Los Idus de Marzo

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Opinión
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Los Idus de Marzo, son conocidos por aquel día del año 44 antes del nacimiento de Jesús cuando el Emperador Romano Julio César fue asesinado por un grupo de senadores en plena Curia Pompeyana. El escritor inglés William Shakespeare inmortalizó la fecha con una frase conocida en todo el mundo: "Cuídate de los Idus de Marzo".

Inspirado en los relatos de Plutarco, Shakespeare escribió acerca de la tragedia de Julio César en la cual relata la conspiración, asesinato y consecuencias para el imperio romano derivadas del crimen. En su historia detalla las discusiones conspiradoras entre Bruto y Casio, el primero de ellos discípulo amadísimo del monarca romano. Días antes de su muerte, Espurina, un adivino ciego advierte al emperador: "Guárdate de los Idus de Marzo". El César lo toma a tono de burla y se ríe pues los Idus eran días de buenos augurios que caían en el 15 del mes de Martius.

La noche previa a su muerte, Calpurnia, tercera y última esposa del César sueña que este es asesinado y le insiste en que no acuda a la sesión del Senado. Julio César desestima la recomendación de su esposa y la de Espurina el adivino y llega a su cita sin su guardia personal.

Al entrar y en medio de una agria discusión, el senador Casca le clava un puñal en la nuca; al acto le siguen otros. El golpe que acaba con su vida es asestado por Bruto y sorprendido por la traición de su gran amigo, César le dice: Et tu, Bruté?, ¿Tú También, Bruto?

Hace 19 años, también en los Idus de Marzo un 23 de marzo del año 1994 en la colonia Lomas Taurinas de la siempre convulsionada Tijuana, Luis Donaldo Colosio cayó abatido por las balas del odio y del rencor. El crimen cometido por Mario Aburto su asesino confeso, sacudió a la sociedad mexicana y entonces como hoy el argumento de la violencia nos dejó sin la posibilidad de consolidar el México que seguimos anhelando.

Cosas de la vida, el último grito de Colosio al terminar su acto en Lomas Taurinas fue un "¡Viva México!". Tenía 44 años y era candidato del PRI a la Presidencia de la República. Antes había sido Diputado Federal, Senador, Presidente del PRI y Secretario de Estado. Fue un hombre forjado en la cultura del esfuerzo y no del privilegio. A su asesino, Mario Aburto el rencor social lo movió a cometer el artero crimen. Sin oportunidad de estudiar o trabajar y sin futuro por alcanzar, corrió la misma suerte que hoy sufren miles de jóvenes: la nada.

Queda claro que el futuro de nuestro País no puede ni debe escribirse con sangre, pues México ya pagó a la historia una cuota muy grande. El discurso pronunciado por Colosio un 6 de marzo del lejano año de 1994 es histórico.

Con el monumento a la Revolución como testigo, Colosio dijo en su mensaje: "Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Yo veo un México convencido de que ésta es la hora de las respuestas; un México que exige soluciones". Diecinueve años después, como lo dijo el maestro de América Justo Sierra, tenemos aunhambre y sed de justicia.

Otro queridísimo sonorense avecindado para nuestra suerte en Coahuila, Don Carlos Robles Lostanau fue amigo personal de Luis Donaldo y lo describe como un hombre limpio, que jugó limpio y que proponía para México una vida limpia. Colosio, dice Don Carlos, era sobre todo un hombre de bien y jamás podremos saber el destino que pudo haber tenido México si nos hubiese gobernado en el período 1994 al 2000.

No es la primera vez en nuestra historia violenta que los hombres buenos y nobles terminan en el martirio. De Colosio podemos decir que más allá de estatuas, plazas y bulevares con su nombre, queda su pensamiento y su recuerdo de hombre sencillo y cercano a la gente.

Momentos antes de entrar al senado Julio César se encuentra de frente con Espurina, el adivino que pocos días antes le había advertido que se guardará de los Idus de Marzo. Fiel a su estilo, Julio César, el mismo que venció en las guerras contra las Galias, Hispania, Britania y Egipto, dueño ahora del Imperio Romano, se burla de él y le dice: "¡Los Idus de Marzo llegaron y yo sigo vivo!". La respuesta de Espurina fue parca: "Sí, pero aún no han acabado".

Columna: Dogma de fe

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