Tertulia
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Los miércoles se están convirtiendo por decreto no escrito en ley alguna, salvo por la afinidad de la amistad y la lectura compartida, en día de tertulia en la Librería "Carlos Monsiváis", a pasos del bello paseo de la Alameda Zaragoza. Quien está al frente de semejante recinto cultural que se está convirtiendo en parada obligada en la ciudad, es la maestra Norma Zapata.
Cierto miércoles y tal vez al observar mi palidez de miedo -piel de pergamino, ajado y blanco, debido a que en días el sol jamás toca mi piel-, al estar reunido este escritor con sus contertulios, el poeta y columnista Alfredo García Valdez y el musicólogo Sergio Guadarrama, doña "Momis" no dudó en mandar traer y dotarnos de un almuerzo de alto calado proteínico y con una buena dotación de colesterol: nos agasajó con tacos de barbacoa, refrescos dietéticos y un buen café. Generosa, doña Norma ya hace patria con aguantarnos en su cafetería, pero a eso agregó el plus del almuerzo.
No por obligación, sino por vocación, tenemos ya un buen rato reuniéndonos siempre en miércoles, un grupo de lectores los cuales intercambiamos gato por liebre en libros, revistas y discos. Recuérdese también que los sábados Alfredo García coordina en este espacio cultural un espléndido "Taller de poesía" con asistencia libre. Un día, un miércoles cualquiera coincidimos y desde entonces nos estamos reuniendo. Así de sencillo. Si usted lector armoniza con nosotros, es bienvenido. Así sea.
Aquí y no en otro lugar, di con un libro espléndido de poesía. Tenía buen rato con su ficha en mi libreta de apuntes de "Libros por comprar". Había leído poemas sueltos en revistas culturales de España y México de Mahmud Darwin. El único dato que sabía de él era de su raíz palestina y éste estaba avecindado en Estados Unidos. Y claro, los espléndidos textos emanados de su suave y a la vez, tempestuosa pluma. A vuelo de pájaro, oteando anaqueles y depositando aquí y allá mis cansados espejuelos, di con su poemario "Como la flor del almendro o allende". Editado para la inconmensurable editorial Pre-Textos en traducción de Luz Gómez García.
Un deslumbramiento. Libro en mano y pidiendo prestado para "acompletarlo" -como decimos en este terruño norestense, páramo melancólico- a Sergio Guadarrama, salí con el volumen en mi alforja. Lo he disfrutado muchísimo y aquí doy cuenta a trompicones. Va un dato el cual salta en su solapa, el poeta árabe murió en el 2008 en Houston, Texas y sí, está considerado el poeta "árabe más determinante del siglo XX". Lo creo.
Esquina-bajan
Cuando este escritor apenas nacía, balbuceaba sílabas y estaba en pañales (1965), el poeta Mahmud Darwin ya deletreaba textos en su bella caligrafía árabe más parecida al arte que nuestra grafía. Nació en Birwa, Palestina en 1941. Ya luego se avecindó en los USA en un exilio florido. De esta fecha data su primera recopilación de poesía (1966-2005).
¿Cuál es el tema o los temas de este poeta árabe, señor y señero entre poetas? Pues casi nada, aquí hierve, más allá de fronteras, lenguas y geografías, la condición del ser humano. Su lenguaje es el lenguaje de la tribu, por lo cual, también es nuestra patria y nuestra lengua. Escribe Darwin: "Tengo dos nombres que se encuentran y se separan./ Y tengo dos lenguas, pero he olvidado con cuál sueño."
A mata caballo, entre el poema y la prosa, Mahumd Darwin nos hace no sólo reflexionar, sino sentir ese sentimiento de exilio, esa huella de estar ausente y lejano aquí, en tierra propia. Darwin murió, no así su poesía la cual hoy se agiganta. Se anuncian dos nuevos libros en traducción de la catedrática ibérica Luz Gómez García. Los espero ávido y sereno.
Letras minúsculas
La tertulia de los miércoles, mejor que nunca.