`No me gustan ciertas actitudes de mis suegros, pero deseo que mi relación con ellos mejore.'
COMPARTIR
Estimada Ana:
Espero que pueda ayudarme con lo siguiente. Mi esposo y yo tenemos 9 años de casados, tenemos dos hijos, una niña de 5 y un niño de 3, vivimos por la salida a Torreón desde que nos casamos.
Allí compramos una casa porque mi suegra vive a unas cuantas cuadras de allí. Al principio, de recién casados, se podría decir que todo funcionaba "normal", quizá por ser muy joven no me daba cuenta de algunas actitudes o comportamientos que tenía mi suegra y que hasta la fecha sigue teniendo.
Mi esposo es hijo único, sus papás llegaron de San Buenaventura hace muchos años, siempre han sido de mucho trabajo para sacar adelante a su único hijo. Él logró hacer sus estudios y terminó carrera universitaria con distinción.
Han pasado los años y hoy en día me cuesta tolerar ciertas actitudes de mis suegros. No son malas personas, pero siempre ocurren detalles que hacen que piense lo contrario.
Mire Ana, por ejemplo, mi suegra, ya van varias veces que me deja con el plato de comida servido, aunque sea mentira, me dice que ya comió. Siempre que viene, ni siquiera me pone atención porque se la pasa viendo cómo estoy vestida, si la casa está ordenada o si los niños están bañados y limpios.
Todos estos detalles y más he tolerado y las he dejado pasar, siempre me quedo callada y digo que sí a todo porque no quiero que mi esposo se vaya a molestar si hago algún comentario.
Ya no sólo los sábado o domingos, también entre semana llegan sin avisar, pues viven a cinco minutos caminando y llegan a cualquier hora del día, ni siquiera se preocupan por saber si estoy ocupada, dormida o bañándome. Ya se les hizo costumbre y créame Ana que no me gusta ser así, pero ya no quiero que vayan. El otro día mi suegra otra vez comenzó a cuestionarme si los niños ya estaban bañados y no me quedó otra que contestarle que yo tenía mis tiempos y horarios con ellos y que los bañaría cuando llegara ese momento.
Nunca le he prohibido a mi marido que los visite, él es libre de verlos, ayudarlos o llamarlos las veces que quiera, de hecho yo soy la que le recuerdo que pase a verlos ahora que los tiene cerca.
No sé por qué a raíz de que he manifestado que me incomoda la presencia de mis suegros a toda hora en la casa, me siento mala persona, siento que soy una mala nuera y créame que me gustaría que las cosas hubieran sido diferentes. Si ellos me hubieran tratado con cariño y respeto otra cosas sería.
Soy la más interesada en que la relación con mis suegros, sobre todo con mi suegra, funcione de una manera cordial, quiero que funcione, por el bien de mi marido y mis hijos, pues finalmente son su abuelitos. .
ESTHELA
ESTIMADA ESTHELA:
Siempre en una relación de familia van a existir situaciones de enojos, malos entendidos y desacuerdos pero como dicen por allí: "cada quién habla como le va en la feria". Es el cuento de nunca acabar: las suegras acusan a las nueras y viceversa.
Tú estás dando tu punto de vista de esa relación, pero lo más seguro es que ella piense de otra forma y no coincidan.
Una de las claves para mantener esa relación de familia de una manera cordial, es hablando con tu esposo, pero debes de actuar de una manera prudente, pues si no, será contraproducente.
Entiendo cómo te sientes que alguien vaya a tu casa y te diga lo que debes hacer o cómo lo debes hacer, ya sea con la casa o con los hijos.
Pueden entre los dos, tu esposo y tu, por ejemplo, acordar los días especiales para la visita de los abuelos, incluso háganlo como una invitación formal a comer, para que ellos asuman que ese día los esperan y que los van a atender como se debe.
El resto de los días, distribúyanlo con actividades con sus hijos, un día vayan al parque, después al súper, otro día a pasear con amiguitos, etc. Y ten por seguro que poco a poco entenderán que ustedes tienen sus propias actividades como familia.
Pero ante todo, hay que saber y tener en claro el lugar que ocupa cada uno para no entorpecer la vida de nadie y aquí aplica en el caso de suegras, nueras, cuñados, hermanos, etc.
Estas cuestiones que se viven en familia son complicadas, siempre creemos que damos más de lo que recibimos con tal de que el otro no se enoje.
Creo que lo que debes hacer primero es tener auto control, no reaccionar impulsivamente pero a la vez ir estableciendo cierta distancia, pero sin que no se pierda la relación de familia, pues finalmente son los padres de tu marido y por ese hecho merecen tu respeto.
ANA
Quisiera compartir con ustedes
la siguiente reflexión:
La familia es, sin duda, entre las instituciones humanas, la primera y la más vigorosa.
Porque el compromiso de los individuos que la forman, está vinculado por los lazos indestructibles de la sangre y el afecto.
Y la familia constituye la casa, dulce y bella palabra que contiene, en si misma, todos los motivos del recuerdo, la lealtad y la esperanza.
La devoción a la casa debe ser uno de los más nobles sentimientos que debemos inculcar en el ánimo de los jóvenes.
Porque el hogar es germen de vida, altar de los afectos y reparo de las angustias.
La casa es germen de la vida porque conviven allí, creciendo y amándose en sus acuerdos y en sus diferencias, los miembros de una misma familia, esto es un solo corazón.
La casa es remedio para las angustias, porque en ella nos refugiamos en nuestras aflicciones y en nuestras batallas buscando consuelo y estímulo para seguir luchando.
Bendito sea el hogar amable, el hogar santo, que nos protege con el amor de los padres, con la alegría de los hijos y con el recuerdo de los grandes ausentes.
Esforcémonos por hace del hogar, santuario de nuestros afectos, fuente de nuestras ilusiones y guardián de buenas costumbres.