Por qué estas elecciones serían más complicadas para los demócratas de lo que sugieren las encuestas

Por qué estas elecciones serían más complicadas para los demócratas de lo que sugieren las encuestas

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Cada vez hay más señales de que se podría avecinar una ola azul en Estados Unidos ¿Pero sería lo suficientemente fuerte como para que los demócratas tomen el control de ambas cámaras del Congreso?

Internacional
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WASHINGTON- En Estados Unidos, el partido que no está en el poder suele ganar terreno en las elecciones intermedias. Dado que el presidente Donald Trump está perdiendo popularidad y los precios de la gasolina están persistentemente elevados, ambos partidos esperan que los demócratas ganen escaños.

¿Pero será una ola azul? Y de ser así, ¿será lo suficientemente fuerte como para que los demócratas tomen el control de ambas cámaras del Congreso? No todas las olas tienen la misma fuerza.

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En 2006, cuando el presidente George W. Bush y los republicanos enfrentaron un fuerte rechazo por la guerra de Irak, los demócratas arrebataron 31 escaños en la Cámara de Representantes y cinco en el Senado, y ganaron ambas cámaras. Bush lo llamó una “paliza”.

En 2018, en el primer mandato de Trump, la ola fue aún mayor en las contiendas por la Cámara de Representantes: los demócratas arrebataron 41 escaños. Sin embargo, no lograron ganar el control del Senado, y de hecho perdieron dos escaños ante los republicanos en la cámara alta.

Ahora cada vez hay más indicios de que se podría avecinar otra ola demócrata, también llamada azul por el color que representa al partido. Muchos funcionarios de ambos bandos dicen en privado que esperan que los demócratas recuperen la Cámara de Representantes, y que la pregunta principal es cuántos escaños cambiarán de manos. El Senado, que por mucho tiempo se ha considerado más fácil de retener para los republicanos, ahora parece ser una contienda impredecible. Las encuestas sugieren que el partido gobernante está jugando a la defensiva incluso en estados que Trump ganó por dos dígitos hace dos años.

Los pronósticos electorales son un asunto arriesgado, la suerte de los republicanos aún podría cambiar, pero la historia suele ser una guía útil. Es por eso que funcionarios de ambos partidos se preguntan si estas elecciones intermedias se parecerán a las de 2006, cuando los demócratas arrebataron ambas cámaras, o a las de 2018, cuando los republicanos sufrieron una derrota contundente en la Cámara de Representantes, pero ganaron dos escaños en el Senado.

$!Los candidatos al Senado, la republicana Ashley Hinson y el demócratatante Josh Turek responden preguntas durante un debate en Johnston, Iowa.

“En todas estas contiendas que muestran que tenemos una ventaja de dos o tres puntos, o que no hay un favorito claro, podríamos terminar perdiendo todas por dos puntos”, dijo el expresidente Barack Obama el miércoles en un evento de recaudación de fondos para los demócratas del Senado. “Eso está dentro del margen de error”.

Actualmente los demócratas enfrentan desafíos que no existían en esas elecciones intermedias anteriores. Las ventajas obtenidas por los republicanos con la redistribución de distritos han reducido el campo de batalla de la Cámara de Representantes. El partido rojo también dispone de una ventaja significativa en términos de fondos. La mayoría de las contiendas senatoriales reñidas de este año se disputan en estados que Trump ganó con facilidad en 2024. El país está cada vez más polarizado. Y la imagen del Partido Demócrata sigue deteriorada, con los votantes liberales desconfiando de sus líderes.

“El hecho de que los demócratas hayan permitido que Donald Trump fuera elegido dos veces es una locura”, dijo el representante Jason Crow de Colorado, un demócrata que fue elegido por primera vez en 2018. “Tenemos más cosas de las que ocuparnos, más por hacer y más que demostrar ahora que en 2018”.

Por su parte, a algunos republicanos les preocupa que su mensaje este año tal vez no sea tan efectivo como lo fue en 2018.

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“Trump es la figura dominante de estas elecciones”, dijo el excongresista por Ohio Steve Stivers, quien lideró el comité de campaña de los republicanos de la Cámara de Representantes en 2018. “No hay una Nancy Pelosi en el lado demócrata. Hay personas que intentan usar la imagen de Alexandra Ocasio-Cortez y a los socialistas democráticos, pero no estoy seguro de que tengan el mismo nivel de reconocimiento entre los votantes”.

