Canción del Sur
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Así, "Canción del Sur", se llama una película con dibujos de Walt Disney. El film se hizo en 1946, y narra los cuentos del Tío Remus, popular personaje del folclore de los negros. Son esos cuentos una regocijada sucesión de historias cómicas que tienen como protagonista al Brer Rabbit, el Hermano Conejo, y al Brer Fox y el Brer Bear, Hermano Zorro y Hermano Oso, como sus compañeros de aventuras. (Eso de "Brer" es un apócope de la palabra "brother"). Tales relatos, pasados de generación a generación entre los esclavos de las plantaciones sureñas, los recogió el escritor Joel Chandler Harris en su libro "Cuentos del Tío Remus".
Vi esa película cuando tenía yo 9 años de edad. Se me grabó indeleblemente en la memoria. Muchos años después podía repetir frases del diálogo, y recordaba la pegajosa melodía de la canción tema: "Zip a dee doo dah". Cuando empezó a haber "cine en pantuflas" traté de conseguir la película, primero en aquellos enormes laserdiscs, luego en versión Beta o VHS; por último en DVD. Años y años busqué "Canción del Sur", y no la pude hallar. El Movie Circle, club de cinéfilos en Nueva York que me ha conseguido las películas más raras que puedas tú imaginar, se declaró incapaz de enviarme el film de Disney. Esa película estaba "proscrita", me dijeron, pues la comunidad negra había manifestado que en ella se ofendía a los afroamericanos. Disney mismo, me informaron, la había retirado de la circulación.
Pues bien: hace un par de años fui a San Diego y visité Bordens, una tienda de libros, discos y películas a la que suelo ir cuando viajo a esa ciudad. Cuál no sería mi sorpresa -sonora frase, si bien muy poco original- al ver ahí "Canción del Sur".
Ahora veo la película al mismo tiempo con alegría y tristeza. Lo primero, porque me recuerda los días de la infancia, días casi tan felices como los de esta dorada madurez -más bien plateada- que ahora estoy viviendo. Lo segundo, porque miro en el film a Bobby Driscoll. Fue ese actor, como Roddy McDowall, un niño prodigio de Hollywood. A diferencia del pequeño actor de "Qué verde era mi valle", rubio y lánguido, Bobby Driscoll tenía cabello negro y poseía una vivacidad traviesa. Sin embargo no pudo hacer carrera en Hollywood, como su compañero, que siguió haciendo películas hasta su ancianidad. Acabados sus días infantiles Bobby Driscoll vio esfumarse su popularidad. Se entregó a las drogas, y murió a los 31 años de edad, víctima quizá de una sobredosis. Acabó su vida materialmente en la calle: su cuerpo fue encontrado en un lote baldío de Nueva York. Nadie lo reconoció, pues no traía consigo identificación alguna, y fue sepultado en la fosa común de un cementerio de arrabal. Hasta un año después de su muerte antiguos compañeros suyos lograron identificarlo.
Películas hay tristes y alegres. Muchas veces las vidas de quienes las hacen tienden más bien a lo triste.