"Bejarano es protegido de AMLO": Carlos Ahumada

Nacional
/ 8 junio 2009

    Ahumada dice que al inicio de esa administración había ya dos aspirantes a la candidatura presidencial de 2006: el propio López Obrador y Rosario Robles, a quien conoció en 2001 por intermedio de su entonces amigo Ramón Sosamontes. Paradójicamente a López Obrador lo había conocido antes, en la campaña a gobernador de Raúl Ojeda, campaña que asegura también ayudó a financiar tanto como la de Andrés Manuel.

    México, D.F.- "Es un caradura, un corrupto, un cínico, un protegido por López Obrador". Es lo que dice Carlos Ahumada de René Bejarano. Asegura que pagó, por lo menos, 50 millones de pesos en forma directa para la campaña de López Obrador en 2000 y 400 millones de pesos en los años siguientes. Dice que Bejarano siempre le decía que ese dinero era para las campañas del partido y el apoyo político al entonces jefe de gobierno capitalino.

    Que en el esquema de extorsión, Gustavo Ponce Meléndez (actualmente preso, acusado de lavado de dinero, y entonces secretario de Finanzas del GDF e íntimo amigo de López Obrador) le retrasaba los pagos por las obras que realizaba para las delegaciones capitalinas, que Bertha Luján (entonces Contralora del gobierno capitalino) "le mandaba auditorías como si fueran invitaciones a fiestas de quince años", y entonces "siempre aparecía René Bejarano diciéndome: `Oye, me comentaron que tienes un problema, déjame ver qué puedo hacer".

    Y así se iba sumando el dinero. Cuando no quiso participar más en ese esquema, asegura Ahumada, Bejarano le dice que no puede, que en su situación "no estaría seguro ni en la Patagonia".

    Es Carlos Ahumada, empresario, constructor, dueño entonces del equipo de futbol León. Para sus adversarios, un oportunista y un traidor, y también uno de los principales aportantes para las campañas del PRD entre 1998 y 2004.

    Es uno de los personajes más controvertidos de la vida política nacional desde que en febrero de ese año comenzaron a difundirse los videos que él mismo había hecho grabar con funcionarios del gobierno de López Obrador jugando miles de dólares en Las Vegas o llevándose en maletines, bolsillos y hasta bolsas de supermercado montañas de dinero de sus oficinas.

    Más de mil días de cárcel en México en condiciones extremadamente precarias, semanas de presiones y torturas sicológicas en Cuba, una enorme campaña de desprestigio y un exilio voluntario en Argentina es parte de lo que pagó Ahumada por haber grabado y revelado aquellos videos. No dice qué ganó con ello, pero no se arrepiente de haberlo hecho, aunque sí de haberle dado los primeros 50 mil pesos que le pidió Bejarano apenas asumía López Obrador y de haber mezclado una relación personal con Rosario Robles ("no, nunca estuve muy enamorado de ella") con sus negocios personales.

    ¿Cuánto recibió por los videos? Asegura que entre 30 y 35 millones de pesos que Diego Fernández de Cevallos hizo depositar personalmente en las cuentas del periódico que entonces era de su propiedad, El Independiente. ¿De quién fue la idea de difundir los videos? De Carlos Salinas de Gortari, asegura, como ya lo había escrito en su libro Derecho de Réplica.

    Desde su detención en 2004 en Cuba, de más de tres años de prisión en México y dos de autoexilio en su natal Argentina, Carlos Ahumada nunca había aceptado una entrevista. Mejor dicho, quiso ofrecerla cuando estaba detenido, pero las autoridades del DF jamás lopermitieron.

    Su respuesta fue el controvertido libro Derecho de Réplica, que apareció hace exactamente un mes. Luego de muchas gestiones aceptó platicar con estos autores para Excélsior y para los programas Todo Personal y Séptimo Día de canal Proyecto 40, en Buenos Aires, una tarde de viernes en la zona de Puerto Madero, frente a una de las viejas dársenas, junto a una histórica fragata de la marina argentina, en el puente de la mujer que diseñó Santiago Calatrava.

    Y la plática, larga, controvertida como la propia historia, sigue develando capítulos que muestran el deterioro, la guerra solapada y pública por el poder político en el país, con un empresario que no se siente diablo ni santo, pero que terminó, como él mismo reconoce, atrapado en una bomba política de la que nunca imaginó sus consecuencias.

    La historia debe comenzar con los videos. Hasta entonces, con mayor o menor éxito, Ahumada era un empresario más de la construcción, beneficiado a veces por sus contactos políticos, como otros afectados en ocasiones también por ellos. Pero la diferencia es que Ahumada apostó muy fuerte y su apuesta iba en contra de los deseos del gobierno capitalino que entonces encabezaba Andrés Manuel López Obrador.

    Ahumada dice que al inicio de esa administración había ya dos aspirantes a la candidatura presidencial de 2006: el propio López Obrador y Rosario Robles, a quien conoció en 2001 por intermedio de su entonces amigo Ramón Sosamontes. Paradójicamente a López Obrador lo había conocido antes, en la campaña a gobernador de Raúl Ojeda, campaña que asegura también ayudó a financiar tanto como la de Andrés Manuel.

