El discurso de los gobernadores de oposición es muy diferente al de las principales figuras de sus propios partidos en las dirigencias y el Congreso. Es como si estuvieran viendo dos países diferentes
La oposición no está muerta, pese a lo que insista la narrativa gubernamental. Los partidos enfrentan una crisis de aceptación y de identidad, pero el camino existe para construir alternativas