En los jóvenes ¿apatía politizada?

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Nacional
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Las acciones del movimiento #YoSoy132 pudo ser detonante de la participación juvenil en los comicios del 1 de julio, señala experta.

Ciudad de México. El porcentaje de participación de jóvenes en la pasada elección derriba cualquier hipótesis que en prospectiva advirtiera un alto abstencionismo.

La posibilidad de sacar al PRI de Los Pinos fue una razón que elevó la participación de los jóvenes en 2000. Misma que bajó a 49% en 2006. El hecho de que ahora 63% de los jóvenes de entre 18 y 24 años inscritos en la lista nominal acudieran a votar podría ser un referente para evaluar si el movimiento #YoSoy132 con sus acciones políticas, el debate organizado por estudiantes y el resto de sus intervenciones públicas, tuvo alguna incidencia en los jóvenes que no están interesados en participar políticamente.

Llama la atención la afluencia de jóvenes a las urnas en el sureste del país, sobre todo en Chiapas, Yucatán, Quintana Roo y Tabasco en donde rebasó el 19% de la lista nominal local. No es fácil explicar cómo los jóvenes que declaran tener poco o nulo interés en la política deciden ir a las urnas. Podemos considerar que este proceso estuvo influenciado por el auge de las redes sociales que, no sólo reproducen información generada y recabada por los medios convencionales de comunicación, sino que asientan un espacio para generar información inédita, para interpretarla y distribuirla de formas creativas.

La libertad que las redes sociales ofrecieron para intercambiar información sobre candidatos, partidos y acontecimientos alrededor del proceso electoral, seguramente influyó en muchos jóvenes, dotándolos de elementos innovadores para entender su participación no sólo como obligación, sino como acto de responsabilidad pública con consecuencias sobre su vida cotidiana. Se abrió la posibilidad de acceder a videos, parodias, plataformas comparativas de partidos y aspirantes, así como herramientas interactivas para decidir a partir de propuestas y trayectorias. Pero no es un fenómeno unicausal ni determinante, sobre todo en regiones con acceso limitado a internet.

Pese a la falta de espacios formales para jóvenes en los institutos políticos y no obstante la carencia de propuestas a este sector de la población, el hecho de que la apatía haya sido rebasada merece un análisis multicausal de los elementos que incitaron a los menores de 25 años a votar. Análisis en el que el trabajo de los partidos políticos a nivel territorial y sus estrategias de promoción no puede ser descartado.

Se calculaba que 16.53% de los votantes primerizos, aunque ya habían usado su credencial de elector, votarían por primera vez en una elección presidencial y además tres millones 518 mil 669 ejercerían por primera vez su voto. La posibilidad de estrenar un derecho político puede tener también cierta injerencia sobre el ánimo de ejercerlo.

La invitación replicada voz a voz, tuit a tuit, plaza a plaza, para ejercer un voto razonado y crítico, es otro de los elementos que pudieron impulsar el entusiasmo juvenil en esta jornada. Sería esperanzador que una vez que la apatía ha sido politizada, la participación de los jóvenes no quede reducida a ejercer el voto, sino a vigilar autoridades y a denunciar abusos todos los días, desde todos los rincones.

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