Los días que vienen

+ Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

La semana pasada se publicó en los informativos galos que perdida la inmunidad parlamentaria de la que gozan los presidentes de la V República, el calvario judicial (sic) que enfrenta Nicolás Sarkozy, en razón del caso Bettencourt, que se ventila en un juzgado de Burdeos, está empezando. El asunto en comento tiene que ver con la dilucidación de si la viuda Bettencourt le entregó a Sarkozy 150 000 euros contantes y sonantes para la campaña que en 2007 lo llevó  a convertirse en Presidente de los franceses. Como en Francia no hay benditos, la policía no tuvo restricción alguna en registrar el departamento dúplex que ocupan el ex presidente y su mujer, sin que estos estuvieran presentes, dado que andaban de vacaciones. Y a su antecesor Jaques Chirac, no le fue mejor, fue condenado por corrupción a dos años de cárcel, también por financiamiento ilegal de su partido.

Que diferencia ¿ verdad? En nuestra tierra esto no ocurre... ¿Por qué?  Por un montón de razones  y sin razones que se explican sin necesidad de ser erudito. A quienes violentan el orden, se les debe de aplicar una sanción, esa es la premisa. El orden jurídico que en teoría regula la vida en comunidad, existe porque es necesario para la conservación de la civilidad, como "un criterio de utilidad pública para el interés colectivo" (Ikram Antaki). Infortunadamente en nuestro país, las leyes sirven para todo lo contrario.

A lo largo de nuestra historia - siglo diecinueve, siglo veinte - hemos tenido diversos cuerpos legislativos, que no obstante haber sido concebidos para bien gobernar, la inobservancia los condenó a ser letra muerta, y lo más desolador, los convirtió en instrumento de control y manipulación, y semejante ejercicio ha constituido caldo de cultivo idóneo para la multiplicación de la corrupción y la impunidad, cáncer que le ha podrido la vida al país, y generado en el ánimo de muchos mexicanos, desprecio por el imperio de la ley. A tal grado es la deformación, que aquí se festina a quienes la incumplen.  Aquí, la ley se aplica de manera discrecional, Coahuila es muestra viva de esta perversión consentida.

Ya parece que la autoridad, verbi gratia, se iba ir a meter en la casa de Javier Villarreal, como lo hizo la policía gala en la de Sarkozy, ya parece que va a indagar en las de los perpetradores y secuaces de quienes saquearon Coahuila...¡Anatema! En otras latitudes se castiga con el rigor de la ley a quienes desde el cargo público hacen mal uso de la autoridad conferida. Aquí no, aquí somos la excepción, infausta consecuencia de un pueblo incapaz de entender su papel de dueño de la casa. Por eso los políticos se asumen plenipotenciarios y actúan como se les viene en gana, la indiferencia colectiva les garantiza su despreciable calidad de intocables. Por eso, aquí, no obstante la tempestad que azota al régimen, sus "jilgueros" tienen el desparpajo de salir a "cantar" el posible retorno - ¿posible? certeza plena - de quien hizo de la deshonestidad y la desvergüenza, sello distintivo de su administración.

Tome nota, estimado leyente, de cada frase manifestada en estos días post electorales. Las hay lapidarias o esperanzadoras, históricas o miserables, cínicas o generosas y apunte a sus emisores. Desde mi perspectiva, es urgente, que esa parte de la sociedad que no fue comprada por el producto de la mercadotecnia electoral, no baje la guardia. El rescate de la ética, la transparencia en la función pública, la tolerancia en las relaciones y la intransigencia en los principios, el compromiso efectivo y afectivo con los sectores más necesitados de la población, deben ser entre otros, exigencia permanente al gobierno que tomará posesión el 1 de diciembre. La actuación de los gobernantes, hoy, tiene que ser monitoreada, fiscalizada y observada con lupa. Y ponga también en el listado a los legisladores, y ordéneles que cumplan con la representación que usted les confió en las urnas. NO SE DEJE NINGUNEAR.

Es tiempo, como apunta el historiador inglés Eric Hobsbawn, de "recuperar los valores de la ilustración, para afrontar el futuro. Aquellos que creen en el progreso humano, de toda la humanidad, a través de la razón, la educación y la acción colectiva".




Columna: Dómina. Nacida en Acapulco, Guerrero, Licenciada en Derecho por la UNAM. Representante ante el Consejo Local del Instituto Federal Electoral en Coahuila para los procesos electorales.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM