¿Asistencia social?...
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El combate a la pobreza demanda acciones y soluciones que han de implementarse en todos los ámbitos de la sociedad, pero en todos. La pobreza se reduce cuando se apoya la microempresa, la agricultura en pequeña escala, la igualdad de ingresos y el acceso al crédito, la educación y la capacitación. Y también se le acota cuando las políticas públicas aseguran igualdad de oportunidades para niños y niñas, para los jóvenes, para las mujeres, las comunidades más necesitadas y los pueblos indígenas, que tantos tenemos en nuestro país.
Cuando hay una intervención activa, supervisada, con seguimiento puntual, se mejora la calidad de vida de la población hacia quien va dirigida la asistencia social, porque se transforma considerablemente su entorno, traducido en mejores vías de comunicación, o simplemente en creación de éstas, en viviendas, en construcción de plazas y parques de recreación, así como instalaciones de agua potable, alcantarillado y regadío, instalaciones de luz eléctrica y otros. Porque es esto en conjunto lo que da a las personas conciencia de que son eso, seres humanos con dignidad, y que por este hecho tienen derecho a vivir como tales.
Cuantas veces he asistido a foros, conferencias, etcétera, que se organizan para exponer el tema de la pobreza, hay una pregunta que siempre hago y que no me contestan: ¿Me puede usted mencionar un ejemplo concreto de una comunidad que habiendo recibido beneficios de programas de asistencia social, haya logrado volverse autosuficiente y ya no depender de ellos, para vivir?
¿Qué pasa con esos programas, que tienen años aplicándose en nuestro país, y sin embargo, no han sido eficaces para solventar el problema de la pobreza? Los Gobiernos tricolores ya los venían implementando desde antes que se diera el arribo de las 2 administraciones panistas, la de Vicente Fox y la actual de Felipe Calderón. La lógica al respecto debió de haber sido que ya para cuando llegó la alternancia, la problemática debía haber ido a la baja.
¿Qué ocurrió, entonces? Pues algo que es del dominio público -eso es lo más trágico, que se sabe-, estos programas focalizados se convirtieron en instrumentos de manipulación política de los más depauperados, en medios de control y mantenimiento de clientelas políticas y de prácticas descaradas de cacicazgo, y de consolidación de una maraña de corrupción desvergonzada a través de las "encargadas" -lideresas- de implementarlos.
Dos "errores" se cometen con ellos, el de exclusión que estriba en que los beneficios no lleguen exactamente a los pobres, y el de inclusión, que admite no pobres dentro de los beneficiarios, y cuya consecuencia es que los recursos al no llegar a quienes realmente los requieren, sigan viviendo en situación de pobreza.
Los esfuerzos hechos por los Gobiernos Federales del 2000 y el actual, que han tendido a erradicar de los programas sociales el clientismo, el paternalismo, el asistencialismo, se han topado en seco con una idiosincrasia enraizada precisamente en estos VICIOS, y para acabarla de rematar, como las propias reglas de operación prescriben que el grueso de ellos se distribuya vía Gobiernos estatales, y estos en su mayoría -como es el caso de Coahuila- pintan de tricolor, pues haga usted de cuenta que no ha pasado nada. Por eso el porcentaje de pobres en México, no decreció, ni decrece, no hay frutos del presupuesto que se destina a combatir la pobreza. No obstante que se remarca que estos programas son del dominio público y que están financiados con dinero del erario público, que procede de los impuestos que pagamos los mexicanos, y no provienen de ningún partido político, la mentalidad no cambia.
Mientras se siga considerando que la pobreza se combate dando recursos materiales -que está probado que no es la solución- y no se apueste a la educación para que las generaciones de nuevos mexicanos tengan mentalidad de triunfadores y cobren conciencia de que el bienestar personal se genera con trabajo BIEN HECHO -no con flojera consuetudinaria y mentalidad de pedigüeño, conforme al modelo tradicional de los gobiernos paternalistas- y con esfuerzo propio, la pobreza seguirá viento en popa. Y México a la zaga de las naciones conformadas por habitantes triunfadores.