IEPC 3/3, again
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Los priístas me caen bien. Los priístas son buenos interlocutores y de hecho, tengo varios amigos priístas con los cuales platico e incluso, les aprendo de cómo se mueve la política comarcana. Amigos panistas no tengo. Mejor escrito, sí tengo dos, aunque no los veo seguido, pero si los admiro: son la diputada recta, vertical, Esther Quintana Salinas. Y claro, mi compañero ateneísta de mil batallas, José Guadalupe Martínez Valero.
Sólo una vez he cruzado palabra con ese panista, ex tribuno de verbo ardiente, ahora en la congeladora por no ser del club de claques del lagunero Guillermo Anaya, Juan Antonio García Villa. Fuera de estos tres panistas erguidos, no conozco panistas de valor en Coahuila. ¿Por qué teniendo los panistas todo a la mano para masacrar legal y exhibir públicamente a los priístas, no lo hacen? Me atrevo en la respuesta: uno, porque tienen miedo y dos, tal vez, digo tal vez, forman parte de un mismo equipo, es decir, en el fondo son "priístas de clóset."
Provocador, el diputado Francisco Tobías lanzó un retó a debatir con el senador Guillermo Anaya. El lagunero hizo mutis y se ha refugiado en el silencio. Debió haber aceptado para enseñar sus blasones y su bagaje. Perdió su oportunidad. Los Consejeros priístas del IEPC están ahora a tiro de escopeta debido a los yerros que han cometido y nadie, nadie les ha sembrado una demanda, ni siquiera levantado una tibia acta.
Carlos Arredondo lanzó en sesión pública una granada de fragmentación y todo mundo se arrellanó en su mullido sillón, revolotearon en su silla de consejeros, pero nadie desmintió al periodista que ahora, es invisible (me dicen que Jesús Lara ni siquiera le dirige los "buenos días." Situación infantil, por lo demás). ¿Qué dijo Arredondo con voz fuerte y valiente? Lo que ya circulaba en varios foros y charlas: los Consejeros se sirven con la cuchara grande los presupuestos y son intocables por ser compadres del priísmo coahuilense.
Tengo un inteligente lector que me hostiga y endereza dardos envenenados. Cada vez que este columnista publica que encontró el "hilo negro", el lector en turno va a mi apartado postal en el centro, deja un sobre y me enmienda la plana. "El repartidor de pizzas", así firma sus notas, hace semanas me dejó la siguiente apostilla: "Maestro Cedillo, usted y Carlos apenas se andan dando cuenta de lo que los lectores ya sabemos desde siempre. Lea lo siguiente."
Esquina-bajan
Los datos que "El repartidor de pizzas" me ha dejado son: Luis Ramos Escalante, hermano de Jesús Alberto Lara Escalante, Presidente del IPEC, tiene un seguro de vida con ahorro, el instrumento se llama "Realiza", con Seguros Monterrey-New York Life. Tiene una "Segubeca" y un "Seguro de gastos médicos mayores". Según la Dirección de Administración del IPEC, en su proyección o lapso de abril de 2009 a enero de 2010, por dicha erogación, tuvo que haber pagando la friolera de 357 mil 492 pesos y 47 centavos. Insisto, para asegurar a Luis Ramos Escalante, no a Jesús Alberto.
¿Se pagó o no la suma a favor del hermano del Presidente? Lo anterior no debe aclararse a este columnista, el IPEC debe de explicarlo a los ciudadanos libres, críticos y dignos de Saltillo en particular y del Estado, en general. El pizzero me ha dicho: "todo está en las cuentas del IPEC, chéquelas en la red de internet y verá la suma de Kalionchiz. Supera a Lara."
Damas y caballeros, perdonadme. pero estoy hasta la madre de que los priístas se burlen de nuestra inteligencia; pero estoy más que hasta la madre, de la actitud complaciente, apática y cobarde de los panistas que asustan y amagan con "llevar hasta las últimas consecuencias el caso" y no hacen nada. Los panistas son Carlos Orta, Anaya Llamas, Mario Dávila.
Letras minúsculas
A los panistas les falta ese producto siempre inalcanzable en la canasta de productos básicos del mexicano, ese alimento que siempre está por las nubes: huevos.