Gobierno Abierto (cuarta parte)
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La sociedad no sólo es más sabia que la burocracia, también puede dar servicios mejor que los empleados públicos
El tercer eje del Gobierno Abierto es la colaboración; la transparencia ya es común en la agenda de los gobernantes y la participación les es un tanto familiar, sin embargo, no terminan de entender lo que implica el término colaboración. Un gobierno colaborativo involucra a ciudadanos y actores sociales en la solución de los problemas de la comunidad.
La colaboración es el nivel más alto en la pirámide del Gobierno Abierto, primero se debe transparentar la información, luego escuchar y tomar en cuenta a los ciudadanos y finalmente hacerlos parte de las acciones para mejorar la sociedad.
Desde la óptica ciudadana, no se puede confiar en una administración pública opaca, partidaria de la secrecía; las personas no aportarán sus ideas si estiman que los gobernantes no las tomarán en serio y la gente no colaborará con una administración en la que no confía, al contrario, se alejará.
Desde la óptica del servidor público la transparencia es un riesgo, temen que las personas utilicen la información para generar un escándalo mediático, piensan que los ciudadanos son incapaces de generar políticas públicas, programas de trabajo o acciones específicas, y están convencidos de que los actores sociales no pueden realizar el trabajo que tradicionalmente hacen los servidores públicos.
Considerando estas formas de pensar, un gobierno cerrado está muy lejos de sus gobernados, por más que les entregue tinacos o latas de pintura.
En un Gobierno Abierto, los ciudadanos y actores sociales realizan trabajos que aparentemente corresponden a los servidores públicos y son corresponsables del resultado, eso es colaboración.
En realidad los servidores públicos no deberían temer a la colaboración, la sociedad ya funciona así, basta mirar profundamente para darse cuenta cómo actúan los ciudadanos individualmente y en grupo. Todos los días, las personas se agrupan para lograr sus objetivos sin el gobierno y, en ocasiones, a pesar del gobierno. Pongamos ejemplos claros que todo el mundo conozca, aquí les va uno: La Asociación de Futbol Americano Infantil de Saltillo, AFAIS, agrupa a todos los clubes de este deporte en la ciudad, los clubes están constituidos por padres de familia interesados en que sus niños y adolescentes practiquen deporte, los padres se agruparon por sí mismos, no a iniciativa del gobierno; en la mayoría de los casos los clubes costean sus gastos, que no son pocos, con sus propios recursos, sin la ayuda del gobierno; cuentan con instalaciones y equipo, poder de convocatoria, algunos tienen décadas trabajando y se pueden considerar como instituciones establecidas cuya construcción corrió total y enteramente a cargo de los ciudadanos. Lo mismo ocurre con las ligas infantiles y juveniles de futbol soccer y beisbol. Estas ligas cumplen con una función muy importante para la sociedad que, en teoría, debería estar en manos del gobierno: la promoción del deporte y de un modo de vida sano, lejos de conductas delictivas yconsumo de drogas.
No es la única actividad que los ciudadanos o actores sociales realizan mejor que el gobierno; en Estados Unidos, los edificios de vivienda para familias de escasos recursos originalmente eran administrados por el gobierno y poco a poco han pasado a manos de los inquilinos, el gobierno se dio cuenta que cuando el edificio era administrado por los vecinos todo marchaba mucho mejor que cuando lo administraba la burocracia.
En otras ciudades del mundo, se han dado cuenta que las agrupaciones de la sociedad civil obtienen mejores resultados que el gobierno en la rehabilitación de los adictos a las drogas.
La sociedad no sólo es más sabia que la burocracia, también, en algunos casos, puede prestar servicios mejor que los empleados públicos. Como dicen los expertos Ted Gaebler y David Osborne, para el gobierno es mejor llevar el timón que remar.