Tras los guantes de Margarito
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Ya el martes en mi columna hice alusión al entrenamiento de Manny Pacquiao, previo a la pelea del próximo 13 de noviembre en Dallas contra Tony Margarito. Pero ahora me tocó vivir la otra cara de la moneda y visité el campamento de entrenamiento en Oxnar, California, de Antonio Margarito; dos caras tan opuestas como sus estilos para boxear. Robert García, el coach de Tony, ha trabajado fuertemente a su lado y han diseñado una estrategia muy racional para poder vencer al llamado verdugo de los mexicanos.
El boxeo de Margarito no es tan aventurado como el de Pacquiao, pero cada golpe tiene un objetivo claro y su fortaleza salta a la vista. Me contagié de ánimo al estar en ese lugar, todo habla de determinación, de trabajo muy fuerte en equipo, particularmente me gustó mucho ver cómo están conformados y compenetrados. Cada uno comparte la confianza de que en esta pelea saldrá victorioso. Empezando por Michelle, la esposa desde hace 11 años de Margarito, su compañera incansable que lo acompaña en cada entrenamiento y es su fan número uno, ha estado a su lado en las buenas y en las malas y esta convencida de que ahora les tocará vivir momentos muy buenos.
Física y mentalmente Margarito ha declarado, y se le nota, que está en el mejor momento de su carrera, es consciente de que oportunidades como la que se le presenta frente a Pacquiao llegan en muy pocas ocasiones, así que está dispuesto y tiene argumentos muy tangibles para sentir que puede terminar con la maldición de los boxeadores mexicanos frente al hoy en día mejor boxeador del mundo libra por libra.
Me ha confesado que está preparado para recibir en los primeros rounds el castigo físico que seguramente recibirá por la rapidez del Pacman; sin embargo, aunque por cada tres o cuatro golpes que reciba por uno que él le dé, confía en que su fuerza.