Entre lienzos y trazos
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Haciendo pausa a los sucesos políticos de inicios de año, de los que pronto haremos cuenta, rendiremos homenaje a los artistas que dan y dieron fama al paisaje citadino.
Referirnos a la pintura en Coahuila en los siglos 20 y 21 requiere la necesaria remembranza de La Academia de Pintura de Saltillo fundada por Rubén Herrera, quien no sólo destacó como un connotado pintor académico de su época, sino como el más importante maestro formador de una tendencia academicista. Herrera creó una corriente pictórica con rasgos estilísticos definidos. En Saltillo realizaron su labor docente Piedad Valerio (formó a Mercedes Murguía y Olga Castro), María Narro (a María de la Luz García Narro), Dora Scaccioni (a Enrique Ollivier, Eva Martínez Morton y Romana Herrera), María de la Luz Figueroa (a Carmen Harlan Laroche, quien a su vez formó a Emilio Abugarade, y éste a Blanca Sotelo); por su parte, Eloisa Ruiz, Pablo Valero y Miguel Santana se vincularon a instituciones educativas; mientras que Carmen Sánchez, Librada Farías, y Josefa Rodríguez hicieron lo propio en Torreón, Cuatrociénegas y Monterrey, respectivamente.
De Antonio María Costilla se conservan importantes retratos de héroes nacionales en la Presidencia Municipal de Cuatrociénegas, en el Museo el Polvorín de Monclova y en el Archivo Municipal de Saltillo.
Como integrantes de la segunda generación del siglo 20 anotamos a Bárbara Hesse Rico, de origen norteamericano; Carmen Harlan Laroche y Delfina Gariel, de padres franceses; Elena Huerta, quien en Saltillo pintó los murales "Historia de la Ciudad" del Centro Cultural Vito Alessio Robles y el del Auditorio de la UAAAN; Juan Calderón de Monclova; en Nueva Rosita Oliverio Hinojosa, quien fue merecedor de premios y menciones, entre ellos el del Salón Nacional de Artes Plásticas, en 1982 y el Primer Encuentro Nacional de Arte Joven, en 1981.
A retratistas como Olga Castro, originaria de Matamoros, quien hizo retratos de los Alcaldes de Saltillo, de los Directores de la UAAAN y de la Facultad de Jurisprudencia. El pintor jesuita Gonzalo Carrasco (1859-1936) radicó en Saltillo de 1918 a 1920. Durante su estancia, el padre Carrasco realizó los cuadros murales y los frescos que decoran la Iglesia de San Juan Nepomuceno en Saltillo.
En la tercera generación encontramos a los hoy eméritos Alfonso Gómez Lara, Eloy Cerecero, Emilio Abugarade, Griselda Tamez, Jorge Chuey (Piedras Negras), Mercedes Murguía y Rogelio Madero (Torreón), Lorenzo Charriglione y Pablo Valero.
Como exponentes del arte actual en Coahuila enumeramos sólo a una muestra, a fin de evitar el riesgo de la omisión: Alejandro y Adriana Cerecero, Alfonso Rosas, Armando Meza, Celia Espinoza, Daniel Alcalá, David Madero, Estela García, Gustavo Moller, Jesús Siller, Jorge Lugo, Aparicio, mi tocayo Orestes de la Paz, Osiel de Koster, Roy Carrum, Blanca Sotelo, Lourdes Cuéllar, Milagros Quintero, Ana Gómez, Daniela Hinojoza, Espino, Jorge Puron y Rodolfo López.
Como sobresalientes, y con mención aparte, un coahuilense de nacimiento y otro por adopción, nos referimos al excelente acuarelista Marco Gómez Saucedo quien dominante de la Escuela Española de Acuarela logró exponer al lado de Dalí, contando con un impresionante inventario de obra, y César Ledesma, quien hizo escuela con diversas obras plásticas, especialmente con su creación acerca del arte motlista. Su plástica está impresa en diversas esculturas en Saltillo como: El Indio y El Español, El Cristo de las Galeras y las figuras del patio central de la Sección V del SNTE y de la plaza de la colonia Río Blanco, en Saltillo.
La pintura Coahuilense ha tenido grandes exponentes que crearon escuela y tradición, el cultivo de su esencia fue pacientemente sembrado en un campo que germinó hacia un ramillete de creadores que, hoy día, enriquecen el patrimonio cultural de una tierra generosa, que aprecia el esfuerzo.