Reformismo o transformación
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Las formas se deforman cuando se transforman.
La diputación hace la obra negra y entrega al senado lo conseguido por las confluencias posibles.
Es solo una materia prima dispuesta. Es el hierro ya cortado que espera los golpes del mazo corrector, en el yunque senatorial, para la forja legislativa.
Los acuerdos por mayorías o mayoriteos dan por resultado las aprobaciones globales de la cámara baja, después de los alegatos, las recriminaciones y los desahogos de las minorías opositoras.
Sólo se ha logrado meter el potro salvaje al corral en que ha de ser jineteado y amansado. Llega con respingos impresionantes y es necesario conducirlo hasta el trote que tolera la silla y obedece la rienda.
La reforma laboral que le llega a la cámara alta va contra el empleo estable, el salario remunerador, el patrón responsable, la transparencia sindical, la obligación del Estado de crear empleos, el castigo al despido ilegal... Son respingos que habrá que amansar...
La reforma iniciada puede quedar en reformismo de parches o llegar a una genuina transformación beneficiosa para capital y trabajo. Un triple criterio ha de darle eficacia y puntería a la discusión y a la votación de los senadores: la sujeción estricta a la norma constitucional, el respeto a los justos intereses del capital y a la dignidad, necesidades y derechos del trabajador.
Lo más aplaudible de una Ley del Trabajo verdaderamente renovada sería el equilibrio, la imparcialidad, la equidad. La perfecta horizontalidad, a la misma altura, en los platillos de balanza del patrón y del obrero harían resplandecer la justicia social normativa.
Lo que llega al senado es un desequilibrio inequitativo. Manifestantes trabajadores han salido a la calle para gritar su inconformidad con esa provisionalidad que no puede pasar a ser definitiva.
Al senado le toca bailar con la más fea. Tendrá que corregir desafinaciones y hacer que la actual estridencia se convierta en armonía y en atinada concertación de intereses y derechos recíprocos.
No se trata de ser competitivos con mano de obra barata y trabajo eventual desechable para el aterrizaje masivo de capitales golondrinos que llegan a dejar un peso y a llevarse 10. El senado tiene el reto de una transformación sin reformismos para entregar a la comunidad una auténtica reforma laboral victoriosa y saludable para todos...