La mafia

Opinión
/ 9 octubre 2012

No me hablen de cárteles ni de Los Soprano, la mafia más grande vive en el Vaticano" dice un verso de la canción "Calma Pueblo" escrito por René Pérez Joglar vocalista de Calle 13. Con conocimiento de causa o como rima incendiaria, la frase describe una crisis de intereses inocultables en la Santa Sede.

Todo empezó en febrero de 2012 cuando el Vaticano se conmocionó por una serie de filtraciones de documentos privados, al grado que Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, llegó a admitir que la iglesia sufría su propio Vatileaks. En aquella ocasión lo publicado se centraba en dos puntos: una denuncia interna sobre corrupción y un extraño complot para matar a Benedicto XVI. La primera filtración se dio a través de un programa de televisión, se trataba de una carta del arzobispo Carlo Maria Viganò, actual nuncio en EU, en la que le contaba al Papa diversos casos de corrupción dentro del Vaticano y le pedía no ser removido de su cargo como secretario general del Governatorato. La segunda filtración fue dada a conocer por el periódico Il Fatto Quotidiano, otra carta escrita en alemán y bajo el sello de "estrictamente confidencial" enviada a Benedicto XVI por el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos en la que relataba que el cardenal italiano Paolo Romeo, arzobispo de Palermo (Sicilia), había realizado un viaje a China durante el cual habría dicho "El Papa morirá en 12 meses". Además de develar secretos de la Santa Sede como el conflicto personal entre el Papa y su número dos, Tarcisio Bertone.

Los golpes ya estaban dados, ¿cómo se lograron filtrar los documentos?¿a qué intereses respondían?, George Gänswein secretario personal de Ratzinger declaró que el traidor, "el cuervo", tenía que ser alguien muy cercano, "alguien de la familia". Y así fue, en mayo fue detenido Paolo Gabriele, el exmayordomo del Papa, Paoletto, como lo llamaba Ratzinger, se llevó más de un millar de documentos confidenciales, la gendarmería vaticana encautó en su casa, correspondencia privada del Papa, una edición ilustrada de "La Eneida" de Annibal Caro, de 1581, y un cheque sin cobrar de 100 mil euros propiedad del Ratzinger, en total 84 cajas de cartón llenas de artículos privados. 

No fueron las cajas las que preocuparon a la Santa Sede, sino las declaraciones de Paolo Gabriele al momento de ser detenido donde afirmaba que había otras 20 personas implicadas en las filtraciones. De esta declaración sólo quedan los registros periodísticos porque durante las últimas horas del proceso en su contra, el mayordomo, su abogada y el fiscal lo negaron todo, "Yo soy la única fuente", la conclusión era contundente; había actuado solo y a callar.

La detención del mayordomo sirvió como cortina de humo de un hecho aún más grave. El despido de Ettore Gotti Tedeschi, miembro del Opus Dei y presidente del Instituto para las Obras de la Religión, conocido como el Banco Vaticano; la razón "irregularidades en su gestión". El despido pasó a segundo término y los medios se fueron con Paolo Gabriel.  

El sábado le dictaron sentencia a  Paoletto, fue condenado a tres años de prisión por robar los documentos papales abusando de la confianza depositada en él; pero a falta de antecedentes, la pena quedaba reducida a un año y medio de prisión, que podrá redimir en arresto domiciliario. Al final, Benedicto XVI tiene la potestad de perdonar a su ayudante y anular la sentencia, ese es el último paso del proceso.

En el último acto del juicio, el tribunal le dio a Paolo Gabriel hablar a su favor y dijo: "Siento dentro de mí la fuerte convicción de haber actuado por exclusivo amor, diría visceral, por la Iglesia de Cristo y por su Jefe visible. Si lo debo repetir, no me siento un ladrón".

Al inicio de este culebrón papal, en el mes de febrero L'Osservatore Romano, el periódico del Vaticano, publicó una editorial demoledora: el Papa Benedicto XVI es "un pastor rodeado por lobos".

Joseph Ratzinger, enfermo y solitario, acaba de cumplir 85 años; la sucesión se prepara. Las filtraciones, los despidos, los juicios, las traiciones, las amenazas de muerte confirman una batalla interna por el poder al más puro estilo de la mafia italiana, tal vez el verso de la canción de Calle 13 pasó de incendiario a profético, los lobos acechan la silla de Pedro.

twitter: @jrisco

Columna: El testigo. Periodista, empezó su labor en W Radio, posteriormente formó parte del programa La Chuleta de Grupo Radio Fórmula y estuvo en la conducción del programa matutino de Proyecto 40, Hoy colaborador en El Financiero - Bloomberg y Vanguardia.

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