`Me casé con el hombre de mis sueños, no me importa que no sea `el gran proveedor...''
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QUERIDA ANA:
Se ha dicho siempre que cuando en un matrimonio la mujer gana más que el hombre, no hay felicidad posible. Pues esas personas están rotundamente equivocadas. Le cuento:
Cuando mi esposo y yo nos casamos, hace 27 años, yo tenía un empleo excelente. Él se dedicaba a la carpintería y ganaba menos que yo. Él ya era un hombre con mucho carácter, honesto y trabajador y era el hombre de mis sueños. Cuando decidimos casarnos él, muy honesto, me dijo que le gustaba mucho lo que hacía y que el dinero no era una prioridad para él. Para mí tampoco era ni ha sido una prioridad y entonces decidí que si él no ganaba lo suficiente, yo podría mantenernos, si fuera necesario.
Lo que me ha dado mi marido en todos estos años es que además de mi esposo es mi mejor amigo, un padre extraordinario y que tenga algún trabajo o no, él siempre se da el tiempo para ir a los juegos de mis dos hijos y a las piñatas de la niña cuando era pequeña, y más tarde, llevarla y recogerla de las fiestas. Ese es el amoroso e incomparable compañero de mi vida. Además tiene un ejército de amigos fieles para quienes siempre tiene tiempo y les brinda su ayuda siempre que le es posible. Eso es lo que ese hombre ha traído a mi vida.
Es mi marido un hombre inteligente. Él diseñó la casa que construimos y donde vivimos, ha hecho muchos muebles y trabajos en casas, y además no se limita al trabajo de la carpintería, arregla las descomposturas de luz, de agua, de gas, etc., tanto en nuestra casa como en la de infinidad de amigos. Y muchas de las cosas que hace para sus amigos, las hace de manera gratuita, porque sabe que aquella persona no puede pagar.
Ultimamente me he dedicado a un nuevo ramo de actividad, y eso me ha permitido poder llegar a mi casa a las cuatro de la tarde y aunque los muchachos no siempre pueden esperar, él siempre me espera cuando no anda trabajando. Él prepara parte de la comida, lava toda la ropa en la lavadora y cuando termina de secarse, la dobla y acomoda y va de compras del mandado.
Gozamos, gracias a Dios, de una hermosa vida de familia, nuestros hijos son buenos chicos que no nos han dado problemas serios. Ambos tenemos nuestras prioridades en orden, aún cuando el equilibrio de ganar dinero no sea el tradicional. Después de todos estos años de matrimonio, mi marido es el compañero que cualquiera desea, ha estado conmigo en todas las circunstancias y sé que donde quiera y en cualquier circunstancia, él estará fortaleciéndome, apoyándome y haciendo todo por mí y por mis hijos para que estemos felices y con salud
Me casé con el hombre de mis sueños, sin importar que no sea el "gran proveedor". Él es un hombre confiable, es una persona de carácter, que es lo que cuenta en un matrimonio.
MARYLOU
QUERIDA MARYLOU:
Ninguna cantidad de dinero sería suficiente para comprar lo que usted y su marido comparten: amor y respeto mutuo. Cualquiera puede ganar dinero, pero no ser el marido ideal. Deseo que siempre vivan tan dichosos como ahora.
ANA
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QUERIDA ANA:
He leído en su columna que le envían cartas con "recetas" sencillas o naturales que pueden ayudar a curar alguna enfermedad. Ahora yo colaboro en lo mismo, si le parece.
Un día alguien le escribió acerca de los calambres y le decía que si ponía una barra de jabón debajo de las sábanas puede ayudar a aliviar el dolor de los calambres en las piernas.
Pues hace tiempo mi doctor me dijo que tomara una pequeña cantidad de agua quina todos los días para mitigar los calambres de las piernas. Y enfatizó que la tomara SIN ginebra. Espero que esta sencilla receta sirva a sus lectores.
SIN CALAMBRES
QUERIDA SIN CALAMBRES:
No tengo idea de cómo funciona la idea del jabón entre las sábanas muchas gracias por enviarnos la sugerencia del agua quina. Pero para mayor seguridad, quienes deseen probar esto último, coméntenlo primero con su doctor.
ANA
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iMomento de Reflexión:
"Nunca tengas miedo de probar algo nuevo. Recuerda, aficionados construyeron el Arca de Noé. Profesionales construyeron el Titanic".
David Broome.