Viene "Sin Redención"

Opinión
/ 9 junio 2012

Políticos Acorralados

No Olviden a Bartlett

Estoy convencido de que a muchos lectores de esta columna -y de mis libros-, les sorprenderá, y mucho, que mi próxima obra, "Sin Redención", sea editada por Océano, la misma casa editorial a la que denuncié por haberse negado a publicar, bajo contrato, mi libro anterior, "Nuestro Inframundo" que, finalmente, rescató Editorial Jus y pudo circular con más o menos "normalidad", conocidas las maniobras oficiales para "esconder" o retirar decenas de volúmenes de sus anaqueles presionando a los centros de ventas. Un asunto muy viejo que, por desgracia, va camino de convertirse en otra de las costumbres institucionales; o en un tópico entre autores cansados de ser motivo de censura y que optan por encauzar sus líneas hacia distintos derroteros.

Tengo, por tanto, la obligación de explicar los por qué de mi nueva publicación y cómo llegamos a este punto. Debo decir que, por primera vez en mi carrera como escritor, no le vi la cara al editor y que la comunicación se hizo vía cibernética con algunos de sus colaboradores con quienes sigo guardando motivos de gratitud y afecto personales. Francamente me situé ante un dilema: ignorar el contrato, firmado de antemano a la controversia que suscitó la negativa a editar "Nuestro Inframundo", con el riesgo de que Océano, como esperaba, tuviera a su alcance motivos para proceder legalmente en mi contra; o enviarle un texto cualquiera, sin sustentos críticos, para cumplir con lo acordado y esperar, claro, una nueva negativa.

Mi gran amigo, Eduardo Huchim May, escritor también -lo que antepongo a su largo y digno actuar como consejero del Instituto Electoral del Distrito Federal -en el IFE no le dieron sitio por temor a que siguiera procediendo con absoluta imparcialidad, lo que me consta sobradamente-, me hizo entonces una recomendación valiosa:

--¿Y si Océano publica un texto corriente tuyo, ¿cómo quedarás con quienes te leen?¿No sería mejor hacer un libro en forma, con tu estilo, y esperar a que decidan no publicarlo, como el otro, mientras aseguras la publicación con otra editora, Jus por ejemplo?

Total, que antes de preocuparme por los editores, decidí hacerlo por ustedes, mis amables lectores, tratando de elaborar una obra crítica y directa, objetiva hasta su nivel más alto, con el propósito de aprender del amargo presente y plantear salidas hacia el futuro. Fue dificilísimo, lo reconozco, porque cada vez son más los signos deplorables que nos muestran una perspectiva incierta y amarga -sea el retorno del PRI, el continuismo panista o la radicalización hacia la izquierda-. Y, pese a todo, con la revisión cotidiana de los hechos acabé por avizorar horizontes factibles desde la oscuridad de la larga noche de la demagogia.

"Sin Redención" fue, en su concepción inicial, como un requisito para salvar un contrato; y acaso se convirtió, ante mi propia sorpresa, en la obra más crítica de cuantas he escrito y ya van treinta y tres; y todavía me falta escribir lo que, verdaderamente quiero, para trazar la ruta para quienes vienen detrás de mí con la lealtad como espada y la conciencia como escudo. Francamente, adelanté unas semanas la entrega del original, suponiendo que Océano actuaría como lo hizo con "Nuestro Inframundo": regresándome el texto -por no aceptar censura alguna-, y deslindándose del contrato, a cambio de que aceptase el adelanto por concepto de regalías. Una manera muy sencilla para taparme la boca y sacarme, paulatinamente, del mercado editorial. Por eso fue que me puse en pie de guerra y me atreví a dirigirme a la Fiscalía Especializada sobre Delitos contra la Libertad de Expresión, por desgracia parte de la estructura de la administración judicial federal y, por ende, del régimen de Calderón.

En la Fiscalía me trataron estupendamente, salvo por un pequeño detalle: no hubo avance alguno en las indagatorias porque se pretendía que fuera yo quien las hiciera, revisando cada una de las llamadas telefónicas de los meses atrás y tratara de que Océano, por escrito, me diera sus razones para proceder a la negativa de publicación. Poco más que imposible. Han pasado siete meses desde entonces y no hubo sino un citatorio para el director general de Océano quien sólo mostró el finiquito del contrato -condición inapelable para que pudiera disponer del texto censurado y colocarlo con Jus-, en su defensa. Hasta allí pudo llegarse en apariencia.

Por ello, debo confesarlo, me sorprendí y me quedé un buen rato sin palabras, cuando llegó la confirmación de Océano sobre que, ahora sí, publicaría mi texto -cabe aclarar que en el intermedio otras editoras promocionaron textos críticos, sobre todo con relación a la narcopolítica y al reacomodo de los presidenciables-, lo que dejaba muy mal parada a la empresa de capital español, impulsada a no perder el liderazgo en el mercado. Fue un grave error, además, por limitar a uno de sus autores con mayores ventas -de negarlo cabría preguntar entonces la razón por la cual firmábamos contratos con altos anticipos-, y pretender colocarlo en el filo de la navaja ante el verdadero poder, no sólo el de Los Pinos.

Quizá pudieran algunos lectores pensar que el nuevo texto, "Sin Redención", es menos crítico o duro que el anterior, "Nuestro Inframundo". No es así y sería amoral pretender engañarlos con ello. Me parece que, por mucho, se rebasa el linde último y damos un paso adelante en la difícil tarea de cuestionar a los hombres y mujeres del poder -para no decir públicos o públicas, con una connotación insolente-. Ofrezco a quien quiera penetrar en las redes del presente -con las llamadas "sociales" incluidas-, una lectura fresca, cargada de reflexiones cotidianas, en un día a día cada vez más angustiante ante la ausencia de salidas y la prepotencia de cuantos quieren resolver las cosas sin el menor consenso, siempre en petí comité -infiltrado, naturalmente-.

