La Paz: inversión privada con visión de futuro
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El sector hotelero del estado supera las 28 mil habitaciones y registra niveles de ocupación cercanos al 80 por ciento
Baja California Sur no solo es el destino turístico más valorado de México. Es, de forma creciente, el más codiciado por quienes invierten con visión de largo plazo. Los números lo confirman. La pregunta es qué hace La Paz con esa oportunidad.
En 2025, Baja California Sur se posicionó como la entidad del país con mayor captación de Inversión Extranjera Directa en Turismo, al registrar 1,291.7 millones de dólares, el 40.6% del total nacional en este sector. No es una cifra menor: significa que de cada diez dólares que el mundo invierte en turismo mexicano, cuatro llegan a esta península. Y el sector hotelero del estado ya supera las 28 mil habitaciones con una ocupación del 80%, en un mercado que sigue creciendo.
Pero hay una dimensión de esta historia que los titulares suelen omitir: no toda inversión construye igual.
El tipo de inversión que atrae una ciudad define la ciudad en que se convierte.
Cuando el capital llega con lógica especulativa —extraer valor en el ciclo corto, vender y salir— las ciudades turísticas tienden a un mismo destino: saturación, encarecimiento, pérdida de identidad. Es un patrón documentado en destinos de todo el mundo, y México tiene ejemplos suficientes en ambos lados del espectro.
Lo que está ocurriendo en La Paz es distinto. Mientras Los Cabos concentra proyectos de mayor escala, en La Paz se observa una tendencia diferente: inversiones más discretas pero constantes, enfocadas en hoteles boutique de menor impacto. Capital que llega a integrarse al tejido urbano, no a reemplazarlo. Inversión que entiende que la singularidad de La Paz —su escala humana, su bahía, su comunidad— es precisamente el activo que hace rentable apostar aquí.
Esa distinción importa más de lo que parece.
La inversión privada responsable no llega a sustituir al Estado. Llega a completar lo que el Estado solo no puede hacer.
Y en esa articulación — inversión pública e inversión privada alineadas en la misma dirección — es donde las ciudades dan saltos cualitativos reales. La Paz está demostrando que ese alineamiento es posible. La Administración Portuaria Integral de BCS destina 28 millones de pesos anuales exclusivamente al mantenimiento básico del malecón, y desde enero de 2025, trabaja en la rehabilitación integral del camellón central, el parque BMX y la carretera escénica del Cerro de la Calavera, con una inversión adicional de casi 14 millones de pesos en mejoras a la infraestructura verde y urbana del frente costero. No son obras decorativas: son la columna vertebral sobre la que la inversión privada puede construir con sentido.
El resultado de esa sinergia es visible en la economía local. El sector servicios concentra alrededor del 65% del empleo en Baja California Sur, con la actividad hotelera y turística como principal motor de la economía, con epicentros en Los Cabos y La Paz. La Paz cerró 2025 con una ocupación hotelera promedio cercana al 70%, con el turismo dinamizando comercios, restaurantes, transporte y servicios, convirtiéndose en pilar de la economía local. Y entre enero y noviembre de 2025 arribaron 4.1 millones de pasajeros a Baja California Sur, un incremento anual de 2.1%. La demanda no es coyuntural. Es estructural.
Pero la ciudad no solo crece hacia afuera. Crece hacia arriba, en calidad. En marzo de 2026, La Paz fue sede de L’Étape by Le Tour de France, el evento de ciclismo más prestigioso del mundo. No es el tipo de evento que se asigna a destinos en desarrollo: es el tipo de evento que se asigna a destinos que ya llegaron. Que tienen la infraestructura, la logística y la imagen para sostenerlo.
Lo que viene no es un boom. Es una consolidación.
Y esa diferencia es fundamental para entender por qué la inversión que está llegando a La Paz no es una moda. Lo que alguna vez fue un paraíso conocido principalmente por su tranquilidad y su belleza natural hoy se ha convertido en un punto estratégico en el desarrollo urbano y residencial del noroeste mexicano: la ciudad ya no solo recibe turistas, recibe familias que buscan estabilidad, nómadas digitales que buscan calidad de vida y mexicanos que buscan una inversión segura.
BCS tiene lo que los destinos maduros ya no pueden ofrecer: espacio, naturaleza excepcional, identidad genuina y una comunidad que sabe lo que quiere para su ciudad. Con el turismo representando el 17.3% del PIB estatal, BCS es la segunda entidad con mayor dependencia del sector en el país, solo detrás de Quintana Roo. La diferencia es que La Paz aún tiene margen para decidir cómo crece.
La Paz no está compitiendo con Cancún ni con Los Cabos. Está construyendo su propia categoría: un destino que crece con criterio, que atrae capital porque cuida lo que tiene, y que entiende que la mejor garantía de largo plazo es no sacrificar en el corto plazo lo que lo hace único.
Eso, en el México turístico de 2026, es una apuesta que vale la pena hacer. Y cada vez más, es la apuesta que los inversionistas inteligentes están eligiendo.