    Pero la primera pregunta es ¿por qué comenzar a grabar los videos, por qué registrar todo lo que sucedía en sus oficinas y en ocasiones fuera de ella? ¿Cómo se negociaba, cómo se entregaba dinero, qué compromisos se asumían?. Para entonces, en 2003, Ahumada ya estaba en un conflicto evidente con López Obrador y su equipo.

    Asegura que ya le debían 400 millones de pesos que se habían utilizado para financiar, entre otras, las campañas de López Obrador en 2000 y la del PRD en 2003.

    "Empezar a grabar fue una idea desesperada por tratar de documentar lo que me debían. Nadie me la recomendó, fue una idea desesperada en una situación desesperada, porque ya estaba en una situación económica sumamente difícil y frágil y no tenía manera de documentar que yo había apoyado a los candidatos del PRD y concretamente al partido a través de Rosario Robles."

    Y argumenta: "Pagué las deudas del PRD, inclusive cuatro años después pagué con lo que ganó Andrés Manuel la campaña de 2000: unos 50 millones los pagué yo.

    "En ese entonces jamás pensé que esas grabaciones saldrían a la luz pública. Lo único que pensé es que sería como cuando uno firma un pagaré: nunca piensas que vas a tener que cobrarlo o llevarlo a la vía judicial. Te hago un pagaré, me devuelves el dinero que yo ya te di y tan tan. Lamentablemente esto fue una bola de nieve que empezó diminuta y terminó siendo una bomba.

    En esa bola de nieve hay personajes que juegan un papel fundamental, como René Bejarano.

    "No es una situación subjetiva o que yo pensara que Bejarano era el operador de López Obrador: él se ostentaba y decía que iba en nombre de López Obrador. La primera vez que yo veo a Bejarano no es en una cafetería o en la calle, lo conozco siendo secretario particular del jefe de Gobierno, en la oficina de al lado de la de López Obrador".

    Lo que sucede, agrega Ahumada, es que se dieron dos situaciones diferentes "que finalmente confluyen en 2004: una es el financiamiento del PRD, que eso fue a través de Rosario y Ramón Sosamontes, que me presentó a algunos amigos como Raúl Ojeda, Higinio Martínez y otros candidatos. Ése es un punto, y el otro punto es la extorsión que sufro por parte del gobierno del DF encabezado por López Obrador, concretamente por Bejarano y Ponce Meléndez".

    - ¿Cómo te empiezan a extorsionar?

    -La vez que conozco a Bejarano fue en su oficina, y terminando la entrevista me dice: Yo sé que simpatizas con el partido, con una serie de cosas, ¿no quieres cooperar con 50 mil pesos para unos comités ciudadanos de Iztapalapa?. Le dije, `Bueno, déjame ver, creo que no va a haber ningún problema, y no fue porque yo quisiera apoyar a los comités y a Bejarano, pero si el secretario particular del jefe de Gobierno te está pidiendo 50 mil pesos, creí que lo mejor era dárselos para llevar la fiesta en paz".

    Sobre si esperaba con ese dinero obtener nuevos contratos, Ahumada lo niega. "Nunca me dieron nuevos contratos. Lo que yo quería es que no me quitaran la fuente de trabajo, que es una cosa muy diferente. Dicen, y hay el mito, de que Rosario Robles me dio muchos contratos y que la mayor parte de los contratos que tuve fueron con el ingeniero Cárdenas y con Rosario. Ni siquiera los conocía y no tuve ningún contrato con la jefatura de gobierno con ellos. Yo trabajaba con las delegaciones, con ocho de las 16 delegaciones del Distrito Federal, desde el gobierno priista de Camacho".

    -¿Qué papel jugaban los distintos personajes?

    -Gustavo Ponce era una persona muy cercana a López Obrador. Habían trabajado juntos años atrás, pero tenían algo en común, según me comentaba Gustavo, que lo hacía una persona de muchísima confianza, que era que había hecho el pliego de observaciones contra Raúl Salinas cuando era secretario de la Contraloría, y, como era conocido, López Obrador odiaba a Carlos Salinas.

    Ponce Meléndez fue filmado por Ahumada jugando en la zona de élite del hotel Bellagio de Las Vegas. Había ido 17 veces en poco más de un año y jugaba por cientos de miles de dólares.

    "Gustavo le pedía permiso a López Obrador para ir a Las Vegas. Se iba desde el jueves, llegaba muchas veces el lunes en la tarde. No puedes cada 15 días o cada mes irte sin que tu jefe se entere. Por acción o por omisión, como dicen los abogados, es responsable. No puede fingir demencia y decir que no sabía nada".

    -¿Y si en lugar de grabarlos o seguir dándoles dinero, hubieras decidido simplemente no hacer más obras para el GDF?

