Diario de un nihilista
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Política de cómic. En nuestra incipiente democracia, urge una profesionalización de las campañas políticas. Los hombres públicos ya no deben ser tan líricos, tan románticos, ni pretender cambiar el mundo a fuerza de denuncias, consignas, lemas y promesas. Hasta ahora, los aparatos de propaganda han funcionado más bien como publicidad de circo. Partidos y candidatos se anuncian como pócimas mágicas y bálsamos de Fierabrás para remediar toda clase de males sociales, desde la electrificación de los poblados rurales hasta la alfabetización en áreas suburbanas, pasando por las vías de alta velocidad, el incremento en la recolección de impuestos, las propuestas de inversión china e hindú, etc. A la hora de ganar, si es que ganan, así sea de chiripa o por un golpe de realismo mágico, bien poco podrán hacer con el aparato de gobierno en sus manos. Caerán en manos de los eternos asesores, de los merolicos universitarios y de otros especímenes de la picaresca burocrática igual de ineptos que nuestros políticos de cómic.
Educando a un político. "Para mí la democracia es un abuso de la estadística. Y además no creo que tenga ningún valor. ¿Usted cree que para resolver un problema matemático o estético hay que consultar a la mayoría de la gente? Yo diría que no; entonces ¿por qué suponer que la mayoría de la gente entiende de política? La verdad es que no entienden, y se dejan embaucar por una secta de sinvergüenzas, que por lo general son los políticos nacionales. Estos señores que van desparramando su retrato, haciendo promesas, a veces amenazas, sobornando, en suma. Para mí ser político es uno de los oficios más tristes del ser humano. Esto no lo digo contra ningún político en particular. Digo en general, que una persona que trate de hacerse popular a todos parece singularmente no tener vergüenza. El político en sí no me inspira ningún respeto. Como político": Jorge Luis Borges.
Esperanzas coahuilenses.
Si quiere llegar Torruco
que se busque otro borrico:
AMLO fue ayer el chamuco,
hoy un simple merolico.
Dentología. Un articulista con ética se abstendría de opinar en este sórdido año criminalístico-electoral.
Incrédulo lector. Ni en el idioma japonés ni en el sánscrito clásico existía el término derecho, al menos hasta antes de que se produjeran los primeros contactos de estos pueblos con la cultura occidental, a finales del siglo XIX, ya que estas culturas habían puesto tradicionalmente el acento en los deberes de las personas, hacia la familia, la religión y el Estado. ¡Aunque usted no lo crea!
Diccionario portátil. La palabra TUPAMAROS tiene su origen lejano en la sublevación indígena ocurrida en el Virreinato del Perú en 1780, encabezada por el jefe indio José Gabriel Condorcanqui, quien se hacía llamar Túpac Amaru II, que aspiraba a reinstaurar el imperio de los Incas y que fue reprimida con singular dureza por las autoridades españolas.