¿Por qué y por quién votar?

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Opinión
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Votar es un deber cívico y un ejercicio que nos hace participar en el juego de la política como sujetos. Dirá que no somos ni hemos sido sujetos de la historia sino masas manipuladas por los poderosos; es innegable pero nunca habíamos estado en un terreno tan abonado por sentimientos de inconformidad, de rebeldía, de rencor, ¡o de esperanza!, que no se plantearan como paso a la violencia. A mi edad jamás no me había tocado ver que a una persona le brillaran los ojos al declarar que su gallo es Andrés Manuel o, con mucho orgullo, que votará por Josefina. La sensación de tener en la mano un pase para el sorteo da una certidumbre que antes ni soñábamos. Una persona seria me decía que le daba coraje que Quadri hubiera escogido ese partido porque le parecía un buen prospecto. Incluso algunos priístas mencionan su seguro triunfo sin el triunfalismo de siempre. Esta vez sí, el voto se ha convertido en un instrumento por el que cada uno cree poder estar influyendo en el destino de la Patria.

¿Votar por el partido o por la persona? Dilema al que puede añadirse: votar por el equipo. Las tres posibilidades pueden manejarse, al menos mentalmente. Un problema es que votar por el PRI, por ejemplo, es darle un espacio político y una fortuna al Partido Verde Ecologista o a sus dueños, la familia González. De otra forma pero no muy lejana se podría opinar sobre que Morena, que es el verdadero "partido" de AMLO, aunque hace tiempo se refugió en el PT cuando el PRD le marcó diferencias. Independientemente del pasado de cada uno, un partido es una institución cuyo fin primero es la toma del poder político de una nación. Los que saban que no  se comerán el pastel, al menos intentan una tajada. La familia González no quiere el poder político sino convertirse en la proveedora de medicamentos. Votar por Peña Nieto es refirmar el dominio omnímodo del grupo Atlacomulco. ¿Será que votar por Josefina es un voto contra el Yunque, que ahora lo personifican Fox y Espino? Ningún candidato es una persona aislada (parece contradictorio) sino un proyecto partidista. Eso hay que tenerlo en cuenta.

Es interesante comprobar que ahora no se defendió como hace seis años la opción de anular el voto. La razón es que no somos los mismos de entonces. Vemos candidatos con propuestas y también con vacilaciones. Ninguno de los cuatro se atreve a tocar cuestiones tabú, que las hay. No sabemos lo que sucederá cuando tomen el poder. Le tienen miedo a los temas importantes porque existen grupos importantes que no aceptan ni que se discuta sobre aborto, sindicalismo, petróleo, adopción, migrantes. En cambio nadan como peces al mencionar corrupción, campesinado, inversiones, educación. porque todos podemos coincidir en generalidades sin comprometernos. Calderón, del PAN, dejó sin castigo a Echeverría, del PRI, por sus asesinatos y ninguno de los candidatos tocó la justicia histórica. Regresando a la pregunta: no debemos anular porque es la oportunidad de influir.

¿Por quién sí y por quién no? El ejercicio no debe restringirse a los cuatro candidatos a la Presidencia porque hay que votar por senadores y  diputados federales. Lo normal es votar por alguien pero el voto contra alguien es igualmente importante. Hay tres personas que pretenden representarnos ante la federación pero cuando nos representaron en Coahuila nos traicionaron. Nuestros hijos y nietos tendrán menos oportunidades por su culpa; nuestra vejez será más dura por su servilismo.

Desde la elección controvertida de Francisco Madero no se registró una que proveyera al pueblo esperanza y pasión a la vez. Votar hoy es un deber cívico y si me lo permiten los jerarcas, un deber moral. Si es cierto que el pueblo mexicano es en un 94% cristiano deberá cumplir con su propia declaración de principios y pensar en el bien común. Nadie debe preocuparse, gane quien gane, de que se acaben las despensas, los bultos de cemento y los tinacos. Las formas de manipulación seguirán existiendo. Vivimos en un Estado benefactor que no cambiará de golpe. Usted es parte esencial de la sociedad civil: diga su palabra votando.




Columna: De habla y tiempo

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