Retrato hablado: Andrés Granier, un alquimista en el banquillo
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Integrante del movimiento estudiantil de 1968, político alejado de la "ortodoxia priista", El Químico ahora está acusado de sumir en una grave crisis a su estado
CIUDAD DE MÉXICO.- Andrés Rafael Granier Melo llegó en 1997 a la política partidista tabasqueña disfrazado de político-ciudadano, aunque era priista desde un cuarto de siglo antes; luchó contra los caciques tropicales que le cerraban el paso, los venció tres años después, en 2000, cuando se convirtió en presidente municipal de Centro (Villahermosa), y desde ahí saltó a la gubernatura de Tabasco. Pero haber desempeñado esa responsabilidad entre 2007 y 2012, ahora lo tiene con un pie en la cárcel. Por lo pronto la PGR lo arraigó.
En cuanto se instaló en la Quinta Grijalva, en 2007, Granier, que entonces tenía fama de hombre bueno, le anunció a uno de sus hombres más cercanos: "Voy a vender todos los aviones del gobierno". "Espera, no te aceleres, primero ve qué es lo que necesitas y luego te deshaces de lo que sobra, por seguridad, un gobernador debe tener una flota", le recomendó su allegado.
Seis meses después, Granier no solamente no se deshizo de ninguno de los aviones del gobierno tabasqueño, sino que rentó más. Arrendar un Learjet 45 y dos helicópteros Bell para uso personal de Granier costó al erario estatal 51 millones de pesos anuales, según informes del actual gobierno tabasqueño.
En la vida de Granier quedó atrás el recuerdo de la vorágine del movimiento estudiantil de 1968 que terminó con la matanza del 2 de octubre en la Plaza de la Tres Culturas, donde formó parte del Comité de Lucha de la Facultad de Química. Cinco años después, en 1973, Granier obtuvo la licenciatura como químico farmacéutico biólogo en la UNAM, lo que le ganó el sobrenombre de El Químico. Ahora, el ex gobernador de Tabasco lucha por evitar ir a la cárcel.
La batalla de Granier ahora no es ideológica, sino legal. Tiene que demostrar en tribunales que no robó miles de millones de pesos del erario, como lo acusa el actual mandatario tabasqueño, el perredista Arturo Núñez Jiménez, que lo quiere ver tras las rejas.
La actividad de Granier en sus años de universitario fue más allá de repartir volantes y hacer pintas en las paredes. Alfonso Izquierdo Bustamante, que en 2006 era diputado federal, le contó en entrevista a Sergio Sarmiento, semanas antes de la elección para gobernador en Tabasco, algunos pincelazos de ese pasaje en la historia de Granier, de quien dijo que tuvo "una gran simpatía por la convocatoria del 68".
Izquierdo Bustamante, tabasqueño y priista como Granier, que falleció en diciembre de 2011, recordó también en aquella entrevista con Sarmiento que en 1997 Granier había querido ser el candidato a presidente municipal de Centro (Villahermosa), pero no llegó. "No es un hombre de la ortodoxia como hemos visto en muchos políticos. Es un hombre que viene igual que yo del histórico movimiento estudiantil del 68."
Granier Melo nació en marzo de hace 65 años, llegó a la alcaldía de Centro en el 2000; y aunque se le ha vinculado como parte del grupo político de Roberto Madrazo -que había perdido la candidatura presidencial del PRI frente a Francisco Labastida, pero que ese año logró colocar a su delfín Manuel Andrade como candidato a la gubernatura-, lo cierto es que Granier, quien tuvo como muchos otros políticos tabasqueños la tutela de Enrique González Pedrero, se impuso al grupo de Madrazo en la disputa por la candidatura a la alcaldía. Y eso le permitió tres años después ser el candidato priista al gobierno estatal, venciendo a Raúl Ojeda, actual secretario de Gobierno de Núñez Jiménez.
La prueba más clara de que Granier no estaba con Madrazo sucedió hace más de una semana, cuando el ex candidato presidencial, quien dejó al PRI en la tercera posición en las elecciones de 2006, pidió la expulsión inmediata del PRI de Granier, por estar acusado de hechos de corrupción.
Aunque hace algunas semanas se conoció una grabación donde Andrés Granier presumía tener cientos y cientos de pares de zapatos, camisas y trajes, el ex gobernador había tenido fama de ser una persona austera y generosa. Cuando joven, Granier ayudó a gente que le pedía dinero para medicinas o para construir su casa. "Mi padre decía: mira abajo, no mires arriba. Despréndete de algo si lo puedes hacer. No te daña. Crecí con ese altísimo sentido de mirar al ser humano", repitió El Químico Granier cuantas veces pudo durante su campaña proselitista en busca del gobierno de Tabasco.
Como alcalde de Villahermosa, Granier fue un funcionario singular, cuando menos los primeros seis meses de su administración. Durante ese tiempo, El Químico empezaba a despachar a las cinco de la madrugada. A esas horas la gente llegaba a la sede del gobierno municipal para que lo atendiera el alcalde Granier con peticiones de obras en las calles, ayuda económica o para pedirle permiso para poder vender fritangas en la calle. Hasta que la oposición perredista lo tundió por obligar a la gente a desvelarse y tuvo que cambiar de horario.
Nepotismo
Desde que Granier llegó a la Quinta Grijalva, su primogénito se convirtió en la práctica en un vicegobernador. El orgullo del nepotismo de Granier se instaló en una oficina en la casa de gobierno y desde ahí empezó a ser un tramitador. Conseguía materiales para construcción, despensas y todo tipo de licencias.
Fabián Granier, que hoy tiene 32 años, comenzó a operar en el gobierno de su padre cuando tenía 27 años. El entonces gobernador sabía que su hijo hacía y deshacía en la operación gubernamental. Incluso, Granier Jr. estuvo auxiliado por la titular de la Unidad de Atención Social del Estado (Unase), María Teresa Cabrales.
Granier nunca le puso freno a la actividad de su hijo, cuando menos públicamente; es más, cuando tuvo que defender a Fabián por el supuesto uso de la flota aérea del gobierno tabasqueño, en viajes particulares, lo hizo sin ningún empacho.
La peor inundación en la historia moderna de Tabasco, en octubre de 2007 -cuando Granier llevaba diez meses en el poder- provocó que corriera mucho dinero en efectivo para la ayuda de los miles de damnificados. La acción del gobierno local y del propio Granier fue intensa por semanas.
En noviembre siguiente, el entonces presidente Felipe Calderón se apersonó por tierras tabasqueñas para entregar, junto con Granier, vales por diez mil pesos.
El júbilo de los tabasqueños por su gobernante era total aquel noviembre de 2007, a tal grado que Andrés Granier fue destapado para llegar a la Presidencia de México, "¡El Químico a Los Pinos!", "¡El Químico a Los Pinos!"
Casi seis años después, el ex gobernador lucha por no ser encarcelado por peculado y ejercicio indebido de la función pública.