Kuno Becker en `Dr. House'

Opinión
/ 23 noviembre 2010

Mi nueva teoría es que Kuno Becker tal vez esconde un verdadero talento para la actuación, pero no lo ha sacado a la luz debido a las malas elecciones de proyectos, que hasta la fecha ha escogido con el afán de escalar en el mundo hollywoodense. Descartando -por motivos obvios- sus actuaciones en las telenovelas mexicanas, de Becker nos suena "Goal!" y más recientemente "Te Presento a Laura". Sin deseo de desdeñar estas dos cintas, la primera norteamericana y la segunda mexicana, puedo decir que es difícil demostrar dotes histriónicas dignas de aplausos al actuar en cualquiera de ellas. Por eso, después de ver el capítulo de "Dr. House" donde Becker es el actor invitado, caí en cuenta que el mexicano sólo necesita elecciones como ésta para, al fin, dejar de ser el galán juvenil (que además ni lo es tanto) de melodramas y comedias de bajo perfil.

El actor interpreta a Ramón en el octavo capítulo de la séptima temporada, "Small Sacrifices", que se transmitió este lunes en Estados Unidos y que pronto se verá en México por el canal Universal. Aprovecho el espacio para hablar de Kuno, del capítulo que ya tuve oportunidad de disfrutar, y de la serie que ha sido todo un éxito.

De Becker, sólo puedo decir que estuvo a la altura de la serie y que demostró que puede interpretar papeles fuertes que para nada implican belleza física, sino constancia dramática.

Aquí viene, en sí, mi crítica de esta semana. El capítulo, como todos los de "Dr. House", es controversial y toca un tema muy discutido por ciencia y religión: la fe, la creencia en Dios.

Y claro, con el ateo e insensible doctor House (Hugh Laurie) haciendo su trabajo sin escrúpulo alguno, el capítulo se torna interesante más allá del habitual y confuso caso médico.

Ramón es un latino (por supuesto) que hace un dramático trato con Dios. Su hija con cáncer se cura milagrosamente y entonces el inmigrante debe cumplir con crucificarse, al igual que Jesús, una vez al año. Lleva cuatro años haciéndolo y la hija se encuentra muy bien de salud, pero en su último intento, una enfermedad desconocida lo ataca y termina a expensas del equipo de House.

Todo el capítulo, sin embargo, aborda más bien temas como la fe, el fanatismo y la religión. Cada quien deberá verlo y formarse su propia opinión, pero a mí me pareció algo "miedoso", por así decirlo. Sí, sabemos desde hace seis temporadas que House es un ateo empedernido y no esperamos más de él que bromas y críticas a un ser superior, así que la verdadera reflexión debería transmitirse desde los puntos de vista y las acciones de los otros personajes. Es ahí donde el capítulo se queda corto, con un final muy predecible y una conclusión evidente y poco arriesgada. Comentarios:

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