Cada vez más menores se integran a las pandillas

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Expertos refieren que menores desde los 9 años integran alguna de las más de 300 bandas identificadas. Esos grupos necesitan una atención distinta a la que se hizo en los 80, coinciden.

México.- Menores de edad, de entre nueve y 15 años, convertidos en líderes o integrantes de pandillas son casos cada vez más frecuentes entre los barrios populares del Distrito Federal. Delegaciones como Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Tlalpan, Cuauhtémoc y Alvaro Obregón se cuentan entre las más afectadas por este fenómeno, coinciden especialistas.

Basta con visitar algunas colonias como La Araña, San Felipe de Jesús, Río Blanco, Martín Carrera o Lomas de Becerra, para ver cuatro y hasta 10 bandas por cada localidad. Más de 50% de los integrantes son adolescentes.

"Ha menguado el interés de las autoridades por tratar con las pandillas, porque cada vez son menos visibles.

"Las nuevas pandillas necesitan un acercamiento distinto a las de los años 80 o 90. Se necesitan otros códigos para acercarse", señaló el sociólogo especialista en temas de juventud de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Antonio Pérez.

Carlos Cruz Santiago, al frente de la organización civil Cause Ciudadano que interviene para rescatar a jóvenes en zonas de riesgo, hizo hincapié en que la "represión policial o la entrega de apoyos económicos no pueden ser la única solución". El tema de la juventud, dijo, se está desdibujado de la agenda metropolitana.

"Queremos que los jóvenes se organicen, que sigan las pandillas, pero siempre desde un lado pacífico, incluso cultural, artístico. Cero violencia. Y para eso hacen falta políticas públicas más acordes con los intereses de los chavos, fortalecer el Instituto de la Juventud (Injuve) capitalino para que pueda ofrecerles una expectativa más amplia de vida", explicó el activista.

Especialistas coincidieron en la apertura de un presupuesto participativo para jóvenes en situaciones de vulnerabilidad, que les permitan desarrollar programas acorde con sus intereses actuales.


"Crimen recluta a jóvenes"

Martín Ponce Rubio, activista en el rescate de jóvenes en situaciones de riesgo y director territorial del barrio de Jalalpa, en la Alvaro Obregón, manifestó su preocupación porque algunos de los integrantes de estas pandillas centran sus acciones en asaltos, secuestros o venta de drogas.

Afirma que estos grupos se conforman cada vez con integrantes de menos edad, desde los nueve o 10 años, que imitan y reproducen lo que ven a su alrededor.

"El narcotráfico está filtrándose en las pandillas y tenemos que ganarle la batalla. Ellos (los criminales) van por los líderes. Tenemos que ganar antes a estos chavos para encaminar su liderazgo a algo positivo", comentó Ponce Rubio.

Hoy impera una tolerancia, dijo, entre varios vecinos para quienes les resulta cotidiano ver a alguien consumiendo alguna droga o inhalante.

Puso como ejemplo casos como El Corazón, El Cuervo o La Araña, colonias que se ubican en Alvaro Obregón y que son consideradas zonas de un grado de desarrollo social bajo, según datos del Sistema de Información del Desarrollo Social del DF (Sideso).

Entre las detenciones de pandillerismo más recientes en la ciudad se encuentra la del pasado 13 de mayo, cuando ocho personas fueron capturadas, entre ellas tres menores de edad, acusadas del delito de robo en pandilla de cinco coladeras propiedad del Gobierno del Distrito Federal, en calles de Iztalapapa.

Carlos Cruz Santiago alertó: "Algunos de los pandilleros actuales mantienen su seguridad con armas. Un fusil AK-47 puedes adquirirlo en zonas de operación a 12 mil pesos en tres mensualidades".

Según los datos más recientes del gobierno capitalino, se han detectado aproximadamente 351 bandas y pandillas que delinquen en la ciudad, las cuales están formadas en su mayoría por jóvenes, adolescentes e incluso niños que no rebasan los 10 años de edad.

La Procuraduría capitalina informó, vía transparencia, que en este momento no cuenta con información desagregada sobre el número de estos grupos delictivos juveniles que han detectado durante los últimos cinco años, porcentajes por delegación y promedio de edades de los integrantes.

Los delitos cometidos en pandilla pueden alcanzar hasta ocho años de prisión y de 100 a mil días de multa, de acuerdo con el capítulo dos del Código Penal vigente en el Distrito Federal.

El director del Instituto de la Juventud (Injuve) del Distrito Federal, Javier Hidalgo, comentó que para la atención de estos jóvenes, sobre todo de entre 14 a 21 años de edad, se cuenta con el Programa de Atención a Jóvenes en Situación de Riesgo, que actualmente atiende a 10 mil personas en la capital.

La medida incorpora sobre todo a jóvenes de colonias como Tepito, Anáhuac, Moctezuma, Morelos, Gabriel Hernández, La Malinche, Portales, La Guerrero, La Obrera y Nueva Atzacoalco.

"Les proporcionamos herramientas de cultura y deporte, capacitación para el trabajo y apoyos para transporte público. Cada cinco meses 18% de los participantes del programa se renuevan. Buscamos que los jóvenes amplíen sus expectativas dándoles opciones", dijo.


¿Quiénes son?

El crecimiento de las pandillas registra un movimiento desde la zona conurbada rumbo al centro de la capital, dentro de la metrópoli adoptan un carácter nómada, explicó el especialista en culturas juveniles de la UAM, Alfredo Nateras.

El origen de una pandilla no depende de la adscripción a un determinado lugar, sino de formas para acceder a recursos económicos suficientes para sobrevivir, explicó el también experto de la universidad, José Antonio Pérez.

"Los chavos que están en bandas son hijos, novios, padres, estudiantes, comerciantes, taxistas. No son pandilleros 24 horas. Cada vez hay menos está posibilidad de un rol total. La sobrevivencia de un joven es más complicada".

Los planes de estos jóvenes, agregó Nateras Domínguez, se reducen a encontrar una ocupación, un lugar donde vivir y dinero suficiente para mantenerlo.

El consumo de inhalantes, como estopas impregnadas con PVC mejor conocidas como "monas", es un común entre las bandas, coinciden especialistas.

Cruz Santiago señaló que también persiste un componente sectario entre las pandillas: "Se tiende a criminalizarlas, y aunque no son santos, tampoco son demonios. Muchas practican una religiosidad popular, un estilo de vestir, de música particular y una espiritualidad política".


Pandillas regulan nuevos territorios

Cruz Santiago explicó que las pandillas en la ciudad operan como mecanismos de autorregulación para los barrios, donde el consumo de inhalantes, la venta de mercancía ilegal o el acceso de otras bandas a la zona está controlado.

Pero este espacio, explicó José Antonio Pérez Islas, ya no está delimitado por un área geográfica sino muchas veces por la extensión de corredores del comercio informal o la venta de narcomenudeo.

En estas zonas de control, como el barrio de Tepito, el sistema económico funciona bajo ciertas reglas, contratos y pagos, que deben ser respetados.

Esa nueva manera de sobrevivir, indicó el académico de la UNAM, hace que el territorio vuelva a ser un lugar de disputa entre las bandas rivales.

"Los jóvenes en los barrios carecen de espacios públicos para convivir. Los que hay son para niños o adultos. Por eso vuelven a las calles", agregó el experto de UNAM Cruz Santiago.

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