Oportuno momento
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En el caso del protagonista, sus acciones son valuadas con mayor precio al responder a la hora cero. ¿De clubes y/o directivos? Nada tiene más valor, al grado de a veces ser incalculable, que el momento oportuno.
En la gran mayoría de ocasiones, suele ser circunstancial. Ciertamente, se pueden sopesar situaciones que de repente inclinen la balanza; pero el factor sorpresa está al acecho constantemente. Si había una persona, incluyendo experto que siquiera consideró la preferencia de Cliff Lee al firmar con los Filis, jamás lo expuso; sobre todo porque los Yanquis no sólo hicieron la mejor oferta que era esperado sino que la mejoraron de última hora y de seguro, si con otro "puchón" habría garantizado su rúbrica, la respuesta sería afirmativa. En otras palabras, se llevaron un chasco; les explotó el plan en la cara o lo que otros quizás dirían, "los mandó por un tubo", si acaso no con distintas palabras.
La directiva de N.Y. estaba confiada que lo conseguirían, sin por ello decir que se durmieron en sus laureles. Sin embargo, de haber siquiera sospechado el resultado habrían ofertado más por Carl Crawford, jugador que estaba entre los más atractivos de su lista. El detalle fue que Boston aunque obviamente hubiera querido conseguir a Lee, optó ir primero por veloz jardinero pues no habría gran interferencia de los Yanquis. Pagaron caro; pero no la cifra de haberse dado "una subasta". De hecho, le pasó al revés a Washington al firmar a Jason Werth.
Sin tocar baranda
Es conocimiento privado y público, de recientes días, que ese N.Y. quiere a -casi- toda costa a "El Rey", Félix Hernández. No obstante, hay una tercia de obstáculos. Primero, hace un año Seattle los dejó con la brocha en la mano al enviar a Lee a Texas provocando dimes que no volverían a tratar con el gerente, Jack Zduriencik. Segundo, este dice que no lo cambiará, "ni por las perlas de la virgen" o algo así en inglés.