‘Nunca he tomado pagos del narco’, dice sacerdote michoacano
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JILOTLÁN, JAL.— El sacerdote michoacano José Luis Segura Barragán ha sido víctima del crimen organizado, pero asegura que a pesar de ello nunca ha aceptado limosnas o pagos del narcotráfico para evitar compromisos con los delincuentes. “Es un milagro que esté vivo”, reconoce.
Expone que tan sólo cuando estuvo como párroco en la tenencia de La Ruana, en el municipio de Buenavista, el crimen organizado atacó a tiros la fachada de la iglesia.
En ese lugar también fue asediado por respaldar, en su momento, la lucha civil armada de los grupos de autodefensas que combatieron al cártel de Los Caballeros Templarios y refiere que uno de los momentos en que su vida estuvo en peligro fue cuando visitó el poblado El Rosario, en el municipio de Apatzingán.
“Me tocó llegar a donde hubo un enfrentamiento. Estaba oficiando misa y afuera del ranchito, ahí se estaban dando”, dice.
Segura Barragán señala que en ocasiones le tocaba celebrar la misa de esos muertos que dejaba la disputa por el territorio de los grupos antagónicos del narco, pero especifica que sólo celebraba misas de cuerpo presente para las personas asesinadas en esos enfrentamientos.
El padre Segura expone que el crimen organizado no les dice nada directamente, porque son católicos, pero los capos tienen a sus sacerdotes especiales.
Acerca de la postura del presidente Andrés Manuel López Obrador de abrazos, no balazos y sobre proteger a los criminales, el sacerdote michoacano es enfático: “El Presidente es un mentiroso y manipulador, porque él dijo ‘¿quieren que lo mate?’ Nadie quiere que los maten. Todos queremos que los atrapen, los juzguen y los metan a la cárcel, que se aplique la ley, pero como tú sabes, no hay ley”, subraya.