La educación empieza en casa

Opinión
/ 19 marzo 2013

De lunes a viernes ocurre invariablemente, por la mañana y por la tarde, padres de alumnos del Instituto de Estudios Superiores de Saltillo, mejor conocido como IESS, toman como propia la calle, asumen que ese bien público es de su propiedad y bajo ese criterio lo utilizan. Automóviles de lujo se estacionan sobre la vialidad para dejar y recoger a los estudiantes, otros utilizan en sentido contrario el único carril libre.

La escena del IESS se repite en otras instituciones educativas privadas de la localidad. Hace algunos años presencié un embotellamiento causado por padres de familia de los institutos Alpes y Cumbres, en medio del caos vial había dos agentes de tránsito, a uno de ellos le pregunté por qué no infraccionaba, o al menos llamaba al orden, a los conductores que ocasionaban el problema; el policía me explicó que si lo hacía ganaría una reprimenda de sus jefes una vez que llegara la queja de una dama o caballero de la rancia aristocracia saltillense.

Cada vez que hay alguna celebración en el Instituto Vivir, algunos padres de familia estacionan donde pueden sus automóviles, la frase "donde pueden" es exacta, no les importa si es en algún lugar prohibido, desde luego nunca he visto que sean sancionados por su infracción a las normas de tránsito y vialidad.

En el caso del IESS, la fama pública indica que ahí van a estudiar algunos alumnos que no son aceptados en otras instituciones, aún pagando colegiatura; me parece muy lógico ese prestigio observando el proceder ciertos padres de familia; después de ver cómo los papás se pasan el reglamento de tránsito por el arco del triunfo, entendería perfectamente que sus hijos hicieran lo mismo con las reglas de la escuela. Esta situación no es privativa del IESS, lo mismo hacen los padres de familia de otros colegios e institutos de nombres rimbombantes y donde los niños salen hablando inglés.

Perdón si ofendo a las buenas conciencias de mi conservadora ciudad, pero la educación empieza en casa y tengo fundadas razones para dudar de los valores que transmiten en sus hogares los padres de familia de lujosos vehículos, amplio ingreso y poco respeto a los demás.

De paso vale la pena acabar con el mito de que colegio privado es sinónimo de calidad educativa, no siempre y no totalmente, entiendo que los profesores de las escuelas privadas, la mayoría de las ocasiones reciben un salario más bajo y menos prestaciones que los de las escuelas particulares, ¿si pagan mejor en las educación pública, por qué los mejores profesores decidirían estar en la educación privada?

Es cierto que, según la prueba Enlace, en términos generales, la educación privada obtiene mejores resultados que la pública, sin embargo, cuando nos vamos al detalle encontramos que regularmente son escuelas rurales o de zonas marginadas las que obtienen el primer lugar.

Los casos de bullying, se dan tanto en las escuelas pobres como en las de la alta sociedad, (hace algunos meses se hizo pública una agresión lamentable a un alumno del Instituto Cumbres) solo que en estas últimas quienes agreden tiene padres poderosos que los defienden y hacen más difícil desarrollar un proceso disciplinario justo.

En los colegios particulares mantener la disciplina en el grupo implica un reto mayor para el profesor, le puedes estar llamando la atención al hijo de un empresario o de un importante funcionario; si el alumno resulta burro y sus calificaciones no dan para aprobarlo, no sería raro esperar que el papá presionara para que su hijo recibiera una calificación que no merece, conozco casos en donde la administración de la escuela apoya más a los papás poderosos que a los profesores honestos.

No espero que la situación cambie, mañana al pasar por algún colegio privado veré la misma actitud de los padres, una conducta distinta sería sorprendente.

hmedinaf3@gmail.com

Columna: Acrópolis

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