La educación moral

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Opinión
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"Nada es de mayor importancia para el bien publico. Que formar a la juventud en la sabiduría y la virtud".

Benjamín Franklin

En la sombra de los tiempos, las civilizaciones han reconocido la necesidad de instruir a la próxima generación para transmitirles los conocimientos y habilidades necesarios que reproduzcan el sistema del bien vivir y convivir, alejándose del visceral sentido de la supervivencia y enumerando el decoro. La historia documenta que la educación también debe formar el sentido moral, como preámbulo a la llegada de mejores tiempos y oportunidades.

Uno de los grandes reformadores de la educación, Horace Mann, en 1840 ayudó a mejorar la instrucción en los salones de clase en el vecino país del norte, sosteniendo que la formación cívico-moral era tan importante como el trabajo académico en las escuelas de los Estados Unidos. La necesidad entonces  de inculcar y aplicar un programa de valores desde la comunidad escolar motivó y  prosperó una generación magisterial que fue reconocida por su calidad en el decir y el ser.

Recordar así a Julio Torri, Nicéforo Rodríguez, Ramón Garza, Emilia Hilario, Idelfonso Villarello, Jesús Perales, Eliseo Torres, entre otros y después a sus inmediatos alumnos: Rubén Gámez, Andrés Mendoza, Librado y Migraly Flores, Higinio González, Consuelo Luna, Polo Vega y un puñado restante que por temor a la omisión dejo a consideración de los lectores, es refrescar la memoria latente del esfuerzo tenaz a fin de forjar voluntades y enderezar entuertos, en una sociedad que fue complicándose y cediendo terreno a la prácticas más facilitas y desalentadoras.

Me atrevería a mencionar que desde la época romana la preocupación por encausar a la niñez y juventud, fue una de las prioridades de los mejores pensadores, sin embargo estos fueron absorbidos por el salvajismo y la indecencia, ya en este tiempo Cicerón mencionaba que: "En el sentido moral del ciudadano reside el bienestar de la nación". La educación moral deberá ser un proceso de aprendizaje que permita a los estudiantes y adultos en una comunidad escolar comprender, practicar e interesarse por los valores éticos tales como el respeto, la justicia, la virtud cívica y la ciudadanía, y la responsabilidad por sí mismo y por el prójimo.

El sueño incluiría que sobre tales valores, se formen las actitudes y las acciones que son propias de las comunidades seguras, saludables e informadas que le servirán de cimiento. ¿Voy bien o me regreso Chema?

La plataforma es bien simple y parte  de la observación de que durante su juventud, los estudiantes pasan muchas horas de la vida en el salón de clase. El tiempo de escuela constituye una oportunidad excelente de explicar y reforzar los valores fundamentales sobre las que se forma el sentido moral.

En el contexto citado, la educación moral debe abordarse de modo que se abarquen las cualidades emocionales, intelectuales y éticas de una persona y un grupo. La entidad escolar deberá volver a poseer el monopolio de la educación, en un ejercicio mandatorio sin dar pie a la discusión al análisis siquiera de la efectividad de este proceso.

En el modelo de EU , se pueden retomar diversos conceptos como: 1.-Asumir un papel protagónico, reuniendo al personal, los padres y los estudiantes para identificar y definir los elementos morales que se necesitan enfatizar; 2.- Capacitar al personal sobre cómo integrar la educación moral a la vida y la cultura de la escuela; 3.- Formar una alianza con los padres y la comunidad de modo tal que los estudiantes reciban un mensaje consecuente sobre las características morales que son esenciales para triunfar en la escuela y la vida.

Es tiempo de dejar a un lado la demagogia, el acartonamiento de una planeación educativa que padece de modorra y ahora sí reformar a la sociedad con la educación; con verdaderos maestros, que con vocación y sacrificio, logren el arraigo de una sociedad más completa y encaminada a la posibilidad de una educación contributiva y revolucionaria del talento y el intelecto. Amén.

POLICIACAS DE LA SEMANA.- Ya se cumplió un año de la sustracción (vulgo robo) de mi computadora portátil, acompañada de la sospechosa aparición inmediata de los policías municipales en el lugar de los hechos (más bien de los desechos del vidrio de mi camioneta), sobre todo porque nadie les había llamado. Hoy Jericó, emitiré una súplica: devuélvanme mi información y quédense con el armatoste de algo habrá de servirles. En otro orden, el bautizo en sangre y crimen de este sexenio continua y denota la incapacidad manifiesta de los cuerpos de seguridad y aparatos de persecución y aplicación de justicia, el ciudadano de a pie se pregunta: ¿Hasta cuándo van a empezar a gobernar cabrones?




Orestes Gómez es saltillense, estudió en la Facultad de Jurisprudencia de la UA de C y la Normal Superior de Coahuila las licenciaturas en Derecho y Educación Media. Ha impartido cátedra en la Facultad de Jurisprudencia de la UAC, Preparatoria Mariano Narváez de la UA de C, UANE planteles: Saltillo, Torreón, Piedras Negras y Matamoros y en la Universidad Autónoma de Piedras Negras. Ha impartido conferencias en la UANE Saltillo, CTM Coahuila, Asociación de Maquiladoras de Nuevo León y Facultad de Economía de la UA de C. Ganador del premio estatal de Periodismo de Coahuila en 5 ocasiones: 1996, 1999,2000 y 2006 en editorial en prensa y la presea Antonio Estrada Salazar por 25 años de trayectoria. Ha escrito tres libros: uno de poesías titulado “Memorias del Tigre Espejo”, “Cuentos Conurbados” y uno relacionado con los Recursos Humanos “A Little bit about Mexican Law and Human Resources”. Es un tigre espejo que merodea por entre los muros de la desigualdad, la represión y el oprobio escupiendo verdades através de su incómoda pluma.

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