar la iniciativa.

La propuesta había sido impulsada por Estados Unidos junto con otros países de la región, que consideran que el deterioro de las instituciones democráticas nicaragüenses constituye un asunto de interés para los Estados americanos.

El proyecto de resolución señala que los acontecimientos recientes en Nicaragua representan una situación de carácter urgente y cuestiona la existencia de condiciones de democracia representativa en el país centroamericano.

La discusión se produce en un contexto de creciente preocupación internacional por las decisiones del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo en materia política y electoral.

MÉXICO RECHAZA CONSIDERAR A NICARAGUA UNA AMENAZA REGIONAL

Antes de la votación, el representante mexicano ante la OEA, Alejandro Encinas, explicó la posición de México ante el Consejo Permanente.

Encinas sostuvo que México no considera que la situación interna de Nicaragua constituya una amenaza para la paz o la seguridad hemisférica. De acuerdo con la postura mexicana, calificar el conflicto nicaragüense en esos términos podría abrir la puerta a acciones que excedan las facultades del organismo y terminen afectando la soberanía del país.

El representante mexicano también planteó que una caracterización de ese tipo podría contribuir a profundizar el aislamiento internacional de Nicaragua en lugar de favorecer una salida política.

México, señaló Encinas, mantiene disposición para participar de manera constructiva en los esfuerzos destinados a atender la crisis política y de derechos humanos en Nicaragua, pero sin respaldar mecanismos que puedan interpretarse como una intervención en los asuntos internos del país.

$!La Presidenta rechazó que la abstención en la OEA implique que México vaya a asumir un papel de mediador entre el gobierno nicaragüense y sus opositores.

SHEINBAUM DESCARTA DIÁLOGO DIRECTO CON ORTEGA

Cuestionada sobre si el gobierno mexicano ha intentado establecer comunicación directa con el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, para abordar la crisis, Sheinbaum respondió que no existe actualmente una razón para hacerlo.

La Presidenta rechazó que la abstención en la OEA implique que México vaya a asumir un papel de mediador entre el gobierno nicaragüense y sus opositores.

“No tendríamos por qué”, respondió al ser cuestionada sobre la posibilidad de buscar un diálogo con Ortega.

Según explicó, la abstención mexicana debe entenderse dentro de una política exterior más amplia que, afirmó, no es exclusiva de su administración, sino que ha sido mantenida por gobiernos mexicanos de diferentes partidos.

UNA POSICIÓN QUE MÉXICO PRESENTA COMO HISTÓRICA

Sheinbaum insistió en que la postura mexicana frente a Nicaragua no debe interpretarse como un respaldo político al gobierno de Ortega.

La Presidenta separó la valoración que pueda hacerse sobre la situación política de Nicaragua de la decisión diplomática adoptada por México. Para su gobierno, una cosa es expresar preocupación por acontecimientos internacionales y otra intervenir directamente en los asuntos internos de otro Estado.

En ese sentido, defendió que los funcionarios mexicanos encargados de la política exterior deben actuar conforme a los principios establecidos en la Constitución.

La mandataria sostuvo que la posición mexicana se basa, por tanto, en una doctrina diplomática que privilegia la soberanía nacional, la autodeterminación y la solución pacífica de las controversias.

LA OEA AVANZA MIENTRAS MÉXICO MANTIENE DISTANCIA

La resolución aprobada por el Consejo Permanente representa un nuevo intento de los países miembros de la OEA para elevar el nivel de discusión sobre Nicaragua. La convocatoria a cancilleres permitirá que el tema sea tratado directamente por los ministros de Relaciones Exteriores y no únicamente por los representantes permanentes ante el organismo.

La iniciativa fue promovida por un grupo de países encabezado por Estados Unidos y respaldada por naciones como Argentina, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana, entre otras.

México, en cambio, decidió mantener una posición intermedia mediante la abstención.

La diferencia es relevante porque el gobierno de Sheinbaum busca preservar una de las líneas tradicionales de la diplomacia mexicana: evitar que los organismos internacionales sean utilizados para intervenir directamente en conflictos políticos internos de los Estados.

Al mismo tiempo, la postura mexicana deja claro que el gobierno no pretende asumir un papel activo de interlocutor entre Managua y los sectores que cuestionan las decisiones de Ortega.

EL DEBATE DE FONDO

La discusión coloca nuevamente a México ante uno de los dilemas recurrentes de su política exterior: cómo defender principios de soberanía y no intervención sin que esa posición sea interpretada como indiferencia frente al deterioro democrático o las denuncias de violaciones a los derechos humanos en otros países.

Mientras una mayoría de gobiernos de la región considera que la situación nicaragüense requiere una respuesta colectiva, México sostiene que cualquier actuación debe respetar estrictamente los límites de la soberanía y la autodeterminación.

Por ahora, Sheinbaum dejó claro que su gobierno no contempla intervenir diplomáticamente de manera directa en Nicaragua ni establecer un diálogo con Ortega para tratar la crisis.

La estrategia mexicana, dijo la Presidenta, consiste en mantener la relación bilateral y la posición internacional del país bajo los principios constitucionales que han guiado históricamente su política exterior.

Egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de la carrera de Periodismo y Comunicación, con una especialidad en Fotografía y Producción Audiovisual, y en Geopolítica.

Ha trabajado para diversos medios y ONGS en Europa y México por más de 15 años. Su enfoque y especialidad son las noticias de Política Internacional y Nacional y conflictos, buscando la veracidad, objetividad y la investigación periodística.

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