    -Se lo propuse a René, pero tres mil empleados no se desaparecen de la noche a la mañana. Tienes que ir emigrando, abrir mercados. Le dije, mira René, ya la situación está muy conflictiva, muy problemática para seguir trabajando, yo ya no estoy a gusto, ustedes piden más, necesitan más y yo así no puedo. Lo que te pido es un tiempo prudente, que me paguen lo que me deben y poder buscar trabajo en otro lugar".

    -¿Ahí Bejarano te dice que te iban a meter a la cárcel?

    -Sí y en un video, no recuerdo cuál, me dice que ni en la Patagonia voy a estar seguro.

    Le decimos que Bejarano ahora se dice víctima de Ahumada. "Bejarano es un caradura, un corrupto, un cínico, un protegido por López Obrador. ¿Dónde está el dinero que todos vimos?. El dinero iba para las campañas del PRD y para el apoyo político a la campaña presidencial de Andrés Manuel", responde.

    -¿Y si no dabas el dinero?.

    -Lo que yo llamo la presión se dividía en dos partes: el retraso en los pagos era operado por Gustavo Ponce y la parte de las auditorías por Bertha Luján, la contralora del Gobierno del DF, que mandaba auditorías como si fueran invitaciones a fiestas de 15 años. Y René Bejarano siempre aparecía en esos momentos: Oye, me comentaron que tienes un problema, déjame ver qué puedo hacer. Y pedía dinero.

    -Después de una última reunión a fines de enero de 2004 con Bejarano decides dar a conocer los videos. ¿Cómo surge la idea de difundirlos?

    -La idea de difundirlos fue de Carlos Salinas de Gortari. Cuando lo veo le comento la situación que estoy viviendo y se ofrece a tratar de que esto suceda. Me pidieron Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos que pusiera cuáles eran las entregas de dinero y cuánto se había entregado, de qué eran los casi 400 millones que yo decía que me debían. En qué y a quién yo les había pagado a nombre del PRD y a quién le había entregadodinero.

    "Se los puse (en un escrito) y vieron la cantidad, y tan es así que Fernández de Cevallos el día que yo firmo la denuncia de hechos para que sea presentada ante la PGR, y la cual es ratificada en el Hotel Presidente Chapultepec, él mismo deposita en la cuenta de El Independiente entre 30 y 35 millones de pesos".

    Aunque parezca ingenuo, Ahumada dice que nunca pensó que habría tal escándalo.

    "Sabía que iba a ser una situación explosiva, pero no me imaginé que fuera a ser así. Sabía que iba a suceder, pero pensé que sería de otra manera, que podría tener una vía más jurídica y menos de escándalo. Lo que pasa es que aquí nadie fue a la justicia."

    -Pero ¿cómo no iba a haber escándalo si estuvo planeado para que así sucediera?.

    -En esa parte de la planeación yo no tuve nada que ver. Yo no tuve nada que ver con que Brozo le hablara aBejarano ni que Federico Döring fuera al estudio. Yo no tuve ningún trato con Televisa.

    -¿No sabías que se darían a conocer estos videos?.

    -En Televisa sí, pero de esa forma no.

    Dice que se fue a Cuba por "tonto", por hacerle caso a Salinas de Gortari y su abogado Juan Collado ("es un barbaján", dice de éste) porque le aseguraron que allí estaría seguro y que no había tratado de extradición. Pero asegura que lo traicionaron y "después de mi detención tengo la seguridad que el gobierno cubano apostó por el proyecto político de Andrés Manuel".

    Al hablar de Cuba se le quiebra la voz. No quiere decir qué sucedió ahí. Dice que eso lo cuenta en el libro.

    También afirma que no hizo ninguna negociación para recuperar su libertad con el gobierno del DF. "Absolutamente no,tanto que todo el mundo se sorprendió y me despidieron como me recibieron, con una madriza".

    Afirma que Diego Fernández de Cevallos jamás lo ayudó. Tampoco el obispo Onésimo Zepeda, que dijo que incluso lo fue a visitar al reclusorio.

    "Es un mentiroso, le pedía que le diera apoyo espiritual a mi familia, que los visitara en la casa y se negó."

    -Rosario Robles dice que estuvo muy enamorada de ti. ¿Tú también estuviste enamorado de ella?

    -No, muy enamorado no.

    -¿De qué te arrepientes?.

    -Hoy por hoy no me arrepiento de ninguno de los actos que he hecho en mi vida. Nunca lo he hecho de mala fe, siempre pensé en tratar de hacer lo mejor.

    Pero luego se le pregunta si no se equivocó, y acepta que sí.

    "Hoy les puedo decir, si hubiera pensado eso en 2001, 2002, 2003, que por supuesto que me equivoqué. De lo que más me arrepiento es de haberle dado los primeros 50 mil pesos a René Bejarano para los famosos comités ciudadanos de Iztapalapa, y también de haber mezclado una relación personal como fue la de Rosario con las cuestiones de política, que se volvieron una bomba".

    Excélsior es el segundo periódico más antiguo de la Ciudad de México, después de El Universal. Fue fundado por Rafael Alducin y su primer número circuló el 18 de marzo de 1917.

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