ESTA VEZ, LA ECONOMÍA VA PEOR

La guerra de Irak hundió a Bush en 2006, y en 2018 Trump sufrió una desbandada de votantes suburbanos y educados que abandonaron su partido. Sin embargo, en ambos años los estadounidenses se sentían bastante confiados respecto a la economía.

La situación es distinta en este momento.

Con los precios de la gasolina y las tasas de interés al alza, la inflación que se mantiene obstinadamente reacia a ceder y los aranceles de Trump impulsando un aumento en los precios de las zonas rurales de Estados Unidos, el país parece estar seriamente molesto por el costo de vida.

El Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad de Míchigan ha caído un 33 por ciento desde que Trump regresó al cargo a principios de 2025. En mayo, el índice alcanzó su punto más bajo desde 1952, cuando los indicadores empezaría n a ser monitoreados.

“En 2018, la gente no estaba tan descontenta con la economía”, dijo Heidi Heitkamp quien fue senadora por Dakota del Norte, una demócrata que perdió su campaña de reelección ese año cuando los estados rurales se volcaron hacia los republicanos. “Estaban consternados por toda la locura, pero se sentían bastante bien con la economía antes de la pandemia”.

$!La representante demócrata Ilhan Omar en el Congreso en Washington, el 13 de enero del 2026.

Trump, añadió, “aún disponía de mucha más buena voluntad de la que tiene en este momento”.

PERO LOS REPUBLICANOS TIENEN UNA VENTAJA ECONÓMICA

Hace ocho años, una oleada de donativos de pequeños aportantes enfurecidos en internet impulsó un auge en la recaudación de fondos de los demócratas que los republicanos no pudieron igualar.

Ahora los republicanos han acumulado una enorme ventaja financiera que tiene a los demócratas rogando en busca de ayuda.

El Comité Nacional Demócrata está prácticamente en quiebra. Los comités del partido en la Cámara de Representantes y el Senado, así como sus comités independientes de campaña aliados, están muy por detrás de los republicanos en la recaudación de fondos. Y el poderosísimo comité independiente de campaña de Trump, financiado en parte por ejecutivos de empresas y corporaciones que buscan ganarse el favor de su gobierno, le ha dado una ventaja adicional a los republicanos.

La disparidad entre los partidos es quizás más pronunciada en Texas.

Los comités independientes de campaña republicanos han destinado más de 150 millones de dólares para ayudar a su candidato al Senado, Ken Paxton. Los comités independientes de campaña demócratas han invertido tan solo 4 millones de dólares hasta ahora para el candidato de su partido, James Talarico, quien ha gastado más de 60 millones de dólares del dinero de su campaña.

UN MAL ENTORNO ES DIFÍCIL DE SUPERAR

En casi todas las elecciones intermedias, los candidatos del partido del presidente intentan contrarrestar las tendencias políticas nacionales desfavorables haciendo que sus campañas se enfoquen en temas locales.

Rara vez funciona.

$!El candidato republicano al Senado, Mike Rogers, en un debate televisado con el candidato demócrata Abdul El-Sayed, en WOOD-TV en Grand Rapids, Michigan.

Los legisladores en funciones que han perdido sus escaños en votaciones previas de ola electoral han comparado la experiencia con intentar salir de arenas movedizas. Por más que se esfuercen por liberarse del lastre que representa un presidente impopular —como han hecho algunos republicanos recientemente al manifestarse en contra de la guerra con Irán o cuestionar las redadas migratorias—, sus esfuerzos suelen ser en vano.

“Puedes hacer todo bien y, si el entorno está en tu contra, no vas a ganar”, dijo Chris Chocola, excongresista por Indiana, un republicano que perdió su escaño en la ola demócrata de 2006. “No solo estás nadando contra la corriente; casi te estás ahogando. No hay mucho que puedas hacer para librarte”.

EL MAPA DEL SENADO ES COMPLICADO PARA LOS DEMÓCRATAS, TAL COMO LO FUE EN 2018

Solo uno de los escaños del Senado que los demócratas intentan voltear está en un estado que ganó la exvicepresidenta Kamala Harris en 2024: Maine. El resto, en Alaska, Iowa, Kansas, Carolina del Norte, Ohio y Texas, se ubica en estados que Trump ganó las tres veces que se ha postulado a la presidencia.

