El nombre del ángel
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Esta es una colaboración que, año tras año, transcribo como un tributo a uno de los regalos más hermosos que la vida le puede brindar a un ser humano. Me refiero a lo que hoy celebramos: el amor de nuestras madres. En fin, es un humilde reconocimiento a ellas que cada mayo plasmo en este espacio.
Carlos R. Gutiérrez
Cuenta una antigzua historia que un niño que estaba por nacer le dijo a Dios: "Me dicen que me van a enviar mañana a la tierra, pero ¿cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy? Y Dios contestó: "Entre muchos ángeles, escogí a uno para ti, que te estará esperando, para amarte y protegerte".
"Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír ¿No basta esto para ser feliz?".
"Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás sus cálidas manos y serás feliz".
"¿Cómo entender lo que la gente me hablará, si no conozco idioma de los hombres?".
"Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar".
"¿Y qué haré cuando quiera conversar contigo?".
"Tu ángel juntará tus manos y te enseñará a hablarme, y yo te escucharé".
"He oído que en la tierra hay personas malas, ¿quién me defenderá?". "Tu ángel te cuidará aun a costa de su propia vida". "Pero estaré siempre triste porque no te veré más, Señor".
"Tu ángel te hablará de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado". En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo, pero se oían voces terrestres, y el niño, presuroso, repetía suave: "Dios mío, si ya me voy, dime su nombre, ¿cómo se llamará mi ángel?".
"Su nombre no importa, tú sencillamente le dirás: ¡Madre!". Dedicación total Amor, virtud, sacrificio, bondad,
belleza, plenitud y luz, son expresiones profundas, pero que representan pobremente la esencia que constituye sus almas.
Son trabajadoras incansables y guías de la vida, su inagotable energía las lleva a ser las únicas personas en el mundo que verdaderamente son "multiprofesionistas".
De hecho, no existe universidad que enseñe lo que ellas pueden y saben hacer: son invencibles emprendedoras y líderes, insuperables cocineras y maestras, costureras, meseras, consultoras y asesoras, acompañantes, carpinteras, mecánicas, choferes, constructoras, futbolistas, gimnastas, poetas, educadoras, decoradoras, inventoras, cuentacuentos, artistas, peluqueras, filósofas, administradoras, mercadólogas, confidentes, cantantes, clarividentes, compositoras, secretarias, enfermeras, pintoras, arquitectas, abogadas, jardineras, paramédicas, artistas, ingenieras (incluye todas las especialidades) y psicólogas. Y, por si esto fuera poco, también son las mejores consejeras y sus oraciones siempre tienen un efecto divino.
Son hacedoras de profesiones que todavía no se descubren y su metamorfosis, de actividad a actividad, es sencillamente sorprendente; sin considerar que no existe economista ni administrador alguno que sepa más que ellas sobre el modo de dirigir con efectividad el hogar.
Su trabajo es muy diverso y totalmente cambiante en el tiempo.
Por ejemplo, cuando éramos niños, fueron doctoras, pero también compañeras de juego, pacientes conversadoras
y eternas veladoras de esos sueños que de pequeños requerimos para conservar y alimentar nuestras posibilidades de bien ser.
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Siempre presentes
Dicho sea de paso, si alguna vez nos atreviéramos a calcular el monto económico que tendríamos que pagar por todas esas labores ¿sabríamos a cuánto ascendería el pago considerando que esta "chamba" es permanente, de 24 horas diarias, los 7 días de la semana, los 365 días del año, y claro sin derecho a equivocación, ni a huelga, y llevando a cuestas una preocupación permanente? Las tareas que emprende la mujer madre, la mujer esposa, la mujer hija, la mujer trabajadora, la mujer mexicana son sencillamente sorprendentes, además, por mucho, son ellas las que brindan el soporte emocional y espiritual del hogar y del país.
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Vínculo sagrado
La mujer que se transforma en madre -biológicamente o por adopción- se convierte en un vínculo sagrado entre lo divino y lo humano. Su vocación y espíritu -siempre amoroso- representa una fuente que constantemente genera razones de vida, de esperanza, de alegría y trascendencia.
Siempre emprendedoras Las madres enseñan el camino, en ellas se enjuagan las lágrimas y desalientos, ellas son, precisamente, las primeras personas en brindarnos la mano: desde
que nos
atrevimos a dar nuestros primeros pasos. Ellas son también las que nos alejaron de todo peligro, las que nos bañaron, alimentaron y siempre curaron nuestras eternas travesuras.
Ellas, en efecto, son quienes inculcan a la humanidad los más profundos principios en los cuales se sustenta la sociedad; por eso, gracias a ellas, el mundo sigue esencialmente siendo bueno, esperanzador y amoroso.
Nuestras madres y esposas (madres de nuestros hijos), incuestionablemente, representan el puntal del desarrollo de México. Es debido a su amor, fortaleza, empuje y testimonio moral que el país (a pesar de los pesares) aún no se ha resquebrajado totalmente.
Efectivamente: por su incansable labor, la cohesión que generan en la familia, la paciencia y comprensión que le brindan al hombre, ellas provocan que el país siga vivo y vibrante. Son ellas quienes hacen de nuestras casas auténticos hogares y de México una inmensa patria.
Gracias también a ellas podemos aún creer en el amor dentro de una sociedad deshumanizada, pues sólo basta observar al mundo con los ojos con los que vemos la generosidad materna para percatarnos de que el amor sí es realizable y, más aún, materializable.
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Incansable labor
Me pregunto si habrá en el mundo un solo hombre que sea capaz de hacer por lo menos una cuarta parte de todo lo que ellas cotidianamente hacen. Me cuestiono si acaso no es heroico el trabajo que silenciosamente ellas emprenden para que, a fin de cuentas, acepten como simple pago "el ver bien a quien aman", o el beso de un hijo, o escuchar esas "gracias" que tanto escasea en el lenguaje de nosotros, los maridos e hijos "modernos".
Y digo heroico porque a veces empequeñecemos su quehacer, pues lo apreciamos como si fuese su cotidiana obligación.
Agradecimiento cotidiano Deberíamos considerar que todos los días de nuestra existencia son pocos para rendir tributo a nuestras esposas y madres -y no solamente un día-, para agradecerles el regalo de la vida y el hecho de que sean precisamente ellas las que iluminan nuestra existencia y esas zonas oscuras que a veces cargamos en el alma.
Por eso, el mejor regalo que les podemos brindar es rendirles un reconocimiento diario, es darles nuestra consideración, respeto y apoyo en las labores que ellas emprenden, es, también, recordar que personalmente tendremos con ellas una deuda impagable.
Tomás de Aquino dijo: "El amor es el regalo esencial. Todo lo demás que se nos da sin merecerlo se convierte en regalo en virtud del amor". Personalmente, y tal vez sin merecerlo, he recibido lo más grande que la vida le puede regalar a un ser humano, en mi caso el de dos hermosos ángeles: el amor de mi madre y el de mi esposa. Mi eterna gratitud.
cgutierrez@itesm.mx
Programa Emprendedor Tec de Monterrey