El sueño de Casiano

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Opinión
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Don Casiano Campos recorría las calles de Saltillo a bordo de un "Moscovich", vehículo importado desde Moscú pues se negaba a utilizar cualquier cosa que pudiera relacionarlo o que beneficiara al "Imperio". Traer ese automóvil a México fue una proeza de proporciones increíbles.

Como persona de bien creía, respiraba y transpiraba el sueño comunista y actuaba en consecuencia y fue por esa causa que estuvo recluído en Lecumberri y en todas las cárceles de Coahuila. Amigo personal de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Frida Khalo, Vicente Lombardo Toledano y Valentín Campa, figuras de izquierda en un México en donde se perseguía y proscribía a quien se asumiera como tal pues ser comunista, significaba aceptar vivir en la clandestinidad lo que sufrieron muchos entregados a la utopía de Marx, Engels, Lenin y Trotsky: el del surgimiento del hombre nuevo, un mundo de igualdad social y sin injusticias, el sueño de la liberación del hombre por el mismo hombre.

Fundó el Partido Comunista en Coahuila y junto a mi abuelo José Guadalupe Durán, el Partido Comunista en Monclova lo que significó para ambos la cárcel. Se trataba de amedrentarlos pues ser de izquierda significaba enfrentar el rechazo de una sociedad que los marginaba, de un Estado Mexicano que los perseguía y un empresariado que les cerraba las puertas. Después de eso era el hambre o el sometimiento. Eligieron lo primero. A Don Casiano lo desterraron de Coahuila y junto a él su familia, mi abuelo fue despedido de AHMSA y nadie le volvió a dar empleo.

En los años cuarenta el Maestro Casiano fue encarcelado injustamente y condenado a doce años de prisión. Valentín Campa, histórico líder ferrocarrilero se encargó de pagar la fianza. Pero la prisión jamás domó su espíritu y en 1950 se unió a la "Caravana del Hambre" integrada por mineros de la Región Carbonífera que demandaban mejores condiciones de trabajo. Más de mil kilómetros recorrrieron para llegar a la Ciudad de México. "Cosas Veredes amigo Sancho" diría el Quijote pues hoy las marchas son organizadas por algunos opresores propietarios de las minas, esos mismos que hoy, 60 años después siguen esclavizando a los mineros del carbón en Coahuila y enriqueciéndose a costa de eso.

Casiano fue un hombre de izquierda de vocación y no por ocasión. Estudioso del derecho, la economía y la religión, igual filosofaba sobre Hegel, que discutía las teorías de Keynes o argumentaba sobre Comte. No fue un socialista de Facebook y Twitter, ideología que algunos en el mundo de las redes sociales desconocen. Y es que quizás, aburridos de sus cómodas vidas y con demasiado tiempo libre, se asumen desde sus computadoras y dispositivos móviles como de izquierda o progresistas. Son defensores ocasionales de libertades que no aplican para sus vidas personales pues de inmediato vuelven a sus acostumbradas comodidades proveidas por el capitalismo rampante y abusivo y al mundo de privilegios, negocios y vida social de derecha.¿De verdad sabrán de lo que hablan o es sólo una moda pasajera relacionada con el proceso electoral? Lo dicho: Son estos tiempos prosaicos para hombres y mujeres de talla normal.

Don Casiano vivió y murió en congruencia y jamás se vendió. Tuvo una vida difícil, llena de privaciones para él y su familia a quien tengo el privilegio de gozar de su amistad. La del Maestro Casiano, fue ejemplo de vida y por eso lamento no haya visto hecho realidad su sueño. La naturaleza humana y social, lo hiceron imposible y el hombre nuevo fue deformado y destruido por el mismo hombre. Muchos de los gobiernos comunistas y socialistas derivaron en fascismo suprimiendo libertades y derechos individuales. Al final, el sueño se colapsó y el neoliberalismo erosionó todo a su paso. Murió en 1991 cuando iniciaba el desmantelamiento del socialismo en gran parte del mundo.

Tiempo después de su muerte, le preguntaron a su hijo el doctor Enrique Campos, destacado científico y pensador mexicano acerca de la herencia que había recibido de su padre a lo cual respondió: "Además del orgullo de ser su hijo y su ejemplo como hombre íntegro, me heredó "El Capital"...Pero el de Carlos Marx".


Columna: Dogma de fe

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