El arcoíris oscuro encuentra la luz eterna

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Opinión
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El 16 de mayo a las 7:45 horas (CST), Ronnie James Dio (su nombre real fue Ronald James Padavona), murió en un hospital de Houston, Texas, víctima de cáncer en el estómago. No quise dejar pasar desapercibida semejante pérdida dentro del heavy metal contemporáneo, no por ser un columnista más en escribir acerca de él, sino por hacer notar su calidad como músico y como ser humano.

Comencé a escucharlo desde sus tiempos con Black Sabbath, su voz me impactó sobre manera, no me cansaba de escuchar el álbum doble "Live Evil" en vivo, y como muchos fanáticos, yo soñaba con verlo en vivo. Después crearía su propia banda, Dio, que le dio al mundo del heavy metal una perspectiva revolucionaria, "Holy Diver", "Don't Talk to Strangers", "Rainbow in the Dark" y muchas más canciones todavía logran que se me erice la piel.

Vi a Dio en vivo el 13 de noviembre del 2004 en el Auditorio Parque Fundidora de la ciudad de Monterrey, como parte del elenco que conformaba el Monterrey Metal Fest I, día lluvioso y frío. Aún así, ninguno de los que asistimos claudicamos, nos mantuvimos fieles hasta el último minuto del festival, a pesar de no haber sido la banda líder de la noche, mi sentimiento fue que Ronnie se robó la noche, interpretó rolas de Black Sabbath, Rainbow y Dio. Durante toda la noche sentí como el frío y la lluvia me helaba la cara, pero cuando tomó el escenario, me olvidé de todo, nos volcamos y sentimos su furiosa y potente voz, escuchábamos, brincábamos y coreábamos sus canciones, llenos de la energía que transmitía. He asistido a muchos conciertos de varios géneros dentro del rock, su participación en este festival fue la mejor, hubo muchas bandas, pero mi noche sabía a Dio. Salí empapado del concierto, pero eufórico de haberlo visto en vivo.

Su abuela, de origen italiano, le dio la pauta para crear el símbolo de los cuernos con la mano, algo que se volvió un identificativo del rock.

Ronnie también tuvo su lado humano, junto con su esposa Wendy, crearon Children of the Night, una asociación de rescate de los niños de la prostitución.

En 1985, junto a otros músicos, Ronnie lideró el proyecto de ayuda a la hambruna de Africa, que por motivos estúpidos de los "managers" de los participantes en el proyecto se atrasó hasta 1986, restándole impacto a la iniciativa de ayuda. Aún así, según sus declaraciones, en un año recaudó un millón de dólares.

Ronnie James Dio fue la voz, la presencia, la innovación y la furia del rock, pero sobre todo, fue un ser humano excepcional que vivió intensamente hasta el último minuto de su vida. Descanse en paz. Esta columna la escribí escuchando a Julie Black, "Call me Angel for Blues", 2009.

Que el blues sea con ustedes.

jbr.srv@gmail.com

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