Las revelaciones de "Sin Redención" parten desde mis vivencias juveniles y cuanto fue atroz en la década de los sesenta del siglo pasado; lo hago para situar que no necesariamente el presente es más favorable en cuanto al destino nacional a pesar del genocidio de Tlatelolco en 1968 y la matanza del Jueves de Corpus en 1971. A partir de entonces vendrían distintas etapas represivas que confluyeron hacia el sexenio de Miguel de la Madrid, en el que figuraba el execrable señor Bartlett en la Secretaría de Gobernación desde donde hostigó a una izquierda desmemoriada, amnésica, que ahora le rinde tributo con una candidatura absurda. Fue esa época, sin duda, cuando más se mató y reprimió antes de llegar a la administración federal actual sobre la que los historiadores tendrán serios desafíos para descifrar los por qué de las sesenta mil o quizá ochenta mil víctimas inocentes -los parámetros varían de acuerdo a distintos listados d organizaciones no gubernamentales-, y la ausencia de gobierno en un escenario con los narcotraficantes ganando territorio y el gobierno reculando.

Estamos, por el momento, un escalón por debajo del estado fallido; y acaso podremos legar a este deplorable nivel después de los comicios, con el entorno preparado para ello por la disparidad en las estadísticas de los sondeos de opinión. Lo seguro es que, otra vez, estamos muy cerca de un largo, complejo, ofensivo periodo poselectoral, más allá de plantones callejeros y marchas de desagravio. El sexenio de la violencia, el del ilegítimo señor Calderón, puede cerrar así con su propio broche de oro.

Mirador

Para evadir las acusaciones formuladas por este columnista -concretamente sobre asesinatos de periodistas, de líderes sociales de izquierda, y de cuanto significó su presencia en Bucareli, arrebatando publicaciones que no le eran cómodas; remito a los lectores a mi obra "Denuncia", editada por Grijalbo en 1987-, el impresentable Manuel Bartlett sólo se atrevió a simular, como siempre lo ha hecho:

--¿Quién es Rafael Loret de Mola? -preguntó a los reporteros poblanos-. ¿Usted lo conoce?

--¿Y usted? -repreguntó un colega-.

--Lean sus panfletos para que sepan quien es.

Entonces, si recomienda la lectura de mis libros -es un elogio que él les llame panfletos-, ello quiere decir que me conoce de sobra. Lo que pasa es que le avergüenza aceptar cómo ha actuado cuándo me ha visto y hay decenas de testigos de ello: sencillamente palidece y corre. Lo hizo en la Plaza México, en la inauguración de la temporada taurina hace dos años, y más recientemente en el Centro Banamex en donde, convocado por mi amigo Vicente Morales, le espeté a Bartlett, a la cara, el veredicto que sobre su persona tengo, No lo repito por respeto a ustedes, amables amigos. El tipo lo escuchó, confirmó de quien se trataba -¿Es Loret d Mola, verdad?-, con su anfitrión y pidió que se le resguardara en un cuartucho mientras terminaba mi exposición para evitar el "peligro" de un segundo encuentro. Así es éste cobarde.

Pese a ello, le agradezco que recomiende la lecturas de mis críticas hacia él -que califica como panfletos, claro, como llamaron panfletista a Lenin y a Mao, iconos de la izquierda de todos los tiempos por si no se acuerda el oportunista-, porque generan expectación. ¿Punto final?

Por las Alcobas

Por cierto, me siguen preguntando, los colegas poblanos interesados en la trama bartletiana que tan bien conozco, si no temo a una denuncia de parte del sujeto. Y les respondí:

--Me encantaría que loo hiciera. Y si no lo hace es porque sabe que tengo, en mi poder, documentos, actas y fotografías, así como testimonios directos, de cuanto he sostenido en su contra. Ante un juez, siempre que él tome la iniciativa, podría exhibirlo a placer.

No lo denuncio yo porque desde el asesinato de mi padre, Don Carlos Loret de Mola, en 1986, he perdido mi fe en la justicia en México. Abundaré cuantas veces sea necesario.

loretdemola.rafael@yahoo.com.mx

LO MAS DIFICIL PARA UN HOMBRE PUBLICO O UN PERIODISTA ES CONSERVAR SU AUTORIDAD MORAL. BASTA RELEER CUANTO SE HA ESCRITO SOBRE BARTLETT PARA CALIFICARLO. BUSQUEN EN WIKIPEDIA LOS INTERNAUTAS. Y LUEGO, SI NO ES MUCHA MOLESTIA, REPASEN MI BIOGRAFIA. ASI ENCONTRARAN LAS DIFERENCIAS SUSTANTIVAS. GRACIAS POR LA MOESTIA.




Somos un medio de comunicación digital e impreso con cinco décadas de historia; nos hemos consolidando como uno de los sitios de noticias más visitados del Noreste de México.

Como medio multiplataforma, nos distinguimos por ofrecer contenidos confiables y de alta calidad, abarcando una amplia gama de temas, desde política y estilo de vida hasta artes y cultura. Además, ofrecemos artículos de análisis, entretenimiento y recursos útiles a través de formatos innovadores en texto, fotografía y video, que permiten a nuestros lectores estar siempre bien informados con las noticias más relevantes del día.

Nos enorgullece tener un equipo editorial compuesto por periodistas especializados en Derechos Humanos, Deportes y Artes.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM