¿Por qué quieren tumbar a Lujambio?
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Para nadie es un secreto que todos en el PAN, el PRD y no pocos en el PRI pretenden tumbar a Enrique Peña Nieto del lugar de precandidato presidencial más aventajado. El objetivo; "bajarlo", al costo que sea.
Pero lo que pocos saben es lo que hay detrás de la evidente campaña mediática lanzada contra el secretario de Educación, Alonso Lujambio, a partir de semanas recientes, cuando fue indiciado como responsable no sólo de todos los fracasos de la educación pública mexicana, sino de todos los malos humores del festejo bicentenario.
Resulta que los malquerientes del titular de Educación lo acusan -con más mala leche que argumentos serios- de lo impensable, incluso de dedicar más tiempo a sus aspiraciones presidenciales que a su tarea en los profundos problemas de la educación. En respuesta, Alonso Lujambio -el otro muñequito de pastel de la sucesión- negó lo que todos saben, pero que es un pecado político aceptar: que es un fuerte pretendiente presidencial.
Así, algo vio, entendió o le dijeron a la profesora Gordillo, para ser la primera en recetarle un sonoro "descontón" a Lujambio, de quien dijo -el pasado 4 de septiembre-: "el secretario parece más preocupado en buscar la Presidencia que en mejorar la calidad de la enseñanza en México". Lujambio se dijo sorprendido por la acusación y ratificó que no tiene otra tarea que la educación. Bueno, el golpe fue tal que, en entrevista, Felipe Calderón salió al paso y dijo: "ojalá y el rezago educativo fuera por las ambiciones políticas de los secretarios".
Lo curioso es que a la primera señal "se desgranó la mazorca". Y se desató la furia contra Lujambio. Que si sólo tenía tiempo para sus cuitas presidenciales, que si era un derroche el presupuesto del Bicentenario, que si serviría como "cochinito electoral". Los misiles fueron lanzados desde el PRD y el PRI, y en los dos casos los operadores son diputados de San Lázaro y senadores de Xicoténcatl. Es decir, gobernadores.
Pero apenas el pasado lunes, por si había dudas, el senador Ricardo Monreal mostró su fobia político-electoral contra Lujambio, al que maltrató sin piedad. Todos saben que Monreal es "dedo chiquito" de AMLO. Pero, además, el PRI se regocijó y también vapuleó al precandidato presidencial Lujambio.
Y es que algo sobre Lujambio intuyen, imaginan o saben PRD y PRI, porque la verdad es que a nadie engañan cuando se dicen preocupados por la educación. ¿De verdad lo ven como presidenciable? Al tiempo.
En el camino
El montaje contra García Luna es tan burdo que deja chiquito el montaje de García Luna. Por cierto, en Oaxaca, Puebla y Sinaloa ganaron las alianzas PAN-PRD, con legislación igual a la Ley Peña. ¿Ese también es montaje?
Twitter:laotraopinion
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