Liderazgo nato: El poder del testimonio
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El líder no se encuentra en las tribunas, ni en las caras de quienes dirigen causas, tampoco en los partidos políticos, es menester buscarlo dentro de nosotros mismos
En estos tiempos es frecuente hablar de la necesidad de encontrar líderes. Las empresas, los partidos, las instituciones y en general la sociedad anda en busca de ellos, pero entre más indagan menos los encuentran, tal vez porque el auténtico liderazgo se encuentra en la autoridad moral.
Por su parte, Las escuelas y universidades se afanan en formar líderes e inspiradas por este noble propósito se diseñan e imparten los más variados cursos y diplomados, que dicho sea de paso si se pueden adquirir competencias relacionadas con el tema, pero el liderazgo es más que eso. Miles de libros se escriben en relación a este tema, hay inclusive autores que prometen convertir a una persona en "líder" en doce lecciones. Puras ilusiones.
Es común que en tiempos de contiendas electorales broten, como virus, personas con delirios de grandeza que en su intento de ganar votos hacen promesas de cambio y honestidad, pero la verdad es que, en la mayoría de las ocasiones, ya en el poder se olvidan de servir y empiezan a servirse. Y esto no solamente acontece en el ámbito público, sino también en el privado.
Rasgos del liderazgo
Estas personas son líderes aparentes y son socialmente dañinas, se les distingue por su impotencia espiritual, por su anhelo de fragmentar y manipular, por sus intenciones ocultas y sobretodo, si se les mira bien, veremos que son personas alimentadas por el egoísmo y la mentira que exclusivamente pretenden acrecentar sus fortunas o pasiones personales.
Existen estudios que intentan descifrar si acaso existen ciertas personalidades que expresan las "cualidades" de un líder, que se cuestionan si el líder nace o se hace, si el carisma es el pilar fundamental de quien puede ser considerado como tal.
Personalmente me inclino a pensar que esto no es cuestión de "géneros", ni "rasgos compartidos" o "talentos" inherentes a una personalidad que pudiera considerase como líder, más bien considero que esa cualidad la puede desarrollar cualquier persona que ha decidido encontrarse a sí misma, que ha sido capaz de descubrir su misión de vida y hacer de ella su vocación de vida, que ha aprendido a utilizar sus talentos y potencialidades naturales para no resistirse a ser quien en verdad es. En este sentido, una "personalidad" que evoca liderazgo la desarrolla la persona que es fiel a sí misma y a sus creencias. Insisto, un líder es autoridad moral.
Perfección personal
Bajo esta óptica es quien trabaja para no ser esclavo de sí mismo, pues anhela alcanzar su perfección espiritual, es quien ha decidido a cambiar y transformar una existencia apática e indiferente por un caudal de vida positiva, es la persona que ha renunciando a la mediocridad.
Toda persona que no permite que se le escape la vida que puede construir el día de hoy por la ilusión de tener una vida mañana tiene madera de líder, pues al aceptar cada instante presente, tal como es, lo aleja permanentemente de la cobardía que sienten quienes se refugian y añoran el pasado o de aquellos que suelen temer a la incertidumbre del futuro.
El auténtico líder no es candil de la calle y oscuridad de su casa, no transfiere sus errores a otros, tampoco los culpa por los resultados de sus propias acciones, sabe que no puede perfeccionarse si no desarrolla a los demás. De ahí que busque continuamente mejorar en lo humano, espiritual, intelectual y en formar una voluntad a toda prueba.
Nunca vive aislado, por eso no teme abrirse, se compromete con los otros, los enseña, sabe que la independencia sin compasión es egoísmo y que la dependencia provoca almas estériles, por eso busca la interdependencia; acoge a los demás en sus sueños, pero también comparte con ellos la visón de un futuro más promisorio y el fruto del trabajo que cotidianamente emprende.
Todo liderazgo se origina en la generosidad, en darse, en vaciarse; implica desapego de sí mismo, de los otros y de las cosas materiales, por eso estimula para que cada quien encuentre sus propias sendas. El líder auténtico, con el paso del tiempo, se convierte en un oasis en los que otros encuentran confianza e inspiración.
Humildad ante todo
Un líder posee una fuerte autoestima basada en la humildad de reconocer lo mucho que le falta por recorrer, es humilde con su propia humildad; es un convencido de sus propios sueños, pero respeta a los que difieren, eso es lo que da la fuerza de su integridad; es entusiasta ante la vida y sus creencias son congruentes con su acciones; es sincero en sus propósitos, pero solidario con los anhelos de los demás; inspira confianza entre aquellos que lo conocen, de ahí que muchos se convierten en sus fieles seguidores, convence con su ejemplo y suele tocar el corazón de aquellos que les rodean.
Quien es autoridad moral concibe su propia insignificancia, de ahí que el genuino liderazgo encierra una enorme paradoja: quien quiera ser el primero que sea el último. Y hace dos mil años un hombre con su propia vida demostró que "aquél que quiera ser el primero debe antes ser servidor. Que el que quiera mandar tiene primero que servir". Pero este concepto se encuentra profusamente ignorado; tal vez porque no entendemos que "el servir no es faena de seres inferiores", o quizás, porque no hemos descubierto el origen de la superioridad real del ser humano.
Compromiso personal
Un líder es toda persona que se compromete con su misión de vida, que se empeña en lograr su desarrollo personal, que no se compara con nadie más sino con él mismo, que reconoce su la felicidad es un camino, no un destino.
Líderes también son las personas alegres, de actitudes positivas, que así influyen en los demás, que hacen lo que aman o han aprendido a amar lo que emprenden, que saben que su profesión u oficio no es un privilegio, sino una responsabilidad con implicaciones sociales. También son los que no acumulan, los que se hacen instrumentos para servir y mediadores para que otros encuentren. Crezcan.
Son las personas que buscan el bien y la felicidad de sus semejantes, son generosos, dan su tiempo a causas nobles, son constantes, concilian, generan buena voluntad, son prudentes, tienen confianza y seguridad en sí mismas, tienen fortaleza de ánimo y espíritu de sacrificio.
Dentro de uno mismo
Como ya lo descubrieron el líder que refiero no se encuentra en las tribunas, ni en las caras de quienes dirigen causas, tampoco en los partidos políticos, más bien es menester buscarlo dentro de nosotros mismos.
El liderazgo habita en los corazones de las personas que se proponen a ser, a edificar, que optan por el bien común, que son evidencia de los principios universales que rigen la vida del ser humano. Incuestionablemente, existe un líder en el espíritu de toda persona que se ha dejado conquistar por la mano de Dios, que marca un antes y un después con su presencia y acciones, que labra su trascendencia con el poder de su propio testimonio.
cgutierrez@itesm.mx
Programa Emprendedor
Tec de Monterrey Campus Saltillo