Mardi Gras, de lo mundano a la fe

Opinión
/ 16 febrero 2010

Hoy es Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma de acuerdo a los calendarios litúrgicos de la iglesia católica, protestante y anglicana. El martes anterior se celebra en Nueva Orleáns el histórico desfile Mardi Gras, que traducido literalmente significa "martes gordo", aunque tradicionalmente se le conoce como martes de carnaval. Dos semanas antes del Miércoles de Ceniza se comienzan a ver desfiles diarios de menor tamaño y los cinco días anteriores al Mardi Gras las celebraciones se vuelven más grandes y coloridas.

Al igual que las "escolas de samba" en el festival de Río de Janeiro, en el Mardi Gras existen los "krewes", consideradas sociedades exclusivas, que organizan los desfiles.

Aunque la mayoría de los turistas visitan el French Quarter, los desfiles ya no pasan por ahí debido a lo angosto de las calles, ahora se buscan avenidas mas grandes como la calle Canal que divide el distrito de negocios del barrio francés desde la carretera 10 interestatal hasta la orilla del río Mississippi.

Existen registros de que en 1699 ya se celebraba el festival que convoca a personas de todo el mundo, aunque no se tiene la certeza de que sea verdaderamente el inicio de la festividad.

A través de los años ha habido algunas interrupciones debido a eventos de gran magnitud como la Segunda Guerra Mundial, por mencionar una.

1972 fue el último año en que dejó de celebrarse el tradicional paseo en las calles del barrio francés debido a los tumultos que se suscitaban.

Algunos eventos extraordinarios como la huelga de la policía de Nueva Orleáns en 1979 y el huracán Katrina pusieron en riesgo el evento, pero en el primer caso, el gobierno estadunidense mandó tropas de la guardia nacional para mantener el orden, y en el segundo, el desfile se llevó a cabo con un presupuesto reducido debido a la situación económica que prevalecía entre el 2004 y 2005.

El desfile culmina con un baile en el auditorio municipal.

A la media noche de ese día, la policía montada comienza a dispersar a la gente llamando al recogimiento espiritual y de mortificación que manda la Cuaresma.

Los 365 días del año, Nueva Orleáns vive la misma película, pero durante el Mardi Gras, hace gala de la tradición, todo acompañado de buena música, mucha cultura, ambiente festivo y desinhibido y la venta de todo tipo de bebidas alcohólicas.

Es una fiesta pagana e irónicamente asociada al catolicismo. En el Mardi Gras se celebra la exaltación de la carne, la abundancia y el culto a la misma, festejo que se funde con la música del blues y del jazz que resuena en la penumbra de un bar oloroso a tabaco y alcohol.

Esta columna la escribí escuchando a Coen Wolters, con "A Bit of Everything", 2001. Que el blues sea con ustedes.

jbr.srv@gmail.com

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