‘Te violan con cada like, con cada compartir y cada vez que te graban, asevera Olimpia Coral al referirse a la violencia

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    La activista mexicana y defensora de los derechos digitales de las mujeres alerta que en un mundo que está cada día más digitalizado, la violencia sexual digital va evolucionando y se va modifican a un ritmo “exacerbado y preocupante”

    «Te violan con cada like, con cada compartir y cada vez que te graban», asevera la activista mexicana y defensora de los derechos digitales de las mujeres Olimpia Coral, al referirse a un tipo de violencia en línea a la que ella misma sobrevivió y a la que, junto con la red internacional Defensoras Digitales, denomina violencia sexual digital.

    Para combatirla proponen un pacto global digital para «responsabilizar» a las plataformas que «almacenan, difunden, compilan, comercializan y ganan dinero con la violencia, la censura algorítmica patriarcal y la explotación sexual de las mujeres».

    En un mundo cada vez más digitalizado, la violencia sexual digital evoluciona y cambia a un ritmo exacerbado y preocupante. Tal es así que «hoy ya no es necesario tener nuestros cuerpos físicos para violarlos y existe una automatización de la violación».

    Así lo denuncian en una entrevista con EFE en Madrid Coral, impulsora de la Ley Olimpia contra el acoso digital hacia las mujeres en México, y Fernanda Medellín, activista y responsable de comunicación de Defensoras Digitales, la red internacional de activistas y sobrevivientes -principalmente de América Latina y el Caribe-.

    Coral alerta sobre los peligros de la inteligencia artificial y su correlación con el aumento de la violencia sexual digital, por lo que, junto con Defensoras Digitales y el apoyo de otras entidades y personalidades -como Aura Chat o Enrique Partida-, han desarrollado su propia herramienta de IA, Ley OlimpIA.

    Con este «smart chat» capaz de ofrecer «la misma respuesta que te daría una Defensora Digital» pretenden ayudar a las víctimas de violencia sexual digital y ocupar los espacios reservados para quienes Coral denomina como «señoritingos de Internet» (algoritmos patriarcales y grandes magnates tecnológicos).

    Ensañamiento con las mujeres

    La violencia digital afecta a todos, pero sobre todo a las mujeres, y «tiene particularidades: desde el anonimato de los agresores hasta la continuidad de la violencia que sufren las personas que han vivido estas agresiones», apunta Medellín a EFE.

    «A las mujeres periodistas o políticas no las critican en redes sociales por su ejercicio periodístico, no las critican por su ejercicio en la política, no las critican por las propuestas, las critican porque el pelo lo trae mal acomodado, porque está gorda, porque está flaca, porque es una mal cogida, porque todo es en torno a los cánones de belleza, a esta objetivización de nuestros cuerpos», denuncia.

    Desde su puesta en vigor en el año 2021 en México, la Ley Olimpia se ha expandido a otros países de Latinoamérica como Argentina o Paraguay, y desde Defensoras Digitales buscan que suceda lo mismo en España y Europa.

    La lucha de Coral comenzó en 2013, cuando ella misma sufrió violencia sexual digital y fue consciente del vacío jurídico e institucional que rodeaba al delito por aquel entonces.

    La violencia digital comprende aquellos actos que ocurren en/dentro de las tecnologías de la información y la comunicación que vulneran los derechos humanos «y una de las violencias digitales que más nos preocupan es la violencia sexual digital, donde se difunde y se produce tu contenido íntimo sin tu consentimiento», explica Coral.

    Estos retos ya presentes se han visto agravados con la aparición de la IA y las nuevas formas de violencia sexual digital que genera, y que han dejado de ser solo «violencias que se dan en condiciones humanas» para transformarse en lo que Coral denomina como la «antropomorfización» del cuerpo femenino, y hace alusión al sexo con robots.

    «Con inteligencia artificial y con la antropomorfización técnica inorgánica pueden crear una identidad con tu cara, con tu rostro, con tu boca, con tu voz. Eres tú, es tu hija, es tu hermana, es tu mamá, es tu vecina, eres tú en un cuerpo robotizado, que los están vendiendo entre 16.000 y 46.000 dólares, y se venden para automatizar la violación», detalla.

    «Te violan con cada like, con cada compartir, cada vez que te graban o te almacenan, cuando te difunden, y sobrevives a una violación que además se masifica a través de estos espacios digitales. Hoy ya no es necesario tener nuestros cuerpos físicos para violarlos, y hay una automatización de la violación», denuncia.

    Un pacto global digital para responsabilizar al «imperio digital»

    Preocupada, la activista reconoce que uno de los aspectos más alarmantes sobre la violencia sexual digital es la «extraterritorización» y explica que, hoy en día, “una víctima de España puede tener un agresor que se encuentre lejos, en otro país”.

    Ante esta situación, Coral y Defensoras Digitales proponen la realización y firma de un tratado internacional capaz de frenar la inmunidad de las grandes tecnológicas, que daña sobre todo a las mujeres.

    Para Coral, la cooperación internacional resulta fundamental en este contexto e implica «adelantarnos al futuro». Un futuro que, de no ser regulado como es debido -y como estas expertas adelantan- puede devenir en «fascismo digital».

    «Si el Estado (lo público) se alía con las plataformas (privacidad neoliberal), tendremos fascismo digital», alerta Coral, al tiempo que alude a la situación estadounidense, donde magnates digitales como Elon Musk (dueño de X) y Marc Zuckerberg (fundador de Facebook) se sitúan del lado del poder estatal.

    Con información de la Agencia de Noticias EFE.

    Con experiencia de 15 años laborando en VANGUARDIA, en el área de redacción.

    Licenciado en Psicología por la Universidad Intercontinental, maestría en psicoterapia Gestalt, especialidad en Desarrollo Humano. Se especializa en Terapia Gestalt por el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt. Además, presta sus servicios como psicoterapeuta al programa Touchinglife para empleados de la empresa MAGNA en Saltillo y Ramos Arizpe desde 2010.

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