Será el destino el que dirá
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El uruguayo Iván Alonso llegó al futbol mexicano contratado por el Toluca, luego de jugar en la Madre Patria, en equipos de medio pelo, y vaya que se trató de un futbolista rentable; ya que no solamente anotó 25 goles en 34 partidos disputados; sino que se coronó campeón de goleo en dos torneos consecutivos. Si de por sí es difícil ser el máximo artillero, lo es más aún el hecho de lograrlo en la primera temporada y todavía repetirlo en la siguiente, en el Apertura 2012, con 11 dianas, y en el Clausura 2012, con 14 pepinillos, compartiendo esa distinción con Christian Benítez, del América.
Desafortunadamente para él, el destino le tenía preparada una mala pasada. Se comenta que se sintió cansado y mareado, luego de un entrenamiento; los estudios culminaron con un cateterismo que indicó un problema cardiaco. Aunque también fue sometido a una prueba de esfuerzo que aparentemente demuestra que sí puede continuar jugando al futbol, él ha decidido colgar los botines.
La verdad sea dicha, me parece una decisión muy razonable; digo, a los 33 años, en el ocaso de su carrera futbolística en el pináculo de la gloria, con una esposa y dos hijos que sacar adelante.
Sin embargo, ha llamado mi atención la aparente molestia e indiferencia del equipo toluqueño hacia la gravedad del problema, pero fuentes cercanas a la escuadra escarlata afirman que el ariete uruguayo está exagerando, que se agarró de un clavo ardiendo para irse de la institución. Que "era un solista", que nunca se integró al conjunto ni en la cancha ni en el vestidor, sin mencionar que jamás se conectó con la tribuna. Que "era un divo" y a la llegada de Meza, vio venir una serie de exigencias que no estaba dispuesto a cumplir, por lo que decidió tomar las de Villadiego.
A mí me dio la impresión de ser muy sincero cuando explicó su caso. Igualmente, se me hizo muy coherente y decente el hecho de no irse a jugar a otro equipo del futbol mexicano; en virtud de que todo indica que la altura de la ciudad de Toluca podría agravar sus males.
La verdad sea dicha, no sabemos a quién creerle. Si Iván Alonso dice adiós definitivamente al futbol, sería muy difícil comprobar las afirmaciones provenientes del infierno choricero. Si por el contrario, en un par de meses, lo vemos jugando tan campante en otras latitudes. será el destino el que dirá.