Un ataque militar en Irán podría tener un propósito simbólico para Trump
Algunos funcionarios del gobierno de Trump esperan que un ataque obligue a Irán a renunciar a su programa de enriquecimiento nuclear. Otros tienen dudas
Por: Julian E. Barnes and Helene Cooper
Los ataques selectivos contra Irán que el gobierno de Donald Trump está considerando probablemente irían dirigidos contra instalaciones nucleares y de misiles del país. Pero el presidente aún no ha especificado, ni al pueblo estadounidense ni a los soldados que ejecutarían sus órdenes, qué es exactamente lo que quiere conseguir con esta intervención militar.
En su discurso sobre el Estado de la Unión del martes, el presidente Trump pareció sugerir un objetivo: que Irán tiene que decir las “palabras secretas” de que nunca tendrá un arma nuclear. Pero Irán ya ha hecho esencialmente esa promesa, aunque haya enriquecido suficiente uranio como para que los funcionarios de inteligencia expresen su incredulidad.
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Los funcionarios estadounidenses dicen dudar de que Irán esté dispuesto a llegar a un acuerdo, pero que la estrategia de los ataques selectivos consistiría en obligar a sus dirigentes a hacer concesiones.
De forma más inmediata, el objetivo sería dañar las instalaciones nucleares y de misiles de Irán.
Trump declaró que las tres instalaciones nucleares más importantes de Irán fueron “eliminadas” por los ataques estadounidenses del año pasado. Según los funcionarios que han revisado los datos de inteligencia, no fueron destruidas, pero tampoco están operativas.
Para Israel, la amenaza inmediata más crítica son los misiles de Irán. Destruirlos limitaría la capacidad del país para tomar represalias contra Israel y las bases militares de la región que albergan soldados estadounidenses. Los militares estadounidenses afirman que, aunque sus bombarderos y Tomahawks pueden dañar significativamente los misiles de Irán, este podría fabricar más. Además, Irán ha dispersado algunos de sus centros de lanzamiento, lo que dificulta un ataque.
Pero cualquier daño de un ataque estadounidense serviría más bien para dos fines simbólicos. Varios funcionarios del gobierno dijeron que permitiría a Trump adjudicarse una victoria militar contra un viejo enemigo. Pero los altos funcionarios también esperan que lleve a Irán a renunciar a su programa de enriquecimiento nuclear, aunque algunos funcionarios actuales y anteriores dudan de que lo consiga.
El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, ha dicho en reuniones de la Sala de Situación que, aunque las fuerzas estadounidenses acumuladas en Medio Oriente podrían llevar a cabo ataques pequeños o medianos, habría un riesgo potencialmente alto de bajas estadounidenses y un efecto negativo en los arsenales de armas estadounidenses.
“Cuando iniciemos el contacto, debemos esperar que Irán lance 100 misiles contra bases estadounidenses, porque eso fue lo que hicieron con Israel en junio”, dijo el general de división Paul Eaton, veterano retirado del ejército de la guerra de Irak. Los soldados estadounidenses, añadió, no tienen ni el reconocido sistema de defensa antiaérea Cúpula de Hierro de Israel ni su vasta red de búnkeres, que ayudó a reducir las bajas durante el conflicto armado del país con Irán el pasado mes de junio.
Trump, dijo Eaton, “no ha explicado al pueblo estadounidense por qué estamos llevando a cabo esta guerra que no es necesaria”.
Los críticos de Trump dicen también que, si tiene intención de atacar, debe articular un objetivo claro y solicitar la autorización del Congreso.
“El presidente no ha explicado por qué ahora es el momento de otra guerra en Medio Oriente”, dijo el representante Jim Himes, por Connecticut, principal demócrata del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes. “Si acaso, ha hecho lo contrario al seguir insistiendo públicamente en que los ataques anteriores ‘eliminaron’ los emplazamientos nucleares iraníes”.
El senador Jack Reed, por Rhode Island, principal demócrata en el Comité de Servicios Armados, dijo en una entrevista que había un elemento performativo en gran parte de la política exterior del presidente. “Él espera que, cuando empiece la actuación, la otra parte diga rápidamente: ‘Nos rendimos, vamos a resolver esto’”, dijo Reed. Cuando no lo hacen, el presidente simplemente declara la victoria y sigue adelante, dijo Reed.
En su discurso del martes, Trump dijo que prefería resolver el asunto por la vía diplomática. “Estamos negociando con ellos. Quieren llegar a un acuerdo”, dijo, sin explicar qué tipo de acuerdo intentaba alcanzar su gobierno.
Los analistas han señalado que Irán se encuentra en una posición débil, pero parece poco probable que llegue a un acuerdo diplomático, dado lo mucho que ha invertido en su programa nuclear.
“Es poco probable que Irán acceda a las exigencias del presidente Trump y renuncie a su programa nuclear”, dijo Joseph Zacks, exfuncionario de alto rango de la CIA y miembro adjunto de la Fundación para la Defensa de las Democracias. “Es probable que nos dirijamos a una confrontación militar”.
En caso de que las conversaciones del jueves en Ginebra no dieran lugar a ningún avance importante, Zacks dijo que existía la posibilidad de que se realizara un ataque inicial limitado para demostrar al gobierno iraní la “seriedad de las intenciones de Estados Unidos con el fin de impulsar al régimen a comprender la gravedad de su intransigencia y volver a la mesa de negociaciones”.
Pero Zacks predijo que cualquier tipo de ataque limitado tendría probablemente el efecto contrario y endurecería la postura iraní, añadiendo que “no está en el ADN del líder supremo hacer concesiones sobre el programa nuclear iraní” que vayan más allá del acuerdo alcanzado durante el gobierno de Barack Obama. Trump retiró a Estados Unidos de ese acuerdo durante su primer mandato.
En privado, algunos altos funcionarios del gobierno se muestran escépticos de que la diplomacia funcione, lo que ha suscitado un debate sobre qué opción militar obligaría más eficazmente a Irán a llegar a un acuerdo sobre su programa nuclear.
El gobierno de Trump ha debatido dos planes. Uno sería un ataque de gran envergadura dirigido a alcanzar un gran número de objetivos durante un periodo de tiempo prolongado. También intentaría dejar sin liderazgo al gobierno obligando al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, a abandonar el poder.
Pero Trump parece inclinarse por un ataque selectivo y limitado contra las instalaciones nucleares y de misiles. El objetivo, además de dañar las reservas y la producción de misiles, sería obligar a los iraníes a negociar.
Funcionarios estadounidenses han dicho que si Irán no aceptara sus exigencias después de un ataque selectivo, Trump consideraría entonces el ataque de mayor envergadura como misión de seguimiento.
Sin embargo, dos oficiales militares estadounidenses dijeron que, a pesar del refuerzo militar del gobierno en la región, el Pentágono no dispone de las fuerzas o municiones necesarias para una campaña de bombardeos prolongada. Uno de los oficiales dijo que entre siete y diez días es aproximadamente el tiempo que los militares estadounidenses desplegados en la región podrían continuar con los ataques.
Algunos funcionarios han advertido que cualquier ataque probablemente desencadenaría una respuesta desmesurada por parte de Irán.
Una serie de informes de inteligencia de las últimas semanas plantearon la posibilidad de que Irán ordenara a sus grupos aliados atacar objetivos estadounidenses si Estados Unidos o Israel atacaban Irán. Algunos funcionarios señalaron que la respuesta de Irán al ataque estadounidense contra sus instalaciones nucleares del año pasado fue relativamente moderada, pero puede que no sea así esta vez, si el gobierno iraní determina que su limitada represalia no logró disuadir la agresión estadounidense.
En las reuniones sobre Irán, Caine y John Ratcliffe, director de la CIA, proporcionaron opciones e información al presidente y a sus asesores. Sin embargo, para frustración de algunos asesores de Trump, las discusiones se han enfocado más en la táctica que en la estrategia más amplia que intenta seguir el gobierno.
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Hace tiempo que Estados Unidos considera que el líder supremo no estará dispuesto a renunciar al programa nuclear iraní, y que cuanto más ataque Estados Unidos a Irán, más probable será que crea que la mejor defensa de su país será conseguir un arma nuclear.
El discurso de Trump del martes por la noche captó de manera sucinta hasta qué punto el presidente ha pensado y planificado el tema de Irán, dijo un funcionario.
“Una cosa es cierta, nunca permitiré que el patrocinador número uno del terror en el mundo, que lo es por mucho, tenga un arma nuclear”, dijo Trump. “No puedo permitirlo”.
Ese, dijo el funcionario, es el objetivo militar del presidente en Irán.
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