Un Ciervo Vulnerable
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[Esposa]
¡Apártalos, Amado,
que voy de vuelo!
[Esposo]
Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma
al ayre de tu vuelo, y fresco toma.
"Cántico Espiritual"
San Juan de la Cruz
El número 172 de la revista "Tierra Adentro" (octubre-noviembre, 2011), publicada bajo el auspicio del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, nos ofrece el número 7 de su colección de poesía "La Ceibita", dedicada esta vez al trabajo del poeta saltillense Miguel Gaona (1984). La plaquette se llama "El Ciervo Vulnerable", nombre que alude a uno de los poemas más bellos jamás escritos en lengua castellana: el "Cántico Espiritual", de San Juan de la Cruz.
Tres poemas componen este "Ciervo Vulnerable", pero éstos son, en realidad, muchos. Y esos muchos forman parte del poema que Miguel Gaona, como todos los poetas, escribe y seguirá escribiendo a lo largo de su vida. El índice de la plaquette consigna: "El capitán se sabe sin tripulación", página 6; "HIENAS", p. 9 y "DESNOMBRAR", p. 19. Pero cuando se leen los versos, uno advierte que no sólo no se trata, en un sentido estricto, de tres poemas, sino también de que entre ellos fluye una suerte de conectividad no del todo imperceptible.
¿"El capitán" es el mismo hombre que resulta presa de "las hienas"? ¿"Hienas" son también la mujer "sin generales ni señas particulares", "adela, adelita", "la madre" lastimada y la "princesa de saigón" del poema "DESNOMBRAR"? ¿La voz poética de "oscuro pelaje oscuro", del poema "HIENAS", es la misma que la de "El Capitán se Sabe sin Tripulación", otro de los "tres" que componen esta plaquette?
El cronista o "vehículo" de todos estos avatares, y otros, es un simbólico "ciervo vulnerable", que dice en un tono entre elegiaco y erótico: "porque una hiena es la humedad / del semen sobre un muslo // :aquello que devora / a un ciervo vulnerado" ["HIENAS", p. 12]. Como todo poeta, Miguel Gaona nos cuenta la historia de su vida y la de sus afanes a través de "otros". De modo similar lo hicieron Cernuda y Eliot, Cavafis y Byron, Yeats y Frost... Dante y Petrarca son poetas distintos: ellos nos hablan siempre en primera persona del singular; nos dicen mucho de sí mismos, y al hacerlo, develan el entorno de su mundo, y el de otros mundos, terrenos o inefables.
Lo que cala hondo en este "Ciervo Vulnerable" es el ritmo de su fuerza, la fuerza de su ritmo y una denuncia íntima pero también colectiva de la pasión humana. Dedicado a "Milton García Hernández: bala perdida, ciervo vulnerado", este breve libro de Miguel Gaona nos habla en primera persona, aunque ésta señala no sólo a la figura del poeta sino a muchas otras, todas habitantes de una edad fustigada por la violencia de la sangre y por la furia de nuestro propio vértigo.
El cautivo y el paria, el herido de amor, el que "[ya] fue ido", el sobreviviente, el que al desnombrar invoca el nombre o la identidad de las mujeres que han sido y son objeto de la iniquidad: esa voz tribal es la que habla en estos poemas, en los que no pude encontrar un solo signo de admiración. Porque el poeta no necesita gritar para hacerse oír. Miguel Gaona podría acaso confesar, con Gérard de Nerval y con muchos de nosotros: "Yo soy el tenebroso, el viudo, el desconsolado...", y estos poemas son un testimonio "quimérico" de ello. ¿Para qué la exclamación en este pleonasmo de lo inaudito?
Diversos registros y matices componen el ritmo de estos poemas. La dimensión autobiográfica y la visión de la vida cobran aliento en versos breves o largos y, como si se valiera de un código particular de notación musical, el poeta hace uso de ciertos signos de puntuación que parecen marcar compases, color vocal y acordes. En este sentido, el influjo de algunos poetas estadounidenses, como e. e. cummings, es registrado por el joven poeta saltillense con concisa inteligencia, lo que no siempre se ve en la obra de otros poetas jóvenes. Por fortuna, ya antes Mallarmé y Apollinaire habían dinamitado la disposición tipográfica del poema.
Pero no sólo la presencia de artistas sajones o de otras latitudes y épocas -Ovidio, por ejemplo- se advierte en este "Ciervo Vulnerable". El nombre mismo de esta plaquette, como he dicho, resulta bastante elocuente, además de tributario y premonitorio. Una sencilla ojeada a estas páginas nos remite, o pone ante nuestra mirada, a Quevedo ("Norte de mi afligido pensamiento"), a Garcilaso ("¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas,..."), a Vallejo ("... y su hermano en su víscera sangrienta"), y entre otros, a Alvaro Mutis.
"Shoot me" [dispárame], hace decir el poeta a la "princesa vietnamita" en el poema-políptico "DESNOMBRAR". Pero el blanco de ese disparo también somos nosotros, los lectores. Después del crimen, ella no respondió más a ningún llamado. Ante el disparo que a su vez constituyen estos poemas, ¿lo haremos nosotros? Quizás, si abrimos las páginas de este breve y "vulnerable" libro de Miguel Gaona. Porque esa vulnerabilidad -la de San Juan de la Cruz, la de este joven y talentoso poeta- es la nuestra, la de todos los que ahora padecemos el estigma.