Claire McCaskill, exsenadora por Misuri, una demócrata que perdió en 2018, dijo que su estado se había inclinado hacia Trump en 2016 de formas que ella no pudo detener dos años después.

“Nunca lo olvidaré: en 2016, veía banderas, calcomanías para el parachoques y letreros hechos a mano que decían: ‘Soy un deplorable’”, dijo McCaskill en alusión a una frase de Hillary Clinton, que calificó a los seguidores de Trump como “una canasta de deplorables” en aquel entonces. “Recuerdo que solo pensé: ‘Esto es diferente, no he visto esto’. La gente estaba ansiosa por adoptarlo como su candidato, y eso seguía igual en 2018”.

Trump ha buscado reavivar esa conexión con los votantes republicanos diciéndoles que finjan que él está en la boleta este año.

AHORA TRUMP ESTÁ EN EL CENTRO DE TODO

En 2018, la mayoría de los demócratas no convirtieron a Trump en el eje central de sus campañas. En lugar de eso, hicieron campaña enfocándose en la atención médica, atacando a los republicanos por un intento fallido de derogar la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio y por recortar los impuestos a los ricos.

Esta vez, el presidente goza de mucha menos aceptación entre los votantes y ha hecho poco para transmitir que le preocupan las inquietudes económicas cotidianas del pueblo.

“La vez pasada Trump era la música de fondo, y ahora está mucho más en primer plano”, dijo Howard Wolfson, un asesor político de Michael Bloomberg, el exalcalde de Nueva York que destinó 112 millones de dólares para respaldar a los demócratas en 2018. “Estás viendo a más candidatos demócratas intentar vincular a sus oponentes con Trump porque sus números son mucho peores”.

Uno de esos demócratas es Roy Cooper, quien lidera las encuestas de la contienda por el Senado en Carolina del Norte. La semana pasada publicó un video criticando a su rival republicano, Michael Whatley, por ser un acólito de Trump.

Cooper dijo que su oponente estaba “prácticamente dispuesto a hacer y decir lo que este presidente le diga que haga y diga, independientemente de si es bueno para la gente de Carolina del Norte”.

EL PRESIDENTE HACE CAMPAÑA EN ZONAS MUY REPUBLICANAS

Hace 20 años, Bush se vio obligado a hacer campaña en distritos profundamente republicanos porque no habría sido de ayuda para los candidatos de su partido en los campos de batalla más competidos.

Dos días antes de las elecciones de 2006, Bush viajó a Grand Island, Nebraska, donde intentó motivar a los republicanos de las zonas rurales a votar en un distrito de la Cámara de Representantes que de pronto se había vuelto competitivo, celebrando la condena a muerte de Saddam Hussein dictada por un tribunal iraquí.

Trump fue a Grand Island el lunes a un mitin en favor del senador Pete Ricketts, un republicano cuyo escaño se había considerado seguro. Trump ganó Nebraska por 20 puntos porcentuales hace dos años.

La semana pasada, el presidente celebró un mitin en Oklahoma, donde ganó por 34 puntos en 2024.

Las visitas del presidente, junto con el gasto de los republicanos en publicidad para apuntalar a senadores titulares en Kansas y Carolina del Sur, sugieren que el campo de batalla electoral se ha desplazado de los estados tradicionalmente disputados a los estados tradicionalmente republicanos.

Para republicanos como Ricketts y el senador por Kansas Roger Marshall, que esperaban reelegirse sin dificultades y ahora enfrentan contiendas reñidas, el brusco cambio del panorama político puede ser drástico y poner a prueba sus habilidades de campaña.

“En 2018, hubo personas cuyos distritos (que no eran competitivos) de pronto se volvieron competitivos”, dijo Matt Gorman, quien fue un alto asesor en el comité de campaña de los republicanos de la Cámara de Representantes ese año. “En el transcurso de un año, pasaron de representar un distrito profundamente republicano a uno disputado entre ambos partidos, y eso es difícil para algunas personas”. c. 2026 The New York Times Company.

Por Reid J. Epstein, The New York Times.

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